Festival de la canción de Eurovisión: la historia de Fire Saga – una agradable sorpresa a pesar de Will Ferrell

Escrito el 1 julio, 2020 @alessandra_kr

En dónde la puedes ver:  Netflix

Director: David Dobkin

Elenco: Will Ferrell, Rachel McAdams, Dan Stevens, Michael Persbrandt, Pierce Brosnan, Ólafur Darri Ólafsson, Melissanthi Mahut, Demi Lovato, Graham Norton

País: Estados Unidos

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt8580274/

Amigos europeos, ustedes disculparán, pero en América Latina el Festival de la Canción de Eurovisión no es tan famoso y querido como del otro lado del Atlántico. Es más, podría apostar que son pocos los que están familiarizados con este magno evento europeo en el que representantes de 50 países – con énfasis en los miembros de la Unión Europea – interpretan una canción original en vivo y el resto de los países participantes vota para elegir al ganador.

Este evento tan peculiar y extraño para la comunidad americana es el objeto de la nueva comedia de Will Ferrell, Festival de la canción de Eurovisión: la historia de Fire Saga. Pero no entren en pánico, pues afortunadamente la cinta se puede apreciar si uno es fan, conocedor casual o completo ignorante del festival anual.

La película sigue a Lars Erickssong (Will Ferrell) y a Sigrit Ericksdottir (Rachel McAdams), un par de wannabe cantantes que sueñan con representar a Islandia en el Festival de la Canción de Eurovisión a través de su dúo musical Fire Saga. El problema es que Lars es un bueno para nada que ha perdido toda credibilidad, arrastrando con él a su leal amiga quien, por cierto, tiene una voz espectacular y subutilizada.

Después de años de soñar y aplicar, y debido a circunstancias terribles, por fin son seleccionados. No obstante, las cosas no se desarrollan de la mejor manera debido al inútil y autoengañado de Lars. Puede que su corazón esté en el lugar correcto (en cuanto a la música), pero su (falta) de talento y excesiva creatividad terminan siendo barreras descomunales para el éxito de ambos.

Para aquellos que busquen una comedia sosa para una tarde de relajación ésta es una buena opción. Las carcajadas son numerosas y constantes, tanto en momentos discretos, como en situaciones inverosímiles que supuestamente suceden en el mundo de la música, incluyendo momentos musicales ridículamente disfrutables, rivalidades e involucramientos sentimentales.

Aun así, no todo corre de manera fluida, pues nuestro protagonista – Will Ferrell – es la gran piedra en el zapato de la película, así como su personaje es para su compañera de grupo. Mucha de la comedia que Ferrell presenta en la cinta es a lo que ya nos tiene acostumbrados: diálogos y situaciones incómodas que no parecen tener límite, en ocasiones cayendo en el exceso. ¿Acaso hay una persona más desinhibida que Ferrell?

Afortunadamente, la película no es solamente eso. Gracias a las interpretaciones de aquellos a su alrededor, la cinta brilla precisamente cuando él no está en pantalla o cuando es un pequeño eslabón de toda la maquinaria cómica. Mientras menos Ferrell, más disfrutable es la película.

Al respecto, el elenco secundario es una joya, entre los que se encuentran Mikael Persbrandt y Pierce Brosnan. No obstante, Rachel McAdams y Dan Stevens son las grandes estrellas de la película, pues prácticamente funciona gracias a ambos.

Dan Stevens interpreta al ruso Alexander Lemtov, el cantante favorito para ganar el Festival. Sincero, optimista y con buena vibra, Stevens cautiva desde el primer momento en que aparece en pantalla, nunca abandonando su actitud magnética.

A pesar de ser el rival musical y sentimental de Lars, uno no puede evitar caer cautivado por sus miradas sugestivas, la singularidad de su voz (doblada por el cantante Erik Mjones), la ridiculez de su persona o por el apoyo que ofrece a Sigrit en momentos difíciles. Prácticamente, Lemtov es todo lo que Lars no es, lo cual lo vuelve doblemente atractivo. Stevens ofrece una ambigüedad en cuanto a sus intenciones y preferencias emocionales que le dan una capa de misterio e incertidumbre a su personaje. Con esta interpretación, Stevens es la gran revelación de la película.

Por su parte, McAdams ha demostrado una y otra vez que es un gran talento en la comedia (The Hot Chick, Mean Girls, Game Night) y esta película no es la excepción. Su timing es perfecto y la interpretación de una mujer bondadosa que aprende a valorar sus talentos es emotiva y empática.

Lo problemático en su personaje recae en el desarrollo de su historia, pues merece mucho más de lo que recibe. Esto debe reprochársele a los escritores de la cinta, Will Ferrell y Andrew Steele, y no a la actriz, quien siempre está comprometida con su papel y la cinta (aunque sí es notorio que ella no interpreta sus canciones).

Es evidente que el guion proviene de una mente masculina que coquetea con la toxicidad y los sueños guajiros. De otro modo, ¿por qué tendría sentido que una mujer talentosa, responsable y bondadosa esté perdidamente enamorada por años de un perdedor sin interés en corresponder a estos sentimientos quien, además, trae abajo todo logro obtenido por el dúo?

El personaje de Sigrit está a disposición total de Lars. Sus sueños, objetivos y aspiraciones están atadas a las de él, y no a lo que ella como artista o compositora podría querer o realizar. De hecho, precisamente esta característica es lo que ofrece un final insatisfactorio y anticlimático. Su relación pasa a primer plano, dejando de lado sus logros y aspiraciones como artistas.

Antes de llegar a esto, la película ofrece grandes momentos de risa y de emotividad (otra vez a cargo de McAdams). El repertorio musical es un arma no tan secreta; ya sea el remix que se presenta de clásicos como Waterloo y Believe, o la presentación de material original que sin duda figurará en los próximos Premios Óscar. En especial, no pierdan la pista de Husavik o incluso Lion of Love.  

En contra de todo pronóstico, Festival de la canción de Eurovisión: la historia de Fire Saga es una comedia disfrutable que explota lo peculiar del evento real en el que se basa. La película funciona gracias, en menor medida, a las ridiculeces a las que Will Ferrrell se presta, y en gran medida, a las interpretaciones comprometidas del elenco secundario, con especial énfasis en Rachel McAdams y Dan Stevens.

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