Insaciable: los atajos siniestros para la pérdida de peso
Dirección: Natalie Erika James.
Guion: Natalie Erika James.
Elenco: Midori Francis, Danielle Macdonald, Madeleine Madden, Robert Taylor, Showko Showfukutei, Octavia Barron Martin, Anna Adams, Annie Shapero.
Países: Australia, Estados Unidos, Finlandia.
Duración: 113 minutos.
Palomómetro:![]()
Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt35050712/

La delgadez volvió a estar de moda, pero… ¿verdaderamente dejó de estarlo? Luego de la popularidad de la delgadez extrema de los 90 e inicios de los 2000, el body positive parece que llegó para quedarse, aunque en terreno pantanoso. La idea ha derivado en un sentido de “mi cuerpo, mi decisión”, en el que, gracias al auge de los dispositivos inteligentes y las redes sociales, estamos expuestos 24/7 a los cuerpos de las personas y su transformación, pero no es aceptable hacer ningún comentario al respecto si estos no van en sentido positivo.
Las tendencias indican que, aunque por un breve instante los cuerpos voluptuosos se convirtieron en el estándar a aspirar, y los musculosos y marcados siguen aferrándose al mainstream, mostrar huesos es lo que está de moda. Si todos los cuerpos deben de ser celebrados, si vemos cada vez a más y más celebridades pasar a una delgadez extrema y no decimos nada porque nadie debe comentar sobre los cuerpos ajenos, estamos atrapados.
Aunque no es imposible que una persona a cualquier edad desarrolle un trastorno alimenticio, Hana (Midori Francis), la protagonista de Insaciable, la nueva película de Natalie Erika James, se encuentra en las condiciones ideales para desarrollarlo. Ella es una joven universitaria estudiando la estresante carrera de medicina. Hana también es una chica gorda que toda su vida ha estado obsesionada con su peso y su aspecto físico. Ella es constante con su disciplina para ejercitarse, pero también tiende a darse atracones, saboteando cualquier progreso.
Por eso, cuando un día se encuentra con Melissa (Annie Shapero), una de sus compañeras de la preparatoria a quien no reconoce por haber bajado tanto de peso, esta le regala un par de cápsulas de un suplemento que, le promete, la hará bajar de peso sin importar lo que coma. Hana se toma una de las cápsulas y al día siguiente nota una drástica disminución de peso, a pesar de que en su borrachera de la noche anterior comió desmesuradamente.
Hana es muy inteligente y tiene los medios a su alcance para analizar las cápsulas. Así, descubre que dentro de ellas hay que cenizas humanas. Lo bueno es que al ser estudiante de medicina con acceso a cadáveres, tiene un recurso considerable a su disposición. Así, Hana comienza a robar partes de un cuerpo donado con fines científicos, cuyo espíritu comienza a acecharla. En este sentido, los efectos prácticos de las escenas de disección están muy bien logrados y, aunque no transmiten una sensación de asco, sí lo hacen de fascinación.
En una variación interesante para el género, Hana no se siente atemorizada por la presencia y, más bien, busca entender su aparición en relación con sus propios hábitos, haciéndose preguntas y tomando nota de los patrones que observa. Así, Midori Francis interpreta a una chica cuya capacidad de consumir cenizas humanas resulta más aterrorizante que el espíritu que la acecha.
Aunque la producción se ve relativamente sencilla, la película no necesita de mucho más para lograr su cometido. Todo se centra alrededor del “hambre”: el diseño de audio, por ejemplo, con los sonidos que hace el espíritu suenan a como cuando tienes mucha hambre y el estómago está vacío, pero potenciado. El crujir de los huesos y el desgarre de los tejidos, así como la especie de mukbang ASMR que es ver comer a Hana, apoyan la sensación de falta de saciedad.
La música a cargo de Hannah Peel también abona a la atmósfera de la película. La compositora usa música electrónica y vocalizaciones para transmitir la sensación de placer y exceso que comer le produce a Hana, a la vez que usa efectos de reverb, quizá para detonar la cualidad cíclica de su trastorno. También el uso de percusiones fomenta un sentimiento de acecho. Todo genera un peso en la atmósfera, relacionado con el peso tanto literal como metafórico con el que carga el personaje principal.
El problema con Insaciable yace en que su final mata su intención. Si una escena crítica hubiera estado donde parecía más lógico y esperado que estuviera, más hacia la mitad de la trama, quizá el mensaje hubiera quedado más claro, pero James, haciendo uno de los mayores red herrings que he visto, no le permite a su protagonista reconciliarse con su identidad. No importa si Hana llega al punto de aceptación y expiación, pues Insaciable parece decir con ese final que hay algo fundamentalmente enfermo en ella y que es, precisamente, insaciable.

Politóloga e internacionalista lidiando con la desilusión del presente y la desesperanza por el futuro a través de la inmersión en los videojuegos, el cine y, principalmente, la televisión. Fan de Star Wars, el anime, el cine documental y los soundtracks desde que iba a las tiendas Mixup a escuchar los OST de sus películas favoritas. Entusiasta de las historias coming-of-age y defensora de la animación como medio. Si pudiera aprender algo de la industria cinematográfica sería diseño sonoro. Actualmente en su «The Summer of George» era.
