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Irma Vep: ironizar el presente para homenajear el pasado

Escrito el 27 julio, 2022 @StarcoVision

Disponible en:

Dirección: Olivier Assayas.

Guion: Olivier Assayas.

Elenco: Alicia Vikander, Vincent Macaigne, Nora Hamzawi, Antoine Reinartz, Devon Ross, Hippolyte Girardot, Adria Arjona, Jeanne Balibar, Lars Eidinger, Tom Sturridge, Fala Chen, Vincent Lacoste, Byron Bowers, Alex Descas, Vivian Wu.

Duración: 8 episodios de entre 48-60 minutos cada uno.

Palomómetro:

Más información de la miniserie: https://www.imdb.com/title/tt13649314/

Irma Vep. Dir. Olivier Assayas. HBO Max. 2022.

El concepto de remake es algo que me rechina profundamente. No necesariamente porque esté mal, sino por la suerte de predisposición que se ponen los espectadores cuando se reversiona una idea que – en algún momento – fue original. Eso no pasa con Irma Vep, la miniserie de HBO Max, principalmente porque Olivier Assayas se adelanta a esos preconceptos y burla la crítica como si fuera un niño caprichoso mostrando el dedo del medio a sus padres tras hacer una travesura. ¡Y qué bien se siente que lo haga! El realizador francés toma su propia obra y la adapta, más que a nuestro tiempo, a su tiempo, a su realidad, a todo aquello que lo rodea como creador y como persona. Incluso si hubiese querido hacer un calco exacto de su cinta Irma Vep de 1996 no sería lo mismo, no solo porque nada puede ser reproducido con exactitud dos veces, sino porque sus motivaciones no son las mismas. En definitiva, cualquier producto audiovisual es reflejo de la intención de su creador.

La miniserie dice (y recalco la presunción) girar en torno a la figura de Mira Harberg (Alicia Vikander), una mega estrella de Hollywood, quién, harta de su carrera de blockbusters y trastocada por una ruptura amorosa, da un giro radical y acepta el rol de Irma Vep en el remake de la película muda francesa Les Vampires (Louis Feuillade, 1915). Para ello, Mira viaja a París para trabajar bajo las órdenes del excéntrico y fascinante René Vidal (Vincent Macaigne).

A medida que Mira se pone en la piel del personaje de Irma, lidia con las exigencias de René y lucha contra la incapacidad de hacer frente a sus bemoles sentimentales, así como la presión de hacer suyo un personaje que perteneció a la musa de su director. Y es que Mira peca de ser codiciada por muchos, pero vive en la incredulidad de creerse indispensable para pocos, quizás para ninguno. Curiosamente, el personaje ácido de Gottfried (Lars Eidinger), una de sus coestrellas en Les Vampires, cuestiona a Mira sobre cómo lidia con todas las chicas que tiene a su alrededor, a lo que ella replica con absoluta ingenuidad no tener idea de a qué se refiere.

A diferencia de la película homónima, aquí Assayas engaña al espectador respecto al foco de la escena, oscilando entre hacernos creer que Mira es una protagonista de peso y verla opacada por el excentricismo de René y el conjunto de secundarios histriónicos que ayudan a construir el relato. Esto no debería verse como una falla de Vikander como intérprete o una mala intención de Assayas al escribir un personaje tan estático, sino todo lo contrario: Mira está en el lugar donde debe estar, siguiendo las órdenes de su director y mimetizándose con la obra que está(n) (re)creando. Mira es la protagonista, sí, pero la narrativa recuerda que, para demostrar ello, no hay que pintarla como una figura endiosada incapaz de permitir que los demás aporten a la trama. Aun cuando Mira parece ser espectadora en su propia historia, sigue siendo indispensable, puesto que todos están en ese set porque ella aceptó estar ahí primero.

Irma Vep. Dir. Olivier Assayas. HBO Max. 2022.

Desde un principio, la serie fue objeto de críticas que cuestionaron el casting de una actriz blanca ganadora del Óscar en contraposición de una actriz asiática desconocida para el público occidental como sucede en la versión original. Creer o reventar, Assayas parece haber predicho esos comentarios y los refuta a través de su protagonista, quién, carente de cualquier fanfarronería, reflexiona sobre su estatus de estrella como si tuviera que pedir perdón por su propio éxito. Assayas da una lección a todos los escépticos que creen que un personaje le pertenece a quién lo vio primero. Bajo ese supuesto, el mismísimo realizador debería abrir un pozo en la tierra y enterrar a Irma Vep, dado que la protagonista original fue Maggie Cheung, quien al momento de la filmación era la pareja de Assayas. En cierto modo, él toma ese legado y le realiza un epílogo a modo de tributo, como quien transforma una cicatriz en algo más que el recuerdo de una herida. Incluso, si vamos un paso más atrás, Louis Feuillade debería ser invocado con una ouija para que venga a abofetear a su connacional por poner a un dúo de foráneas a replicar el personaje al que Musidora dio vida hace ya más de un siglo.

En su conjunto, Irma Vep es una apuesta certera de HBO y una excelente demostración de que hay algo más allá de la adaptación como remake, incluso si la miniserie a veces peca de tener una narrativa amplia, pero poco profundizada. La víctima de esto es la mismísima protagonista, quien no tiene un desarrollo como persona y deja cabos sueltos sobre su historia. Y es que, por momentos, parece que aquello que pretende hacer de Mira alguien interesante es lo mismo que queda a medio explorar. Por ejemplo, el guion quita trascendencia a la bisexualidad del personaje y olvida que el conflicto emocional es el hilo conductor que guía muchas de sus decisiones. Con cinco minutos adicionales contando el tórrido romance que vivió con su exasistente, Laurie (Adria Arjona), y algunos menos de las explosiones de alguno de sus colegas, los espectadores tendrían una visión más acabada – pero no por ello menos misteriosa – de la estrella con crisis artística. No obstante, Vikander igual recobra el histrionismo que mostró en Ex Machina (Alex Garland, 2014) y la delicada conciencia corporal que sus años como bailarina le otorgaron.

Lo que es digno de aplausos es el elenco de secundarios, quienes construyen una suerte de trama en paralelo. Quién alguna vez leyó (o vio) Sueño de una noche de verano y se descostilló con los obreros que ensayan una obra de teatro, perfectamente puede ver el paralelo con todos los personajes que conforman el set de la serie de René Vidal, incluyendo al mismísimo Vidal. Assayas podrá no haber definido completamente a Mira, principalmente porque no es, en esencia, su musa verdadera, pero se encargó de generar a su imagen y semejanza una visión estrafalaria de su persona en Vidal, y Vincent Macaigne se aferró a ese psicótico personaje con una sutileza envidiable. Si bien Vidal es quien menos claro tiene el rumbo de su vida (mucho menos de su obra), su presencia se vuelve tan medular para la historia que, cuando no está en escena, todo y todos pierden su lógica, cual banda sinfónica sin director de orquesta. En definitiva, el guion enseña que, por más grande que un artista sea, sin un director que guíe el entorno, todo se derrumba.

Olivier Assayas no hace un remake; decir eso sería quitarle mérito y prestigio. Esta miniserie tampoco se trata de un biopic deconstruido, pese a que esté plagado de guiños a su vida y personas que tienen un significado íntimo. Si no es nada de esto, ¿qué se supone que es Irma Vep entonces? Como reflejo de la mente psicótica de su creador, tal vez, solo él tiene la respuesta. Lo único certero es que Irma Vep habita en el cuerpo de todo aquel que le dé un lugar hasta que la actriz no la necesite, el espectador no la visualice y el director corte la escena.

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