La libertad de Fierro: un relato de resistencia y sanación
Dirección: Santiago Esteinou.
Guion: Javier Campos, Santiago Esteinou.
Elenco: César Fierro.
Países: México, Grecia, Canadá.
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Más información del documental: https://www.imdb.com/title/tt33084835/

La resistencia humana y el poder de una sociedad para redimir. Quizás en estas palabras resida la esencia del caso de César Fierro, un hombre cuyo nombre se ha sumado al eco de la lucha que la humanidad ha librado durante siglos contra la barbarie y la injusticia. El caso de Fierro no es solo una tragedia individual, sino una historia que se ha negado a morir a lo largo de 40 años. Su odisea es un recordatorio de que, incluso en la intersección de dos sistemas, la injusticia puede reinar.
La tortura, entendida como “todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión” por la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, es la herida invisible que el Estado le dejó a César. En 1979, con solo 22 años y lejos de su hogar, fue detenido bajo la sospecha de un homicidio en El Paso, Texas, Estados Unidos. Su calvario comenzó cuando policías locales y agentes municipales de Ciudad Juárez, Chihuahua, México, se coordinaron para obligarlo a confesar un crimen que no cometió.
Esta confesión fue arrancada bajo una violencia brutal y la amenaza de torturar a su familia. César firmó una declaración que le fue impuesta, aceptando una responsabilidad que no era suya y que le resultó en la condena a muerte el 14 de febrero de 1980. Así comenzó un encierro de más de 40 años, 22 de ellos en confinamiento solitario. La barbarie de su caso no solo fue la injusticia de la condena y el castigo, sino también el horror cotidiano de una vida sin derechos, libertades ni contacto con los suyos.
El documental La libertad de Fierro, dirigido por Santiago Esteinou, no se enfoca en la violencia, sino en el viaje emocional de Fierro y las secuelas de la injusticia que se sintió como un castigo perpetuo. A través de una narrativa sensible, el filme nos acerca a un ser humano con un trauma visible en su lenguaje corporal.
La cámara se convierte en un testigo de su vida una vez libre de la cárcel, capturando su proceso de sanación, así como diversos momentos de su nueva cotidianidad, incluyendo su nerviosismo al volver a recorrer las calles de su natal Ciudad Juárez o su miedo ante el esperado reencuentro con la única familia que le queda. Justo en esos momentos, la lente captura un respiro de sanación: en el abrazo de su primo o al ver viejas fotografías la alegría regresa a la mirada de César, aunque sea por un instante. En estos momentos, el tiempo se comporta de manera diferente.
Sin embargo, el trauma está latente. El mismo Fierro narra con una lucidez que desarma: «No tiene sentido, pero así se siente… yo salí, pero no me deja.» En esa frase reside la verdad más dolorosa de su historia: que el alma y la mente tienen memoria, y que ese vacío de 40 años sigue presente. La responsabilidad de este vacío emocional y existencial recae en el Estado.
La liberación de César, en plena pandemia en mayo de 2020, fue el resultado de un largo proceso legal plagado de injusticias jurídicas (retratadas en el primer documental sobre César, “Los años de Fierro) en el que se involucraron activistas, abogados de grandes despachos e incluso el consulado mexicano, quienes, con el precedente del “Caso Avena”, lograron la liberación de César.
Este logro fue reforzado institucionalmente cuando la Comisión Nacional de los Derechos Humanos documentó en 2024 que él y su familia sufrieron tortura, calificando este hecho como un delito de lesa humanidad y emitiendo la Recomendación 146VG/2024. Este reconocimiento fue un paso importante, pues la historia de César funciona como referente en la exigencia de justicia, la protección de migrantes condenados en situaciones de tortura y la reparación digna por parte de las instituciones del Estado.
En un mundo donde la tortura y la pena de muerte persisten, La libertad de Fierro es un poderoso recordatorio de la importancia de alzar la voz ante las injusticias. El documental se aleja de lo jurídico y lo criminal; no busca culpables ni condenas. Más bien, con gran sensibilidad, invita al espectador a ser testigo de un viaje que implica vencer los miedos. Nos permite atestiguar la resiliencia y la increíble fortaleza mental y emocional de un hombre que, pese a las secuelas psicológicas de 40 años de encierro, ha logrado salir adelante. Es una profunda llamada a la reflexión sobre el valor de la vida y la fragilidad de la libertad.

Ale Stardust (como Ziggy de David Bowie) ama el cine y las series más que la comida. Fueron ellos quienes la acompañaron la mayor parte de su infancia y ahora le regalan un escape de la vida adulta. Fan de Harry Potter, los tatuajes, la lucha libre, creyente de la magia y de las películas de Hugh Grant, después de haber querido ser chef, historiadora y Power Ranger, se decidió por Ciencias de la Comunicación (por supuesto en la UNAM). Ahora pasa sus días intentando escribir sobre lo que ve y soñando con ser como Jo March.
