Kate: sí, otra John Wick femenina

Escrito el 16 septiembre, 2021 @bmo985

Disponible en:

Dirección: Cedric Nicolas-Troyan.

Guion: Umair Aleen.

País: Estados Unidos.

Elenco: Mary Elizabeth Winstead, Miku Martineau, Woody Harrelson, Tadanobu Asano.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt7737528

Kate_Netflix
Kate. Netflix. 2021

Así es, aquí está la fiebre de los estudios cinematográficos por colocar un personaje femenino que sea tan redituable como la saga de John Wick. Personalmente, he escrito reseñas de al menos dos de estas cintas: Jolt (Tanya Wexler, 2021) y Sentinelle (Julien Leclerq, 2021), pero no creo equivocarme al señalar que ninguna de estas ha alcanzado la estatura de Atomic Blonde (David Leitch, 2017). Pronto se estrenará Gunpowder Milkshake (Navot Papushado, 2021), y ahora ha llegado el turno de Kate, estrenada en Netflix en Estados Unidos y América Latina.

Bajo la dirección de Cedric Nicolas-Troyan, a quien recordamos por la entretenida seudo secuela del vehículo de Kristen Stewart sin Kristen Stewart, El cazador y la reina de hielo (2016), Netflix incursiona en la acción femenina y feminista con una imbatible Mary Elizabeth Winstead al frente. Ella interpreta a Kate, una asesina criada y entrenada por Varrick (Woody Harrelson en piloto automático), cuyas misiones son sencillas: dispara y no hagas preguntas.

Su última misión en Japón antes de su retiro es distinta porque antes de que pueda presionar el gatillo, un malestar súbito la sorprende y descubre que ha sido envenanada con una sustancia radiactiva, por lo que no tiene cura. Kate decide entonces vengarse del clan Yakuza que ordenó su asesinato, aunque sea lo último que haga.

Esta trama recuerda a la ridícula y altamente entretenida Crank (Mark Neveldine, 2006); sin embargo, Kate no se deleita en su absurdo como aquel filme, sino que narra la investigación de la híper hábil protagonista, realizada por medio de puñetazos, cuchilladas y balazos a la cabeza. Asimismo, la adición de la malcriada Ani (Miku Martineau) a su aventura sangrienta proporciona un asidero emocional que aquella carecía.

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Kate. Netflix. 2021

Como en todas estas cintas de acción post John Wick (Chad Stahelski y David Leitch, 2014) (aunque si tenemos que ser honestos, esa saga descansa sobre los hombros del tipo de acción desarrollada por Doug Liman en The Bourne Identity de 2002), tenemos que juzgar la coreografía y los stunts con mayor juicio que la trama. En este aspecto, Kate destaca de sus compañeros de camada, comparándose positivamente con la acción pulsante de Atomic Blonde y la saga protagonizada por Keanu Reeves.

Hay enfrentamientos con pistolas, peleas con cuchillos, katanas y a puño limpio, fotografiadas con dinamismo por la cámara de Nicolas-Troyan y su director de fotografía Lyle Vincent. Una lucha en un restaurante exclusivo en Tokio demuestra la versatilidad y agilidad visual del filme, pues cada golpe puede sentirse en carne propia (me ha quedado grabada en la memoria la trayectoria de un cuchillo que entra debajo del mentón y sale por el puente de la nariz de un pobre desafortunado).

Nicolas-Troyan imprime un estilo colorido y enérgico a la cinta. En una muy breve secuencia de persecución automotriz hasta consigue emular el mundo de velocidad delirante y surreal que las hermanas Wachowski crearon en Speed Racer (2008). Al estar ambientada en su totalidad en Japón, abundan los colores neón.

Winstead, la infravalorada, talentosa y encantadora actriz, se entrega de lleno al papel. Uno de los aspectos que más me ha agradado es la degradación física paulatina de su personaje, quien sufre de síndrome de irradiación aguda y por tanto muere en pantalla de poco en poco. Aunada a las golpizas que recibe en busca del culpable de su pronta muerte, la figura de Kate se convierte cada vez más grotesca y desagradable. Un aplauso para Winstead por su capacidad de interpretar a una mujer reducida a poco más que un zombi.

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Kate. Netflix. 2021

La habilidad de Winstead para los golpes queda demostrada al haber realizado la mayoría de sus stunts ella misma. Por otro lado, su cara alargada, ojos grandes y chaqueta militar recuerdan a Ripley en Aliens (James Cameron, 1986). Winstead tiene algo de la autoridad, liderazgo y determinación de Sigourney Weaver en aquella cinta.

De igual forma, la relación con Ani, la hija adolescente de un hombre que Kate asesinó en una misión previa, demuestra la vulnerabilidad del personaje, poco acostumbrada a compartir sus sentimientos, aunque sin despertar su instinto maternal como lo hiciera Ripley en Aliens. Winstead transmite con efectividad la precisión de una asesina, el arrojo de una mujer que se sabe muerta y el cool inalcanzable de una venganza servida fría.

En definitiva, Kate es la mejor cinta de las estrenadas este año sobre una mujer en busca de venganza. La película mezcla hábilmente la acción con el carisma de su estrella, transformándola en una piltrafa humana a medida que progresa el filme. Por momentos parece que el personaje de Ani la llevará hacia terrenos cliché de la mujer empoderada, pero a final de cuentas, el par desigual encuentra su propósito.

Kate hace todo lo que esperamos del género: secuencias de acción filmadas con un ojo dinámico, mucha sangre y una asesina hábil con una misión. Por el momento, se hará acreedora al premio que este humilde escritor acaba de crear: “Mejor película de acción femenina estilo John Wick estrenada en 2021.” Enhorabuena.

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