Encanto: el olvido detrás de la magia

Escrito el 26 noviembre, 2021 @ECinematografo

Disponible en: cines.

Dirección y guión: Jared Bush, Byron Howard y Charise Castro Smith.

Elenco vocal: Stephanie Beatriz, María Cecilia Botero, John Leguizamo, Mauro Castillo, Jessica Darrow, Angie Cepeda, Carolina Gaitan.

País: Estados Unidos.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt2953050/

Encanto
Encanto, Dir. Jared Bush, Byron Howard y Charise Castro Smith, 2021. Walt Disney Pictures.

Al ver las películas animadas de Walt Disney Animation Studios es usual que aceptemos de entrada que el hogar de las princesas es su derecho divino. Nunca nos han mostrado si la ocupación de estos terrenos fue un proceso natural o uno guiado por la violencia. Aunque se alcanzó un acercamiento a estas inquietudes en Frozen II (Chris Buck, Jennifer Lee, 2019) con la revelación de que el abuelito de Elsa y Anna era un genocida, estas discusiones no son el centro de cintas que siempre estarán destinadas a entretener y no sermonear.

Encanto, la película animada número 60 producida por el estudio, no necesita realizar un tratamiento sobre la historia de los dominios ocupados por la familia protagonista. A pesar de aplicar la misma fórmula estricta del estudio para la construcción de su narrativa, una referencia breve e inespecífica relacionada a los años de violencia en Colombia permite que la cinta sea lo suficientemente universal para el público general y familiar para el público colombiano.

La película empieza con la migración de una comunidad y su desaparición del territorio colombiano. Lejos de las amenazas de hombres montados en caballo y con machete, estas personas fundan El Encanto, un pueblo bellísimo y autosuficiente escondido por cordilleras, palmas y quebradas. Una Wakanda latinoamericana, o tal vez un Macondo Disney-ficado.

En la vida real, la migración forzada hubiese llevado a los encanteños a Bogotá, Medellín u otra capital a empezar de cero con todas las dificultades que eso implica. En cambio, este pueblo es un espacio de solidaridad pese a la raza, el vestido y el acento. Una mezcolanza muy curiosa. No hay peros, ni porqués, miedos o reproches. Todos han logrado convivir por años, aunque teman perder su bendición hecha refugio.

Encanto
Encanto, Dir. Jared Bush, Byron Howard y Charise Castro Smith, 2021. Walt Disney Pictures.

Así como en El Rey León, este valle es la responsabilidad de una familia. Los Madrigal, elegidos por casualidad divina, poseen superpoderes que sirven para el bien de la comunidad. En el centro de todo esto, así como en varias familias latinoamericanas, se encuentra una matriarca. La abuela Alma (María Cecilia Botero) se enfoca en mantener y reproducir el privilegio de su familia, específicamente los poderes de sus hijos. 

Ella no quiere someter a la gente de El Encanto a su familia, sino evitar que la comunidad caiga presa del mundo que incendió su primer hogar, la hizo criar a sus tres hijos sola y la presionó con el destino de varias familias desplazadas. Su altruismo es comprensible, pero sus métodos son cuestionables, particularmente cuando estigmatiza a Mirabel (Stephanie Beatriz), su nieta y protagonista de la cinta.

Mirabel, la princesa de este cuento, es la única integrante de los Madrigal que no posee poderes. Pese a esto, Mirabel siente orgullo por su familia. Todo cambia cuando percibe que la casa mágica que ocupan los Madrigal empieza a dar señales de que algo anda mal y su abuela no enfrenta estos miedos con ella.

Ella es un personaje fascinante. Si bien acercarse a la verdad resulta en inconvenientes divertidísimos, Mirabel también indaga sobre la vocación de cada miembro de la familia. Ella entiende que sus hermanos y primos quieran ayudar a sus congéneres del pueblo, pero les pregunta: ¿cuándo empezarán a cumplir sus propios sueños pese a la misión que les encomendó Alma?

Encanto
Encanto, Dir. Jared Bush, Byron Howard y Charise Castro Smith, 2021. Walt Disney Pictures.

Aquí la música juega un papel emocionante. Las letras de Lin-Manuel Miranda, acompañadas de ritmos tropicales, urbanos y vallenatos, y hasta inspirados en los primeros años de Shakira, dan forma a la ansiedad demoledora que sienten los Madrigal debido a deberes, apariencias agotadoras y secretos familiares despiadados. Una canción que destaca es “No se habla de Bruno”, una pieza que explora lo dispuestos que están los Madrigal de olvidar a un miembro muy rarito de la familia que solo quería hablarles desde la verdad.

La última gran pieza es “Dos Oruguitas”, la cual nos sumerge en la perspectiva de Alma y las adversidades que enfrentó para construir un nuevo futuro para sus hijos y su comunidad. Asimismo, la canción facilita la comprensión de un mensaje que invita a que abuelos, padres e hijos compartamos nuestro pasado y confiemos que como familia entenderemos cualquier prejuicio y ansiedad. 

Aunque Encanto no sea el libro Cien años de soledad, refiriéndose a masacres y guerras civiles de forma puntual, intenta ligar el destino de todo un pueblo a la sombra del desplazamiento forzado, y la esperanza de un futuro diferente. El Encanto no tiene porqué terminar en polvo y olvido como Macondo. Comunidades así pueden existir y mantener su milagro, si son serenos al momento de establecer roles y responsabilidades con su descendencia, sin que la difícil historia de las familias sea un fantasma del cual no se habla.

Encanto es un ejercicio notable por parte de Disney. Aunque es obvio que como compañía está minando la diversidad, el esfuerzo creativo tiene buenas intenciones ejecutadas con honestidad tanto en su animación como en su narrativa. Estas películas no requieren de un prólogo de 10 minutos que explique el país donde se sitúa la historia. Lo que sí necesitan son personajes y circunstancias tan indispensables como Alma y Dos Oruguitas, recursos capaces de indagar en un pasado complicado que impulsa la crianza de personas que, aun siendo maravillosas, ignoran la historia del sueño que ocupan. 

Aquí es donde entra Mirabel, una verdadera princesa que escucha el crujir de las paredes de su casa y la tensión en el corazón de sus familiares. Ella es una hermana y prima excepcional que eleva a todas las personas a su alrededor, inspirando curiosidad por la cultura familiar y valentía para transformar recuerdos dolorosos en una identidad verdadera.

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