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Halo (SXSW 2022): la adaptación del videojuego hace una apuesta arriesgada

Escrito el 15 marzo, 2022 @bmo985

Episodios 1 y 2. 

Sección: Episodic Premieres.

Productor ejecutivo: Steven Kane.

Dirección: Otto Bathurst.

Guion: Steven Kane y Kyle Killen.

País: Estados Unidos.

Elenco: Pablo Schreiber, Natascha McElhone, Yerin Ha, Olive Gray, Bokeem Woodbine, Shabana Amzi y Charlie Murphy.

Palomómetro:

Más información de la serie: https://schedule.sxsw.com/2022/films/2054872

Halo. Showrunner: Steven Kane. 2022. Paramount+, CBS.

Las adaptaciones de videojuegos a cualquier otro medio, sea cine o televisión, son a menudo desastrosas. Si somos justos, es reconocible la dificultad para adaptar la historia y los mecanismos narrativos de un medio totalmente interactivo, pero a menudo es la soberbia de Hollywood la que hunde cualquier esfuerzo por llevar estas adaptaciones a otros públicos. Ahora es HALO, la aclamada saga publicada por Microsoft para Xbox en el lejano año 2001, la que Paramount+ y CBS han adaptado en una serie de 9 capítulos que tiene su estreno programado para el 24 de marzo de este año.

Es lícito suponer que HALO, un videojuego sobre un súpersoldado que mata a diestra y siniestra en el siglo XXVI, sería difícil de adaptar. Si la memoria de este reseñista es correcta, los motivos por los que el juego fue un éxito de ventas en casi cada una de sus entregas fueron su exquisita manufactura y la reinterpretación del género de disparos de primera persona. Claro que había una trama, pero lo que se quedaba en la memoria eran los enfrentamientos y las distintas misiones contra los alienígenas. Así que, ¿cómo podría llevarse esta premisa a la pantalla chica? Como una serie mid-reputable con ciertas tendencias a la ficción para adultos jóvenes.

Master Chief (Pablo Schreiber), también conocido como John o 117, es un súper humano modificado biológicamente que, si bien no es un androide, está desprovisto de sentimientos y emociones. Creado como parte del programa Spartan del organismo mundial UNSC, tiene como misión liderar la lucha de la raza humana contra The Covenant (también conocido como El Pacto, aunque suene a nombre de banda de música norteña), una alianza alienígena que, impulsada por su ideología teocrática, busca destruir a los humanos.

Esta premisa básica está presente en la serie; sin embargo, John no es el único protagonista. La serie, a cargo de Steven Kane, nos introduce a un universo de personajes que mi ignoracia respecto al universo de Halo (que consiste en novelas y otras seis entregas de videojuegos) me impide distinguir si son recuperados de allí o creados exprofeso para la televisión.

Los primeros dos capítulos nos permiten conocer a Quan Ha (Yerin Ha), una adolescente proveniente de una fortaleza rebelde alienígena que se opone al control del UNSC. Su historia es la primera que se cuenta y nos lleva a pensar que ella será la coprotagonista. Como la única sobreviviente de un ataque alienígena, es rescatada por John y llevada a una base terrestre. Este personaje feroz y luchón sugiere cierto grado de discurso anticolonialista – a fin de cuentas, pertenecía a un grupo de rebeldes que le temían más a la UNSC que a The Covenant –, pues su planeta natal tiene reservas de algo parecido a la especia de Dune: una materia prima que sirve tanto para combustible estelar como para hedonismo individual (detalle bastante perezoso).

Natascha McElhone, actriz de larga carrera (The Truman Show, Ronin), interpreta a la Dr. Halsey, jefa del programa Spartans de la UNSC y encargada de vigilar de cerca las actividades de John, las cuales parecen cada vez más erráticas y poco dignas de un súpersoldado geneticamente modificado. Shabana Azmi es la almirante Margaret Parangosky, quien desconfía de la Dr. Halsey y su programa, mientras que Olive Gray es la Drs. Miranda Keyes, joven, ingenua e impetuosa científica de la UNSC, hija de Halsey y el capitán Jacob Keyes (Danny Sapani). Por último, se encuentra Charlie Murphy, quien interpreta a Makee, una humana que forma parte de The Covenant y quien suponemos que tendrá un papel mayor en los siguientes capítulos. Los personajes de Ha, Gray y Murphy nos hacen pensar en la ficción orientada a adultos jóvenes, tanto por su arrojo, como por el simple hecho de su juventud y los juegos de poder en torno a la defensa de la humanidad.

HALO no es un programa de prestigio, como lo fue Westworld en su momento, o cualquier otro aclamado por la crítica y las audiencias en esta era dorada de la televisión (Game of Thrones, Mad Men, etc.). Es una súperproducción con altísimo valor visual, pero que se adhiere más al modelo de televisión mid-reputable que también ha florecido en años recientes. Programas como The 100, Arrow, The Flash o Gotham no fueron éxitos con la crítica, pero tuvieron vidas largas en televisión de cable debido a que supieron cultivar un fuerte núcleo de fanáticos a lo largo de sus temporadas. Tal vez Supernatural sea el paradigma de este tipo de televisión, con sus 15 temporadas al aire y su reducida, pero leal audiencia. Son programas con un mundo de personajes, bandos claramente delimitados, y una intriga episódica y por temporada que hace que la gente los siga viendo, aún si los premios y la crítica los dejan atrás.

Algunos elementos de HALO nos llevan a pensar que podría identificarse con esta tendencia en su amplia búsqueda de audiencias. Es posible que sea una decepción para los fanáticos de la serie (hombres mayores de 18 años), porque asocian el nombre de Halo con disparos, mucha acción y cánticos polifónicos. La serie, en cambio, pone su énfasis en la intriga política entre las facciones de la muy joven Dra. Miranda Keyes, la experimentada y curiosa Dra. Halsey, y la rigurosa y desconfiada almirante Parangosky por el control de John y sus acciones.

La rebelde Quan Ha, por su parte, será personaje en discordia cuyo odio por la labor del UNSC y su lealtad hacia John por salvarle la vida la harán impredecible. John, en cambio, es el peón que quiere dejar de serlo, aunque su firme misión de defender a la humanidad lo hace trastabillar en su intento de librarse de la tutela de Halsey y del mando militar. Por si fuera poco, los piratas espaciales, liderados por Soren-066 (Bokeem Woodbine), son una adición interesante al universo de la serie. Todo esto se desenvuelve frente a la amenaza latente del exterminio a manos de The Covenant.

La acción de HALO no es su fuerte, pues basta con ver las primeras escenas en que John y su equipo de Spartans se enfrentan a un escuadrón de The Covenant para que quede claro. John es básicamente un Robocop que hace saltos, corre, acierta sus disparos y nunca duda en el campo de batalla. La secuencia es torpe porque primero muestra cómo los humanos son incapaces de siquiera dañar a los alienígenas gigantescos, los cuales, a su vez, son demasiado torpes como para enfrentarse a los Spartans. Es como ver a niños de 6 años golpear a niños de 4 años, solo para ser superados por niños de 10 años que los dominan en fuerza y tamaño.

Lo que le otorga el combustible a esta adaptación es su juego hábil entre los personajes y puntos de vista. Tenemos la impresión de que la lealtad de cada uno de ellos a sus instituciones es débil y que, para alcanzar sus objetivos, sean personales o institucionales, están dispuestos a hacer lo que mejor les parezca.

El episodio 1, por ejemplo, termina en un perfecto cliffhanger que nos compele a ver el episodio 2, el cual, si bien es ridículo por su propia naturaleza (la base de piratas, el teleférico espacial y la vivienda en la roca son licencias artísticas que apenas se pueden tomar en serio), sirve para establecer las motivaciones de cada personaje y dejarnos con la interrogante de hacia dónde va esto.

Dicho esto, es posible que la apuesta de Steven Kane, showrunner y encargado de adaptar la serie a la pantalla chica, de resultados positivos, aunque enfrente la ira de los fanáticos que llevan 20 años esperando una adaptación de su videojuego favorito. Parece que la estrategia es sacrificar a este segmento de la fanaticada para ir en pos de sectores más amplios, jóvenes y presentes en redes sociales. A pesar de que no es el tipo de serie que prefiero, entiendo su atractivo.

La comparación con una adaptación reciente de una serie de anime universalmente amada como Cowboy Bebop demuestra que no es necesario seguir a pie juntillas el material original. Bastaba ver la abundancia de planos aberrantes y los personajes caricaturizados para saber que ese tipo de cosas, si bien estaban presentes en la serie original, no funcionarían en una adaptación para televisión. Kane y su equipo han tomado una decisión riesgosa que por el momento parece funcionar, incluso si eso significa alienar a una porción de sus fanáticos. Esta no es una adaptación fiel de los juegos y sus tramas, sino una expansión del universo Halo.

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