El otro Tom (TIFF 2021): madre e hijo contra el mundo

Escrito el 16 septiembre, 2021 @alessandra_kr

Sección: Cine mundial contemporáneo.

Dirección y guion: Rodrigo Plá y Laura Santullo.

Países: México, Estados Unidos.

Elenco: Julia Chávez, Israel Rodríguez Bertorelli.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.tiff.net/events/the-other-tom

El otro Tom
El otro Tom. 2021. Cortesía: TIFF.

Conocemos a Tom (Israel Rodríguez Bertorelli) y Elena (Julia Chávez) cuando están en camino a la oficina de beneficios sociales en Texas. Inmediatamente entendemos que Tom es incontrolable, pues aprieta todos los botones del elevador, avienta burbujas en medio del piso burocrático y desquicia a su mamá que está abogando por recibir más apoyo económico.

Mientras que el inicio de El otro Tom da pie a que será una historia más de migración mexicana al país estadounidense, Rodrigo Plá y Laura Santullo, codirectores y coescritores de la cinta, rápidamente cambian el rumbo para enfocarse en la condición de salud del pequeño y las decisiones complicadas que la madre tendrá que tomar al respecto. Por supuesto que siempre está presente la alienación de estar en un país ajeno, sobre todo al considerar que Elena y Tom viven prácticamente solos y batallan para mantenerse. Aun así, sus dificultades económicas toman un papel secundario al resolverse rápidamente con comentarios de paso.

Después de batallar incesantemente con las majaderías y travesuras del niño, acuden con una psiquiatra que lo diagnostica con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), resultando en la medicación excesiva que presenta a un Tom completamente distinto. Mientras que antes no se mantenía quieto, ahora es un zombi sin ánimos para hacer nada. Aunque por fin le da un respiro, Elena no puede dejar de notar los cambios radicales en su hijo y, después de un incidente extremadamente alarmante, decide parar el tratamiento.

El otro Tom
El otro Tom. 2021. Cortesía: TIFF.

Justo aquí inicia una batalla entre la madre y el Estado, el cual acusa a Elena de negligencia. Plá y Santullo ofrecen tanto evidencias que apoyan la decisión de la madre, como acciones que la cuestionan, pues Tom es explosivo e incontrolable, y Elena es tosca e impulsiva. Aun así, este caso rápidamente evoluciona a uno en donde las voces de madre e hijo no son escuchadas, y más bien las reacciones ante las presiones externas son interpretadas a favor del caso de poner al niño bajo acogimiento familiar.

La primera hora de la cinta funciona como la introducción a esta familia y sus interacciones marcadas por la personalidad del niño, la atención impaciente de la madre y las constantes decepciones que da el padre ausente. Tom es extremadamente demandante, pero Elena sobrevive siendo igualmente gentil como dura. La segunda hora – la más desafiante y donde la historia pierde fuerza e interés – se enfoca en la batalla contra el gobierno y los pasos que Elena hace en su lucha.

Al respecto, El otro Tom ofrece una reflexión valiosa sobre el papel de los padres y la presión externa de los especialistas. En un caso como este, ¿qué pesa más, la opinión de la mamá que ve la manera en que los medicamentos afectan a su niño o los doctores que insisten en que los tome incluso si debe lidiar con efectos secundarios como insomnio, depresión e intentos de suicidio? El aparato gubernamental nunca da el beneficio de la duda a la madre, y ella no cuenta con la paciencia o interés para darse a entender.

El otro Tom
El otro Tom. 2021. Cortesía: TIFF.

Lo más atractivo de la película es la manera en que Plá y Santullo la presentan. Usando espejos, ventanas, rincones y puertas de manera creativa, pareciera que la audiencia solo puede tener acceso a esta historia a través de reflejos y vistazos robados. Además, y quizá reflejando los problemas de audición que tiene la madre, muchas de las conversaciones importantes se presentan en silencio. Es hasta después de un rato que los cineastas nos permiten escuchar los últimos fragmentos de estas conversaciones cruciales, comúnmente llegando a su fin con la ira de Elena.

Las actuaciones de Julia Chávez e Israel Rodríguez Bertorelli son auténticas y fuertes. Rodríguez Bertorelli ofrece madurez y comodidad ante la cámara, y Chávez es una revelación con su primer trabajo en pantalla. Aunque el personaje del niño es el hiperactivo, Chávez es la que nunca descansa y asombra con el torbellino de emociones por las que pasa su Elena.

Con aires que recuerdan a Mommy (Xavier Dolan, 2014), esta propuesta es más realista, pero menos definitiva. Un final excesivamente abierto deja más preguntas que respuestas o posibilidades de conclusiones positivas. El otro Tom simplemente termina, ignorando la tormenta que se viene y dejando un sentimiento de inconclusión en el espectador.

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