El escándalo: el movimiento de MeToo llega a uno de los ambientes más tóxicos del mundo del entretenimiento

Escrito el 30 enero, 2020 @alessandra_kr

En dónde la puedes ver: cines

Director: Jay Roach

Elenco: Charlize Theron, Nicole Kidman, Margot Robbie, John Lithgow, Kate McKinnon, Alice Eve, Liv Hewson, Ashley Greene, Nazanin Boniadi, Connie Briton, Madeline Zima, Allison Janney, Mark Duplass, Jennifer Morrison, Holland Taylor, Rob Delaney, Stephen Root, Robin Weigert.

País: Estados Unidos

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt8579674/

El escándalo, la última película que aborda el tema de acoso sexual en la industria del entretenimiento, trae consigo suficientes cuestionamientos morales y éticos como para poner incómodo a cualquier persona con consciencia. Mientras que por un lado se siente cierta satisfacción por ver el fin de un dominio de abuso de poder y misoginia internalizada, por el otro, se mantiene el sentimiento de incomodidad al saber que éste fue un pequeño paso dentro de una máquina viciada y abusiva.

El hecho de que la película se dé a sí misma una palmadita en la espalda por lo que se supone que logró es una razón más para desestimarla. Que no quepa duda de que todas las personas involucradas en este asunto son despreciables y moralmente cuestionables. Por lo que el final cinematográfico no ofrece felicidad, paz o tranquilidad, y más al saber que muchos de los involucrados siguen siendo figuras prominentes de la televisión de hoy.

La película aborda el caso de la vida real que hizo temblar a los medios estadounidenses en medio de los debates presidenciales de 2016, de la caída del poder de Roger Elis (John Lithgow), quien en su momento fue la cabeza de Fox News y uno de los republicanos más poderosos de Estados Unidos. Esto después de ser acusado de acoso sexual por múltiples empleadas de la cadena de noticias, incluyendo la famosa conductora Gretchen Carlson (Nicole Kidman) y la poderosa Megyn Kelly (Charlize Theron).

Desde el inicio nos queda claro que ninguna de nuestras protagonistas es digna de nuestra apreciación o simpatía. Lo que en la película maneja como datos curiosos sobre la cultural laboral de Fox News resultan ser intentos fallidos de comedia a la The Big Short o Vice narrados incómodamente por una Theron irreconocible como Kelly.

El hecho de que nuestro avatar principal que nos introduce a la historia sea una joven blanca egoísta, privilegiada y racista – Margot Robbie como Kayla Pospisil – no ayuda a la causa de simpatía de la cinta. La película retrata a gente despreciable haciendo cosas despreciables a otras personas igualmente de despreciables. De esta forma, nos obliga a escoger el menor de los males de una máquina de ideologías tóxicas que ahora funcionan como el altavoz de Donald Trump y una parte de la sociedad estadounidense intolerante, racista y sexista. Si las mujeres que pertenecen a este extracto social son tratadas así, ¿que nos depara al resto?

Fuera de las interrogantes morales que hacen cuestionar la validez y temporalidad de la película, ésta es mala por sí sola. Se vuelve medio rescatable por el compromiso de los protagonistas – Theron y Lithgow pierden su personalidad y físico para convertirse en Megyn Kelly y Roger Elis, respectivamente –, y la actuación de Nicole Kidman es destacable. Por su parte, el trabajo de Margot Robbie es decente, pero no extraordinario. El hecho de que esta cinta tenga nominaciones a los Premios Óscar en las categorías de actuación resulta un misterio – y una señal de la situación actual de la Academia que también merece una profunda introspección.

Un guion flojo y ridículo que contiene frases como “No quiero trabajar en televisión, quiero trabajar en Fox News”, o “No sé que fue eso, pero me gusta”, o “No soy feminista, no soy feminista” hacen que toda seriedad se vaya por la ventana y que la alienación por parte de la audiencia se dé por completo. Una edición mediocre da lugar a que la película caiga en múltiples confusiones y problemas de coherencia, así como en la creación de expectativa cuando no lo merece y total indiferencia cuando sí.

Por último, el final es desalentador y opaco al presentar soluciones superficiales y laxas para los crímenes cometidos a las víctimas, demostrando que queda mucho por hacer en cuanto a la misoginia de este mundo. Incluso los finales aceptables para las tres mujeres protagonistas son apagados y cero emocionantes, pues ninguna de las tres merece nuestro apoyo o simpatía. Sí, trajeron abajo el abuso que sufrían por años, pero ¿qué pasa con el que ellas contribuyen día a día con su agenda polémica y tóxica? Desgraciadamente, esta película no lidia con este tipo de interrogantes.

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