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Extraña forma de vida: ¿el tiempo cura todas las heridas?

Escrito el 27 octubre, 2023 @StarcoVision

Disponible en: MUBI.

Dirección: Pedro Almodóvar

Guion: Pedro Almodóvar

País: Estados Unidos

Elenco: Ethan Hawke, Pedro Pascal, Jason Fernández, José Condessa, Pedro Casablanc y Sara Sálamo

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt13055264/

“¿Existe alguna posibilidad, por pequeña que sea, de salvar lo nuestro?”

– Leo Macías (Marisa Paredes) en La Flor de mi Secreto (Pedro Almodóvar, 1995)

Extraña forma de vida. Dir. Pedro Almodóvar. MUBI. 2023.

Una frase algo rebuscada que vaya uno a saber quién pronunció dice que hay personas que son el camino, pero no el destino. Es cierto que uno no puede determinar con quiénes se va a quedar en la vida, pero sí somos conscientes de que nuestras acciones influyen de una forma u otra en cómo coincidimos con los otros. En la vida real, esto no tiene atractivo aparente, hay quienes estarán para siempre, quienes parecerán duraderos y se esfumarán, y otros tantos a los que vamos a, simplemente, quitar de nuestro paso. Estas elecciones las hace Pedro Almodóvar y les agrega un toque melodramático que las hace un espectáculo visual y sensorial.

En Extraña forma de vida, el director manchego presenta a Jake (Ethan Hawke) y Silva (Pedro Pascal), dos personajes dignos de una película de John Ford, rudos y poco amigables, de esos que destilan testosterona por los poros. Jake y Silva son, en apariencia, amigos que no se ven desde hace más de 25 años. Cuando Silva, de manera algo errante, regresa al pueblo donde Jake oficia de sheriff, uno percibe que el reencuentro es algo más que el de dos viejos coterráneos que se perdieron el rastro. Mientras ambos rememoran viejas andanzas, la historia revela que el tiempo no cura todas las heridas; en algunos casos, ninguna.

Usando el melodrama como estandarte, Almodóvar nos tiene acostumbrados a engrandecer sus relatos solo con hacer aflorar todo aquello que aprisiona al ser humano. Extraña forma de vida no es la excepción. Lo que enriquece el cuento no es tanto que Jake y Silva, dos personajes de wéstern, no puedan vivir su amor libremente, sino el porqué del asunto. Uno se queda casi como embobado mirando la pantalla viendo cómo el cineasta transforma ese género en una historia más psicológica que emocional.

Almodóvar retrata mejor que nadie el arduo camino por encontrar(se) con su identidad sexual, y es posible que le quedara como asignatura pendiente el wéstern. Difícil no buscar la comparación con Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005), menos tras saber que –aparentemente– el filme le fue ofrecido a él originalmente, pero quién conoce su cine, bien sabe que suena extraño que lo hubiese aceptado. Desafiante, sí, pero ajeno a él. Brokeback es un wéstern distinto, romántico y dramático, pero jamás podría haber sido Almodóvar. Implicaría desmembrar el libro original de Annie Proulx. Extraña forma de vida es, en cierta forma, lo contrario, es dicotomía, un amor que no pudo ser y una herida que más que sanar, se va abriendo cada vez más.

El mediometraje funciona porque Almodóvar siempre cumple, aun cuando sus tramas se tornan un tanto rebuscadas que son imposibles de congeniar a cabalidad. No obstante, aquí algo falta. La historia abre demasiados puntos imposibles de llenar, muchas dudas que son resueltas torpemente. Almodóvar se mete en un terreno desconocido, no solo por poner a dos personajes masculinos como único centro, sino por el género en el que innova y la duración de su proyecto. En una película de hora y media, todas estas dudas posiblemente pueden resolverse, pero en 30 minutos algo queda inconcluso, como si fuera un final de temporada que queda en un cliffhanger, esperando que la renueven por 10 episodios más. Cuando esto último no pasa, queda un descontento propio del vacío.

En términos estéticos, no existe cuestionamiento alguno. Almodóvar invita a quitarnos de la cabeza esa percepción de que el medio oeste presenta hombres toscos caracterizados por su rudeza. Aun cuando uno se sienta algo estafado por la trama, la calidad de los planos y la fusión del know how de Almodóvar con el de Saint Laurent Productions eleva todo. Como experiencia sensorial, bien vale dedicarle una media hora a ver al bueno de Pedro, quien garantiza un espectáculo para los ojos y para la conciencia. Almodóvar nos recuerda que apreciar a un cineasta no implica concordar siempre con éste, sino estar dispuesto a dejarse sorprender.

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