La casa Gucci: el enigma tonal de Ridley Scott

Escrito el 26 noviembre, 2021 @alessandra_kr

Disponible en: cines.

Dirección: Ridley Scott.

Guion: Becky Johnston, Roberto Bentivenga. Basado en el libro de Sara Gay Forden.

Elenco: Lady Gaga, Adam Driver, Jared Leto, Al Pacino, Salma Hayek, Jeremy Irons, Jack Huston.

Países: Canadá, Estados Unidos.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt11214590/

La casa Gucci
La casa Gucci. Dir. Ridley Scott. 2021. Metro-Goldwyn-Mayer.

Ridley Scott ha tenido un año ocupado. Hace más de un mes lanzó The Last Duel, película que, cuando se anunció, fue recibida con recelo e incredulidad, pues el cineasta pretendía plasmar en pantalla la historia de la violación de una mujer y entrar al debate de la cultura de la cancelación. Sin embargo, el guion escrito por Matt Damon, Ben Affleck y Nicole Holofcener, así como la dirección experimentada de Scott, ofrecieron una de las mejores películas del año.

Este fin de semana está de regreso con La casa Gucci¸ aquella película que había sido la más anticipada de las dos y que llegaba con miras a los Premios Óscar, pero que una vez estrenada, ha creado más polémica y comentarios sardónicos que la otra. Esta cinta, envuelta en un tono extravagante y exagerado, resulta ser un experimento en el que no sabemos realmente si su provocación y aire desordenado es a propósito o involuntario. Las risas de la audiencia son constantes, pero queda el misterio de si nos estamos riendo con el creador o a costas de su creación.

La casa Gucci sigue al matrimonio de Maurizio Gucci (Adam Driver), heredero de la casa diseñadora italiana, y Patrizia Regianni (Lady Gaga), una mujer ambiciosa que queda prendada inmediatamente de él (y su apellido) cuando lo conoce en una noche de fiesta en Italia en 1970. A través de las constantes insinuaciones de ella que coquetean peligrosamente con el acoso, inician una relación que culmina con su matrimonio. No obstante, esto resulta en la alienación entre Maurizio y su papá Rodolfo (Jeremy Irons), quien considera a Patrizia como una mujer interesada únicamente en el dinero de su hijo.

Los primeros 40 minutos de la cinta son los más fuertes, pues ésta funciona como comedia romántica. Con todo y un meet cute entre la atrevida Patrizia y el tímido Maurizio, Ridley nos lleva por los primeros años de la relación entre los enamorados, pasando por una urgencia de conexión física, la ilusión de los recién casados por iniciar de cero, y la apariencia de una complicidad abnegada. Esta emoción culmina en una escena en una tina que, además de recordar a una de las secuencias icónicas del otro protagónico de Gaga en A Star is Born, deja que la audiencia sienta la dicha de esta historia de amor.

Gaga y Driver venden eficientemente la relación de pareja, plasmando la ilusión de un romance recíproco y emocionante que lentamente se ve amenazado por la ambición desbordada de ella de ser parte del negocio familiar y acumular el poder de la marca Gucci entre los dos. Poco a poco se presentan a los integrantes del imperio. El tío Aldo Gucci (Al Pacino) es la mente empresaria de la familia que añora con tenerlos a su lado administrando el negocio. Su hijo Paolo (Jared Leto) es la vergüenza familiar con sus ideas inverosímiles sobre la moda y un rencor hacia la familia por hacerlo menos.

La casas Gucci
La casa Gucci. Dir. Ridley Scott. 2021. Metro-Goldwyn-Mayer.

La cinta cubre los casi 25 años de matrimonio de Maurizio y Patrizia, incluyendo la manera en que la mujer ocasiona una implosión familiar que significa la caída de Aldo y Paolo, la maduración de Maurizio en un hombre confiado y desalmado en los negocios, y el desmoronamiento de la relación precisamente por la avaricia desenfrenada de Patrizia. Con más de dos hora y media de duración no es sorpresa que la cinta desfallezca después de un rato, en específico una vez que pasa la etapa de luna de miel de los esposos y la fortuna de la casa Gucci tambalea.

Hay tanto por cubrir que el guion de Becky Johnston y Roberto Bentivenga se olvida momentáneamente del corazón de la película: Lady Gaga. El personaje que estuvo al centro la mayor parte de la historia es omitido constantemente una vez que Patrizia y Maurizio rompen lazos. Al ofrecer la actuación más comprometida y estable, es imposible no extrañar a Gaga. Esto se resiente cuando se destina más tiempo al personaje de Paolo, quien es traído a la vida por un Jared Leto incontrolado y exagerado. Completamente irreconocible por su transformación física, Leto se toma en serio la misión de presentar a un bufón. Precisamente aquí entra la gran interrogante de la película: ¿cuál es el tono que Ridley Scott quiere consolidar en La casa Gucci?

Todo el elenco inicia con acentos marcados, los cuales poco a poco se pierden. Al final, solo Gaga y Leto mantienen el ímpetu con el que iniciaron (para bien y para mal, respectivamente). Aunque que no se puede criticar la actuación de ninguno de los integrantes de tal elenco, sí es criticable que todos manejan energías y actitudes distintas. Jeremy Irons ni se molesta por intentar mantener el acento después de unas líneas. Driver se mantiene sobrio y serio, perdiendo calidez conforme la cinta avanza. En sí, Gaga es la que brilla constantemente, combinando locura, exageración y dramatismo, adornada en vestidos y trajes despampanantes, para crear a una mujer guiada por la ambición y el despecho. Al Pacino también destaca, usando hábilmente su personalidad explosiva que ha caracterizado su carrera.

A pesar de todos estos tropiezos y vacilaciones, La casa Gucci significa un buen rato. La verdad es que no he pasado mejor tiempo en la sala de cine en mucho tiempo que con la primera hora de esta película. Ridley cubre hábilmente los puntos importantes de una historia amorosa destinada al fracaso y la manera en que ésta ocasiona el colapso de la empresa familiar. El soundtrack de la película, conformado por clásicos italianos y de la música disco, acompañan los momentos importantes, tanto de alegría como de tragedia. Las apariciones de Heart of Glass de Blondie implican que algo memorable sucederá.

Aunque nunca estamos seguros de la razón por la que reímos, las carcajadas no faltan en esta épica familiar italiana. Una vez más, Ridley Scott demuestra que nunca hay que ponerlo en duda.

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