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Los juegos del hambre: balada de pájaros cantores y serpientes – de vuelta en Panem

Escrito el 28 noviembre, 2023 @JuanRod_52

Dirección: Francis Lawrence.

Guión: Michael Arndt & Michael Lesslie, basado en la novela de Suzanne Collins.

Elenco: Tom Blyth, Rachel Zegler, Hunter Schafer, Josh Andrés Rivera, Viola Davis, Peter Dinklage & Jason Schwartzman.

País: Estados Unidos.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt10545296/

Los juegos del hambre: balada de pájaros cantores y serpientes. Dir. Francis Lawrence. Corazón Films. 2023.

Al observar en retrospectiva el panorama y la taquilla hollywoodense de la década pasada es evidente que el modelo de negocios se sostenía en dos cosas: las franquicias y el “divide y vencerás”. Ninguna saga estaba a salvo de separar su entrega final en dos partes o de que años después del supuesto “capítulo final” aparecieran noticias de spin-offs que buscaban apelar a la nostalgia como una fuente de rentabilidad. No obstante, el impacto de la pandemia (o incluso antes si se analizan las cifras) demostró que las audiencias están llegando al límite de la explotación de este tipo de contenido, especialmente porque en el afán de producir, parece que la calidad es un criterio opcional. En este contexto se estrena Los juegos del hambre: balada de pájaros cantores y serpientes como un nuevo intento de revivir glorias pasadas.

Basada en la novela de Suzanne Collins, esta precuela toma lugar 64 años antes de la primera cinta de Los juegos del hambre y hace protagonista a Coriolanus Snow (Tom Blyth), el villano encarnado magníficamente por Donald Sutherland en la saga original. Aquí, el mundo de Panem se presenta desde el Capitolio 10 años después de la guerra en los inicios de los Juegos.

La familia Snow lucha por mantener apariencias después de caer en desgracia y por esto Coriolanus debe destacar en la academia para obtener el premio Plinth, una fortuna monetaria que salvará el estatus de su apellido. Sin embargo, sus planes cambian con el anuncio de que los estudiantes se convertirán en mentores en la nueva edición de los juegos y el premio irá a quien convierta a su tributo no solo en el vencedor, sino en un espectáculo. Snow es emparejado con Lucy Gray Baird (Rachel Zegler), la chica del distrito 12 y una carismática cantante con quien forma un vínculo desde la necesidad que tienen del otro para sobrevivir.

Los juegos del hambre es una saga que se destacó por mantener su calidad, aunque la última entrega sufrió por la división en dos partes, decisión de la que el director se arrepiente. En su centro habitan preguntas importantes sobre la manera en que los medios convierten la violencia en entretenimiento, la configuración de un símbolo en los discursos políticos, las dinámicas de guerra y los riesgos del autoritarismo. Todo esto entre secuencias de acción bien ejecutadas, excelentes diseños de producción, vestuario y banda sonora, y actuaciones que solidificaron el estatus de sus protagonistas como estrellas de cine. Por esto era un riesgo intentar replicar el éxito con una nueva entrega. La buena noticia es que Balada de pájaros cantores y serpientes es una adición digna a la franquicia, especialmente porque no busca copiar a sus predecesores, sino expandir este universo desde una nueva perspectiva.

La película presenta un Panem más rudimentario, desde un centro de poder que se está reconstruyendo y tiene sed de venganza, y desde un momento en el que los juegos del hambre eran percibidos como un castigo brutal a los distritos y no el espectáculo del año. Al seguir la historia Snow surge la posibilidad de estudiar el punto de vista de una figura autoritaria, cuestionando la manera en que alguien justifica la violencia como método de control y se torna indiferente al sufrimiento, considerando la naturaleza humana como inherentemente violenta. Lastimosamente esta exploración queda en un nivel superficial por un ritmo acelerado, el cual no establece ni desarrolla adecuadamente a sus personajes.

A nivel actoral se presenta un nuevo elenco que no decepciona. Los nombres de peso son Peter Dinklage como Casca Highbottom, el creador de los juegos, y Viola Davis como la Dr. Volumnia Gaul, líder del departamento de guerra y la encargada de implementarlos. Ambos cumplen fácilmente con su propósito de dar prestigio dramático, especialmente Davis, quien hace evidente su disfrute de un personaje maquiavélico y extravagante, encontrando el tono perfecto de amenaza que hace memorable a un villano. Asimismo, Jason Schwartzman destaca como Lucretius “Lucky” Flickerman, el primer presentador de los juegos del hambre, ofreciendo un comic-relief necesario con entregas de diálogos que no fallan.

En el lado joven se encuentran Hunter Schafer como Tigris Snow, la prima de Coriolanus, y Josh Andrés Rivera como Sejanus Plinth, compañero de clase Snow con el rol vital de rescatar la humanidad de los tributos y criticar la brutalidad de los juegos. Aunque ambos hacen un buen trabajo, con Schafer aprovechando sus pocos minutos para dejar marca con looks impecables, sus personajes sufren por el ritmo. Particularmente Rivera convierte los conflictos morales de su personaje y su rebeldía en comportamientos inmaduros y torpes.

Como protagónicos, Blyth y Zegler cumplen en liderar la película. Blyth es carismático y en los pequeños gestos transmite fácilmente la audacia y ambición de su personaje, además de que sus cualidades manipuladoras le permiten triunfar en medio de un ambiente hostil por medio de la seducción. Incluso si el guion falla en dar oportunidades para que exprese sus posturas, el actor convence en su transformación en el sujeto que décadas después será temido por la nación. Blyth crea un villano de elegancia escalofriante.

Zegler no tiene la misma oportunidad de desarrollar su personaje. Por lo tanto, el vínculo entre ambos, que es el centro del conflicto, queda vago, sopesado por la química entre ambos actores. No obstante, demuestra su talento en medio de la acción y particularmente el canto, dotando a la cinta de un aspecto musical distintivo e hipnotizante.

Francis Lawrence regresa como director y apuesta por los sets prácticos, los  cuales hacen contrapeso a efectos visuales mediocres. En general, elabora un nuevo estilo, más rudimentario y adecuado para expresar el aura sombría de la historia. En esta ocasión, la violencia tiene una connotación más fuerte, y aunque el propósito de la saga es criticar su comercialización, esto no evita que Lawrence elabore grandes secuencias, especialmente en los segmentos de los juegos, los cuales, junto a la fotografía de Jo Willems y la banda sonora de James Newton Howard, ofrecen algunos de los momentos cinematográficos más memorables del año. 

Los juegos del hambre: balada de pájaros cantores y serpientes es una agradable sorpresa que da una esperanza sobre la expansión de sagas al mantener el espíritu del material original, sin la necesidad de apelar a la nostalgia o buscar repetir lo que ya hicieron las otras entregas. Su calidad, al frente y detrás de cámara, es suficiente para compensar un ritmo acelerado. De igual forma, antiguas y nuevas audiencias encontrarán una película sólida que provoca interés en conocer más el mundo de Panem.

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