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Elvis: la simplificación excesiva de una figura complicada

Escrito el 12 julio, 2022 @alessandra_kr

Disponible en: cines.

Dirección: Baz Luhrmann.

Guion: Baz Luhrmann, Sam Bromell, Craig Pearce, Jeremy Doner. Historia: Baz Luhrmann, Jeremy Doner.

Elenco: Austin Butler, Tom Hanks, Olivia DeJonge, Dacre Montgomery, Kodi Smit-McPhee, Kelvin Harrison Jr., Chaydon Jay.

Países: Australia, Estados Unidos.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt3704428/

Elvis. Dir. Baz Luhrmann. Warner Bros. Pictures. 2022.

Hace tiempo que no estaba tan conflictuada con una película como lo estoy con Elvis. No cabe duda de que es un espectáculo, el tipo de evento que debería ser visto por lo menos una vez debido a su energía, estimulación e hiperactividad cinematográfica; no obstante, conforme se le empieza a ver más de cerca o a digerir, la historia y las decisiones narrativas flaquean y caen estrepitosamente. Aun así, es imposible no dejarse llevar por la energía de Baz Luhrmann, quién regresa después de nueve años de ausencia, y disfrutar el viaje caótico, incesante y alucinógeno que ofrece.

Elvis presenta una visión extendida, sanitizada y romantizada del rey del rock, Elvis Presley, desde el momento en que empieza a causar olas en la escena musical en 1955 hasta su muerte en 1977. Observamos su vida desde el punto de vista del coronel Tom Parker (Tom Hanks), su mánager. Es él quién nos guía por el ascenso de Presley y quién busca justificar sus acciones, narrando su versión de los hechos de una relación de más de 20 años desde una cama de hospital años después del deceso del cantante. La voz de Hanks y su interpretación (algo similar a lo que Jim Broadbent ofreció en Moulin Rouge, pero con un efecto completamente opuesto) nos guían por los puntos importantes de las facetas públicas y privadas de Presley.

Cual película de superhéroes, Parker es el villano cruel y Presley su víctima que lentamente encuentra su camino para enfrentar a su némesis. De hecho, el mismo Luhrmann ha comentado que ve a Presley como el “superhéroe original” y en su película las referencias se presentan en el texto como en el subtexto, pues si algo no tiene Elvis es discreción o sutileza. Así, vemos a un Elvis niño (Chaydon Jay) usar referencias de Captain Marvel Jr. en su ropa, o a un Elvis joven (Austin Butler) caer seducido por las palabras de Parker al inicio de su carrera, solo para después descubrir que este es su máximo enemigo del que no se puede deshacer fácilmente. Incluso hacia la mitad de la cinta se presenta el momento en el que el héroe despierta y se enfrenta a su rival en el encuentro definitivo.

Quizá esta decisión creativa es la razón por la que la historia flaquea tanto, pues al presentar a Elvis como un héroe que se enfrenta a la realidad del sueño americano, su imagen está sanitizada, manipulada y alterada en los puntos necesarios para que no pierda la empatía de la audiencia. Así, no se exponen los detalles que podrían causar miradas incómodas entre los espectadores, incluyendo, por ejemplo, los pormenores de la relación que tuvo con su esposa Priscilla (Olivia DeJonge), a quien conoció cuando ella tenía 14 años, y la que únicamente se presenta como una pareja fiel en medio de una relación atormentada por las inmensas responsabilidades de él. Asimismo, sus problemas de drogas y alcohol se presentan como consecuencias directas de las traiciones de Parker y no como decisiones de un hombre con muchos privilegios y pocos límites. El Elvis Presley de la película es un ser inocente y sin agencia que dista mucho de la figura compleja y problemática que fue en vida real. Las cosas le pasan a él y, por lo tanto, no tiene control sobre ellas.

Aun así, el punto más criticable de la película es la manera en que el guion manipula hechos históricos para impulsar las motivaciones y el arco del Elvis de la película (y no necesariamente el del Elvis real). Aunque se menciona la influencia que la música Negra tuvo en el cantante blanco, y este siempre se maneja como una persona noble y agradecida, no se reflexiona sobre su deuda creativa y artística.

Además, el movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos es usado flagrantemente como un motor para Presley, incluso modificando líneas de tiempo para que las tragedias reales se alineen a momentos de la trama: sucesos importantes se presentan para que la cinta tenga impacto dramático (algo similar a lo que sucedió en Bohemian Rhapsody cuando Freddy Mercury descubre que tiene SIDA justo antes del concierto de Live Aid).

Elvis. Dir. Baz Luhrmann. Warner Bros. Pictures. 2022.

Estas decisiones creativas abren la puerta al cuestionamiento de las biografías y las adaptaciones históricas, su legitimidad e incluso la moralidad de cambios en momentos históricos para el funcionamiento de una película (y más al considerar que el sujeto de estudio se mantuvo al margen en asuntos y posturas políticas).

Estos momentos cuestionables se hacen llevaderos por el espectáculo visual y sonoro de la película. Desde el momento en que Elvis inicia, una explosión de imágenes coloridas, transiciones creativas, mezclas musicales impensables y movimientos incesantes de cámara son constantes. La cinta obliga al espectador a adaptarse rápidamente al estilo característico de Luhrmann o a sufrir las consecuencias, pues no hay pausas en su estética, ritmo y velocidad.

La grandiosidad de Luhrmann como cineasta se puede apreciar en el momento en que Elvis aparece por primera vez en el escenario. La primera parte de la historia destaca por la manera en que los recursos cinematográficos construyen la idea de Elvis como una estrella (un superhéroe), incluso antes de que aparezca en pantalla. El suspenso y la expectativa funcionan a pesar de la falta de carisma del protagonista. El movimiento de la cámara, la edición, los extras y actores secundarios (con énfasis especial en las señoritas que pierden la cabeza una vez que empieza con su baile característico), el sonido y la música crean la leyenda de Elvis, auxiliados por los movimientos corporales – presentados lentamente y con lujo de detalle – de Butler.

Es hasta la segunda parte de la historia – en los últimos años de Elvis – cuando Butler por fin se siente a gusto con su personaje, cuando ya no es necesario alimentar el mito del Elvis Presley atractivo e icónico, y es momento de presentar a un hombre en crisis y en su descenso de la gloria. Aquí Butler desaparece para convertirse en la viva imagen del rey del rock. Mientras que la primera parte de la película funciona gracias al espectáculo que rodea a Butler y a pesar de él, la segunda funciona gracias a él.

Por su parte, Tom Hanks, irreconocible gracias al fat suit con el que aparece, es otro punto débil de la película.  Es interesante, por no utilizar otro adjetivo, que la vida de Elvis se presente a través de los ojos de su personaje. Odioso y manipulador, Parker no tiene ni una característica redimible. El hecho de que su narración nunca abandone la historia y que llegue a una conclusión risible sobre la muerte de Elvis hacen que Hanks sea el actor más odiado una vez que la película llega a su fin. La falta de sutileza de Luhrmann llega a su máxima expresión con Parker.

La película es un deleite visual y estético, ad hoc con el estilo característico del director, y asegura un buen rato en la sala de cine; sin embargo, sus licencias creativas y decisiones narrativas dejan mucho que desear. En muchas ocasiones, la cinta funciona a pesar de sus protagonistas, y en otras funciona gracias a ellos, pero nunca se presenta una armonía entre sus elementos. En pocas palabras, Elvis es un caso de estética sobre sustancia.

One thought on “Elvis: la simplificación excesiva de una figura complicada

  1. Hola Alessandra, vamos a comentar la película en una Tertulia Psicoanálisis cine el 27 de Octubre. La haremos presencial y online por si te apetece seguirnos. Nuestro canal de Facebook es Tertulia Psicoanálisis Cine, también solemos colgar los vídeos en yuotube.
    Genial tus observaciones

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