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Le Ravissement (TFF 2023): soledad, detonante de tragedias humanas

Escrito el 6 diciembre, 2023 @alessandra_kr

Sección: Concurso largometraje.

Dirección: Iris Kaltenbäck.

Guion: Naïla Guiguet, Iris Kaltenbäck, Alexandre de La Baume.

País: Francia.

Elenco: Hafsia Herzi, Alexis Manenti, Nina Meurisse.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt27531109/

Le Ravissement. Dir. Iris Kaltenbäck. 2023.

La soledad. Temor más grande de muchos, hecho innegable de otros. Pareciera que es casi imposible crear una conexión auténtica y duradera en la sociedad actual con un escenario romántico plagado de incertidumbre, juegos mentales y el ghosting que prevé la creación de vínculos auténticos. Aunque Le Ravissement se desarrolla como un thriller psicológico, su meollo del asunto es este. La soledad es la razón por la que todo se desencadena y la explicación detrás de la empatía que inspira su protagonista, incluso si sus acciones se vuelven más inestables y alienantes conforme avanza la historia.

En Le Ravissement, Lydia (Hafsia Herzi) teje una telaraña de mentiras, primero impulsiva y estúpidamente, después ventajosamente, para vivir su fantasía y experimentar, aunque sea por unos cuantos minutos a la semana, lo que siempre quiso y quizá nunca tendrá. Sus emociones y motivaciones detrás de su decisión se divisan como sinceros, pero sus acciones la separan lenta y contundentemente de su entorno y la audiencia.

La ópera prima de Iris Kaltenbäck, ganadora del premio especial del jurado de la edición 2023 del Torino Film Festival, presenta a su protagonista como una mujer amorosa, cuidadosa y sensible con una relación sentimental recién finalizada. Viviendo una existencia solitaria a partir de esta ruptura, Lydia es dedicada en su trabajo como partera, con su amiga Salomé (Nina Meurisse) como única compañía fuera del hospital.

Una noche, Lydia y Milos (Alexis Manenti), un chofer de transporte público que atestigua la vida de la joven, primero como algo inalcanzable y después como daño colateral, se conocen y tienen una conexión momentánea. Ella quiere entablar una relación, pero él no. Con el corazón agrietado de nuevo, Lydia vuelca su atención a Salomé y la bebé que está por tener.

Cuando la bebé nace, Lydia se topa con Milos con ésta en brazos, dejándole pensar que ella es la madre y él es el padre. Poco a poco, y a pesar de tener incontables oportunidades para aclarar las cosas, Lydia crea una realidad alterna con la nena como su hija y Milos como el ex arrepentido que quiere redimirse y ganarse la vida familiar que tampoco pensó obtener un día. En su arrebato de ¿desesperación? ¿necesidad? ¿revancha? Lydia construye su vida ideal, aprovechándose de la ingenuidad de él, la necesidad de apoyo de su amiga y la inocencia de la bebé.

Así como la película es sobre la soledad, también es sobre la traición. ¿Qué es lo que hay dentro de nosotros que nos lleva a lastimar a las personas que más amamos? ¿Por qué Lydia está dispuesta a herir a su mejor amiga – la única persona estable en su vida – con tal de vivir una fantasía con un hombre que la rechazó anteriormente? Suponer las razones de las decisiones de Lydia es fútil. Las teorías dependerán más de los traumas de cada observador que en el entendimiento real de la joven. Soledad, trauma, rencor, maternidad, desesperación, traición son algunos conceptos que están ahí y realidades con las que muchos aprenden a vivir sin entretejer en su miseria a aquellos a su alrededor. Este es un claro ejemplo de la complejidad humana y la continua absurdidad de nuestras decisiones.

La película mantiene un aura misteriosa, fortalecida por su fotografía etérea, como si viéramos un París del pasado. La historia bien podría estar ambientada en otra época, evidenciando su modernidad solo a partir de los problemas muy contemporáneos de soledad. Asimismo, Kaltenbäck desarrolla su historia en lugares fríos, oscuros y atemporales: el hospital, un apartamento viejo y anticuado, una terminal de camiones impersonal. La soledad y enajenación son palpables, únicamente aliviadas cuando Lydia está en compañía de Salomé (quien enfrenta una depresión postparto) o cuando Milos se aparece, ahora sí, con firmeza en su vida.

La película se ancla en la actuación de Hafsia Herzi. La actriz crea un personaje vulnerable y sensible que evita caer en la villanía imperdonable, para más bien, crear un ser humano con defectos, consciente de sus acciones y dispuesta a vivir con las consecuencias cuando divisa que sus decisiones la llevan a un lugar sin regreso. Como primera víctima y única victimaria de sus acciones, pronto queda claro que no puede tener un final feliz.

No obstante, la directora y sus coescritores sienten piedad por su protagonista. El final benévolo tiende una rama de olivo y esperanza para alguien que traiciona a sus seres queridos, pero que, al final del día, es humano. Aunque las acciones de Lydia estén lejos de ser entendibles, Kaltenbäck se asegura de que, por lo menos, estemos conscientes y sintamos cierta empatía por los sentimientos que llevan a su protagonista a tomar tales decisiones con alevosía y ventaja.

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