It’s a Sin: la vivencia gay entre el orgullo, la vergüenza y la tragedia

Escrito el 16 junio, 2022 @CesarAndreZzZ

Disponible en:

Dirección: Russell T. Davies.

Guion: Russell T. Davies.

Elenco: Olly Alexander, Lydia West, Omari Douglas, Callum Scott Howells, Nathaniel Curtis, Keeley Hawes, Shaun Dooley.

Duración: 5 episodios.

Palomómetro:

Más información de la miniserie: https://www.imdb.com/title/tt9140342/

It’s a Sin. Dir. Russell T. Davies. HBO Max. 2021.

La década de los 80 fue un tiempo tan angustioso como clave para la comunidad LGBTQ, no solo por el auge de protestas y movimientos para reivindicar sus derechos y luchar contra la opresión, sino también por la aparición en Occidente de una enfermedad misteriosa que afectaba principalmente a hombres homosexuales. Aquellos tiempos terroríficos dejaron sembrada una sensación de agonía y vergüenza ante la pérdida continua de personas por la enfermedad y la indolencia de los gobiernos por hacer algo al respecto.

A través de cinco episodios, It’s a Sin cuenta la vivencia de cuatro amigos en el Londres de 1980. Ritchie (Olly Alexander) viene de un pueblo conservador con el deseo de convertirse en actor a espaldas de sus padres. Roscoe (Omari Douglas) busca distanciarse de su familia religiosa que lo reprende por su forma de vestir y actuar. Colin (Callum Scott Howells), más tímido y reprimido que los otros dos, y aún en el proceso de definir su sexualidad, llega a la ciudad por motivos laborales, sintiendo culpa por dejar sola a su madre en silla de ruedas.

Los tres jóvenes gays se conocen en un bar popular ubicado en la “zona gay” del centro de la ciudad. Al grupo se suma Jill (Lydia West), una chica para quien el bar es su zona de confort, incluso teniendo una amistad con un hombre llamado Gregory (David Carlyle), quién hace presentaciones drag bajo el seudónimo de “Gloria”. Gregory es la primera persona cercana al círculo en contraer VIH y agravar rápidamente su salud ante la desesperación, frustración e impotencia de ella de ver cómo la familia de él y las autoridades actúan con indiferencia e ignorancia.

Desde su primer capítulo, It’s a Sin demuestra que en su mundo convive el júbilo y la expresión sexual plena con la agonía y el terror de vivir a merced de una condición desconocida, símbolo de un estigma social y una muerte próxima.

La llegada de Ritchie a la capital es notoria y escandalosa. Este personaje tiene el mejor desarrollo de la serie, pues conformen los capítulos progresan, Ritchie representa lo que puede ser confundido con indiferencia, sintiéndose escéptico a que el VIH/SIDA sea real, más bien creyendo que es un invento para intimidar a los homosexuales del país. Además, su sexualidad ofrece un comentario oportuno sobre el tan común prejuicio sobre la promiscuidad y la creencia de que, para los hombres homosexuales, es imposible asentarse con una pareja estable. Ritchie no pretende pedir disculpas por vivir de manera libre y espontánea, un reflejo de lo que había contenido en su pueblo conservador.

It’s a Sin. Dir. Russell T. Davies. HBO Max. 2021.

Esta mirada honesta funciona gracias al director y escritor Russell T. Davies, quién ya había ofrecido una representación compleja de la vivencia gay en la serie Queer as Folk. Davies no arroja juicios sobre sus personajes y cultiva con empatía el mensaje de que no hay formas correctas o incorrectas de ser LGBTQ pese a los prejuicios y críticas que hay dentro de la misma comunidad.

Roscoe y Colin también viven sus dramas propios. Roscoe busca validación y reconocimiento específicamente dentro del ámbito laboral y parece estar convencido de que no tiene tiempo ni paciencia para una relación romántica. Sus barreras emocionales son una prueba de los mecanismos de defensa que armó para sobrevivir a su ambiente familiar.

Colin, por su parte, es tímido y silencioso, con una relación estrecha con su madre, y una persistente ambigüedad hacia su sexualidad. Este personaje es tan necesario porque, pese a sus claras diferencias en actitud, nunca se muestra crítico ni prejuicioso hacia sus amigos histriónicos, mostrando cómo es vivir en el silencio, la autocrítica y los deseos sexuales reprimidos. Los actores hacen un trabajo excelente, pero destaco a Callum Scott Howells por la cautela y serenidad que aporta al grupo de amigos, con actitudes y gestos tan sutiles que pueden pasar desapercibidos.

A pesar de que It’s a Sin inicia y termina con el viaje de estos tres amigos en Londres, no pude dejar a un lado la sensación de que Jill es la verdadera protagonista. Lydia West es inolvidable en el rol de la amiga que todos merecemos: una que no se cansa de brindar apoyo emocional, pero que tampoco se queda callada cuando debe confrontar actitudes y comportamientos problemáticos. El grupo existe alrededor de ella, con cada uno de los chicos compartiendo una relación única y específica, por ejemplo, una honesta y madura con Colin, y una fiestera y ruidosa con Ritchie.

Es Jill quien toma la iniciativa del activismo ante la indignación de que varios de sus conocidos se están enfermando y muriendo rápidamente. Su dedicación abnegada tiene un foco complejo e imperfecto, y las conversaciones crudas que tiene con sus amigos son emocionalmente admirables e impactantes. La documentación histórica de la serie muestra que la información científica sobre el VIH/SIDA tardó en llegar a Europa por el desinterés del tema y la difusión de leyes homofóbicas como la “Sección 28”, impulsada por Margaret Thatcher, destinada a censurar cualquier material público con contenido LGBTQ.

It’s a Sin. Dir. Russell T. Davies. HBO Max. 2021.

Si pudiese establecerse un punto de comparación sería con la película francesa 120 BPM (Beats per Minute) (2017, Robin Campillo), con la diferencia de que la miniserie da menos peso al tema del activismo y la revolución social de la comunidad LGBTQ, y se sustenta en los vínculos de amistad y las familias sustitutas que muchos jóvenes queer formaron para desplazar sus carencias afectivas en la familia de origen.

Estéticamente hablando, la serie es un deleite con una ambientación vívida de los años 80, luces neón resplandeciendo en las calles de Londres, y una banda sonora armónica en la que destaca un emotivo momento con la canción Only You de Yazoo.

El espíritu enérgico de estas partes de la serie son gritos de libertad, orgullo y dignidad, así como una celebración de la vivencia queer explícita, sincera y sin tapujos, recordando la importancia de que todos los adultos puedan experimentar con plenitud sus deseos sexuales y románticos mientras exista el consentimiento. Sin embargo, la otra cara de la serie, una amarga y desoladora, ofrece contrastes que tristemente siguen vigentes: las familias que abandonan y humillan a sus hijos, los gobiernos indolentes a los problemas de la comunidad y las injusticias sociales frustrantes que sentimos que no podemos cambiar.

It’s a Sin otorga esperanza y hace ver como todas las emociones complejas pueden convivir, a la vez que cuenta lo fundamental que es tener un grupo de amigos que apoyen en lugar de juzgar.

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