El corazón de la bestia podría estar vacío
Dirección: David Ayer.
Guion: Cameron Alexander.
Elenco: Brad Pitt, J.K. Simmons, Anna Lambe.
País: Estados Unidos.
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Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt7526136/

La nueva película de David Ayer, titulada El corazón de la bestia, se aleja ligeramente de las historias cargadas de acción que ha llevado a la pantalla anteriormente para plantear una historia de supervivencia en impactantes locaciones naturales, centrada en la relación entre un hombre y su fiel perro de combate. Lo que aparenta ser una linda y contenida aventura, con un número mínimo de personajes, oculta algo amargo en su centro.
Tras un accidente en su avioneta, un exmilitar (Brad Pitt) y su perro de combate se quedan varados entre los bosques de Alaska, por lo que deberán averiguar cómo salir adelante. El guion de Cameron Alexander plantea una historia de supervivencia en la que, poco a poco, se revela el pasado del protagonista y los eventos que compartió junto al perro.
Con un tono sentimental, ahondado por la banda sonora de Jared Michael Fry, busca crear compasión y empatía por un antiguo miembro del ejército estadounidense con 30 años de servicio en algunas de las invasiones de ciertos países desérticos y lejanos. La historia es descuidada con esta información y no profundiza en los sentimientos ni perspectivas del protagonista sobre las guerras en las que participó. Esta vaguedad es entendible: a nivel internacional, las fuerzas armadas estadounidenses son vistas mayoritariamente de manera negativa debido a las constantes intervenciones e invasiones a las que han sometido a muchas regiones en el mundo, además de que la administración actual promete destruir por completo al mundo entero –incluyendo los hermosos parajes presentados en el filme– para beneficio de unos cuantos.
Así, se necesita de un perro competente y simpático y a Brad Pitt para intentar suavizar la imagen de estos hombres. De hecho, se podría argumentar que más o menos lo logra, muy apenas, si se omite por completo el hecho de que los perros no sufrirían de estrés postraumático ni heridas con secuelas a largo plazo de no ser empleados para combate.
Por su lado, Pitt da una interpretación ordinaria, sin sorpresas más allá de retomar la risa desesperada que usó en Fight Club (David Fincher, 1999), mientras que la breve aparición de J.K. Simmons hace poco por mejorar el filme. El desarrollo y profundidad de los personajes no da para mucho y el filme apuesta todo en la simpatía que pueda tener la audiencia con el perro. Por lo menos, la fotografía de Mauro Fiore y los escenarios boscosos elegidos hacen que el filme sea hermoso de ver.
Sin mucho que ofrecer más allá de la linda relación entre un perro y su dueño, El corazón de la bestia plantea que, quizás, el corazón y la lealtad de un perro son lo más precioso del mundo, sin importar lo que le hayan hecho hacer por largos períodos de tiempo.

Crítica de cine, escritora y traductora del norte de México. Su trayectoria engloba proyectos en ONGs y la creación de contenidos creativos en agencias de comunicación audiovisual. Tiene un enfoque multidisciplinario e inclusivo que ha estado en diversas plataformas de cine nacionales e internacionales.
