Lo invisible (TIFF 2021): cuando no puedes volver a ser tú

Escrito el 20 septiembre, 2021 @Kenny_DiazPR

Sección: Descubrimiento.

Dirección: Javier Andrade.

Guion: Anahi Hoeneisen, Javier Andrade.

Países: Ecuador, Francia.

Elenco: Anahi Hoeneisen, Matilde Lagos, Gerson Guerra, Juan Lorenzo Barragán, Paola Navarrete, Cristina Marchán.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.tiff.net/events/lo-invisible

Lo invisible
Lo invisible. 2021. Cortesía TIFF.

El cine latinoamericano ha tenido una presencia notable en los festivales de cine de la temporada de otoño. La mexicana El otro Tom de los uruguayos Rodrigo Plá y Laura Santullo, la boliviana El gran movimiento de Kiro Russo, la mexicana El hoyo en la cerca de Joaquín del Paso, la brasileña 7 prisioneros de Alexandre Moratto y la mexicana La caja del venezolano Lorenzo Vigas, son algunos de los títulos latinoamericanos proyectados en la edición 78 del Festival de Cine de Venecia.

Por otro lado, algunos de estos títulos, acompañados de obras como la argentina Matar a la bestia de Agustina San Martín y la ecuatoriana Lo invisible de Javier Andrade, han plantado bandera en la más reciente edición del Festival de Toronto.

El caso de la película de Andrade resulta interesante al tratarse del regreso de Ecuador a tan prestigioso festival luego de 17 años de ausencia. Siendo su segundo largometraje de ficción tras Mejor no hablar (de ciertas cosas) (2012), la cinta coescrita por Andrade y Anahí Hoeneisen es una exploración inquietante de la vida doméstica, el confinamiento y la pérdida de identidad.

Lo invisible sigue a Luisa, interpretada por Hoeneisen, regresando a casa luego de pasar una temporada en psiquiatría por una depresión posparto. A pesar de un buen recibimiento, Luisa tiene dificultad para sentirse como en casa o, más bien, para encontrarse a sí misma. Pronto queda claro que algo en ella se quebró y su regreso no significa una recuperación. Por el contrario, Luisa no solamente mira con extrañeza a la pequeña bebé, su segunda hija, sino que constantemente exhibe un comportamiento autodestructivo, caminando sobre vidrios o arañándose la piel.

No obstante, en esa casa lujosa de ventanales grandes de cristal y personal de servicio caminando de un lado a otro, la vida sigue su curso. Tanto es así que su esposo celebra una fiesta en la que Luisa, además de mentir a los invitados diciendo que estuvo de viaje por Europa, se emborracha con una amiga y amanece en el suelo del patio.

Es interesante que el comportamiento de Luisa no es escandaloso para la familia. No altera en lo absoluto su entorno. Todos en la casa, desde su familia hasta la servidumbre, parecen haber encontrado la manera de lidiar con sus crisis emocionales sin darles mucha importancia.

La existencia de Luisa se va opacando y su sentido del yo muere lentamente. Incluso cuando trata torpemente de acercarse a su hija, el vínculo maternal es inexistente. La bebé no responde a la cercanía de su madre y en cambio es protegida y alimentada por su niñera.

No hay nada que Luisa pueda hacer para ser necesitada. El tiempo a su alrededor pasa como si nada y todos siguen con sus vidas sin ningún problema. Su hijo mayor adolescente, que a veces parece genuinamente preocupado por su madre, vive una vida aparentemente tranquila, compartiendo con amigos o tomando clases de piano. Acertadamente, la película muestra poco a su esposo, que parece envuelto en su propio mundo.

Cierto es que Lo invisible no es tanto una película sobre la maternidad, sino sobre lo que pasa cuando no cumplimos con los roles asignados por la sociedad. Luisa ya no es una madre y esposa ideal, por lo que progresivamente va siendo ignorada y aislada por su propia familia. En ese sentido, la película de Andrade puede leerse también como una mirada a la indiferencia y el distanciamiento emocional que muchas veces se genera al interior de una casa, viviendo todos tan cerca y tan lejos.

La película mantiene el gancho gracias a la intriga que crea el personaje principal. Todo el tiempo queremos saber qué es lo próximo que hará Luisa, de qué manera se hará notar o si saldrá de su prisión emocional. Lo invisible funciona como estudio de personaje sin seguir una sucesión de eventos dramáticos, sino pequeños detalles en el día a día de la protagonista, interpretada perfectamente por Hoeneisen. La actriz no suplica empatía ni se excede en dramatismos. Ofrece una actuación creíble y se mueve con maestría en el vaivén emocional de su personaje.

Lo invisible es una cinta cuidadosamente observada que logra un balance admirable entre imagen y sonido. La respiración acelerada de Luisa contrasta con el llanto ocasional de la niña y el sonido incesante de los insectos y pájaros. El diseño de producción es deslumbrante: tanto la casa como esa zona boscosa que la rodea son envolventes.

Quizá el cierre se produce de manera abrupta y no hay un desarrollo argumental que nos ayude a comprender del todo cómo llegamos ahí. No obstante, es un acierto que la cinta no cae en explicaciones obvias y comunica ideas subtextuales.

Lo invisible llega en un momento oportuno, pues el confinamiento a causa de la crisis pandémica ha llevado a muchos a la depresión, el quiebre de identidad y la dificultad de recuperar su antiguo yo, o bien reinventarse. Se trata de una película con un efecto poderoso gracias a un personaje central interesante y el trabajo en equipo de la actriz y su director.

 

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