God’s Own Country (Tierra de Dios)

En dónde la puedes ver: nunca salió en carteleras mexicanas :(, pero ya está a la venta en Amazon.

Director: Francis Lee

Elenco: Josh O’Connor, Alec Secareanu, Ian Hart y Gemma Jones.

Palomómetro

Más información de la película: http://www.imdb.com/title/tt5635086/

Se han hecho tantas películas románticas que no tienen nada que aportar al género que, por lo menos yo, he comenzado a sentir cierto desgaste; ya es complicado encontrar una película romántica que en verdad me guste y emocione. Por eso, cuando llegan cintas como God’s Own Country, con un nuevo enfoque y con emociones palpables, se siente como una bocada de aire fresco y no queda de otra más que apreciarla y recomenderla a diestra y siniestra.

Esta producción británica salió en cines ingleses y americanos el año pasado, y recibió numerosos reconocimientos, por ejemplo una nominación a los Premios BAFTA por Mejor película inglesa y ganó en múltiples categorías en los premios al cine inglés independiente, British Independent Film Awards, incluyendo Mejor película y Mejor actor para su protagonista Josh O’Connor. Desgraciadamente para nosotros, esta película nunca llegó a carteleras mexicanas (supongo que todavía existe la pequeña posibilidad de que en algún momento la exhiban), por lo que los exhorto a que la busquen en las múltiples plataformas digitales disponibles o en su tienda de películas más cercana.

God’s Own Country se centra en Johnny (Josh O’Connor), un joven granjero que abandona la universidad y la posibilidad de una nueva vida, para hacerse cargo de la granja familiar. Frustrado y enojado con la vida, intenta enterrar estos sentimientos con el alcohol y sexo casual. Sin embargo, su vida se tambalea cuando llega a trabajar a su granja Gheorghe (Alec Secareanu), un migrante rumano con el que desarrolla una conexión que abre un nuevo panorama para Johnny.

De hecho, God’s Own Country me recordó a Call Me by Your Name, una película que toca temas similares con un tono diferente. De hecho, se podrían ver ambas películas en combo y podrán sentir mucha simpatía por los personajes, asi como por la indiscutible existencia de los sentimientos que desarrollan.

La película le pertenece a Josh O’Connor. Al inicio de la película, su Johnny es tosco, desesperanzado, incluso taciturno; únicamente tiene contacto externo cuando sale en mandados para la granja (eventos que aprovecha para tener sexo con desconocidos) o cuando en la noche sale a emborracharse. Es evidente que odia la granja, y tener que trabajar en ella bajo las reglas de su padre, pues desde que éste sufrió de un derrame cerebral, Johnny es prácticamente el encargado de su funcionamiento.

Josh O’Connor personifica a Johnny de una manera increíble. Su personaje no habla mucho, pero no necesita las palabras para expresar lo que está sintiendo. La llegada de Gheorghe, un hombre gentil, reservado y sensible, le abre un panorama completamente nuevo y esperanzador. La posibilidad de ver la evolución emocional y mental de Johnny a partir de esta nueva etapa es realmente satisfactoria, y Josh O’Connor simplemente sabe cómo transmitir este cambio interno.

Para Francis Lee, director y escritor de la película, éste es su primer esfuerzo en largometraje y el resultado es sorprendente. No huye de escenas crudas y realistas, de escenas con desnudos que podrían considerarse demasiado por algunos ojos conservadores, o de cierta lentitud en el desarrollo de la historia. Francis expone a sus personajes a tal punto que el espectador puede ver y sentir todo por lo que están pasando, así como el nivel de intimidad que han desarrollado.

Por último, hay un par de intercambios hacia el final de la película entre Johnny y su papá, y Johnny con Gheorghe, que permiten ver qué tanto ha crecido, lo que lo vuelve extremadamente satisfactorio (y romántico). Simplemente eso nunca hubiera pasado con el Johnny que conocemos al inicio.

God’s Own Country les hará sentir cosas bonitas y los involucrará emocionalmente con Johnny. Más importante que esto, es una película que va más allá de cualquier inclinación sexual. Se comunica a través de un idioma de amor y añoranza por entablar una conexión e intimidad con otro ser humano, de una manera tan palpable y empática, que se vuelve extremadamente inspiradora y cálida.

1 Comentarios

Deja un comentario