La vida es… quizás otra cosa
Dirección: Lorena Villarreal.
Guion: Lorena Villarreal, Ian Martin, Diana López y Alba García.
Elenco: Natalia Plascencia, Naian González Norvind, Paulina García, Rubén Ochandiano, Lumi Cavazos, Fernando Ciangherotti.
País: México.
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Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt36850385/

De vez en cuando tenemos la fortuna de observar cómo es que las personas de clases sociales más altas que las nuestras ven el mundo desde sus ventanas. Las mejores historias aciertan en fuertes puntos de conflicto con los que cualquiera se puede identificar, independientemente de la clase social; las peores solo presentan un vistazo a cómo otras personas viven mejor y demuestran que los conflictos que enfrentan son menos fatales. No todas las historias son universales ni tendrían por qué serlo, y apelar a una simpatía general sin una identidad clara y precisa provoca el efecto contrario. La vida es, la última película de la cineasta regia Lorena Villarreal, cuenta una historia vaga y conocida con una bellísima cinematografía, pero resalta por su superficialidad y saturación, sin rumbo ni voz.
Nora (Natalia Plascencia) está por cumplir 40 años y comienza a cuestionar todo lo que ha hecho hasta ese entonces, desde su profesión hasta la decisión de abrir su matrimonio al poliamor. A la vez, su prima Ely (Naian González Norvind) enfrenta retos inesperados, como comenzar la perimenopausia a los 35. El guion de Villarreal e Ian Martin es irregular: menciona los debates internos de los personajes, pero no los profundiza ni desarrolla los conflictos emocionales y económicos que los rodean.
Esto no sería un problema si encapsulara la historia en su mundo cerrado, desconectado por completo de las ciudades mexicanas en las que habitan; empero, se hace referencia a la crisis de desapariciones y feminicidios en México al incluirla brevemente en la narrativa. Esta alusión, con un tono apolítico de resignación y desapego, es un detalle que no pesa en la historia y se deja atrás con rapidez, como si fuera solo una mala tormenta. Su inclusión demuestra el descuido y ligereza que aqueja a la película: las protagonistas avanzan desconectadas de otras personas y de lo que las rodea, incluso de aquello que mencionan que es lo más importante para ellas.
De esta forma, La vida es se convierte en una colección de lugares comunes, sin dirección alguna ni propósito específico. Los conflictos y eventos traumáticos que enfrentan –incluyendo la desaparición de una joven querida y la temporada de sequía que afecta su viñedo– no son, en realidad, graves ni peligrosos para las protagonistas, quienes confían en que todo estará bien porque esa siempre ha sido su realidad.
En cuanto a interpretaciones, el reparto hace lo que puede con un guion tan superfluo. Plascencia busca darle una mayor profundidad a un personaje transparente y sin sustancia, mientras que González Norvind hace suyo a un personaje que no termina de dejar claro su rol en la historia. Es una gran sorpresa ver a Paulina García, Lumi Cavazos y Fernando Ciangherotti en la película, dándole la gravedad y emoción que faltaba. La colorida y lúcida cinematografía de Matias Goth, así como la música de Jesse Voccia refuerzan el tono suave y optimista de la película.
Con un elenco y equipo de producción internacional, vistas panorámicas paradisiacas que animan a hacer viajes por México y un título que invita a la reflexión cósmica y existencial, La vida es ofrece una historia superficial, tediosa y sin trazos de identidad propia que se limita a mostrar una realidad curada y perfecta, incluso en sus desastres. Lamentablemente, no tiene mucho qué contar ni explorar sobre su propio mundo.

Crítica de cine, escritora y traductora del norte de México. Su trayectoria engloba proyectos en ONGs y la creación de contenidos creativos en agencias de comunicación audiovisual. Tiene un enfoque multidisciplinario e inclusivo que ha estado en diversas plataformas de cine nacionales e internacionales.
