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El callejón de las almas perdidas: un mundo amoral donde el dinero lo es todo

Escrito el 28 enero, 2022 @bmo985

Disponible en: cines.

Dirección: Guillermo del Toro.

Guion: Guillermo del Toro y Kim Morgan, basado en el libro Nightmare Alley de William Lindsay Gresham.

País: Estados Unidos.

Elenco: Bradley Cooper, Rooney Mara, Cate Blanchett, Richard Jenkins, Toni Collette, Willem Dafoe, David Strathairn, Ron Perlman.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt7740496/

El callejón de las almas perdidas. Dir. Guillermo del Toro. 2021. Searchlight Pictures. Fotografía: Kerry Hayes; cortesía: Everett Collection.

Cuando uno comienza a creer sus propias mentiras, es el principio del final, dice un triste borracho a un hombre que no lo escucha. Incapaz de absorber este pedazo de sabiduría, ve claramente el camino que habrá de andar, uno de fama y fortuna sin sospechar que estas palabras serán proféticas.

Una fábula sobre el enceguecimiento causado por la soberbia es la preocupación central de El callejón de las almas perdidas, el nuevo filme del director mexicano Guillermo del Toro. Con un elenco estelar, su primera obra después de ganar los Premios Óscar por Mejor película y dirección en 2018 por La forma del agua (2017), se trata de un homenaje al cine negro o film noir, género que Hollywood produjo accidentalmente entre 1939 y la mitad de la década de 1950.

Caracterizado por el pesimismo que examinaba el Sueño Americano como inasible, por su ambigüedad moral repleta de antihéroes y mujeres de la vida galante, y por su reconocimiento del dinero como la única cosa importante en la vida, el género hizo época, aunque no fue designado como tal hasta muchos años después. Una de las cintas estrenadas en esa temporalidad fue Nightmare Alley (Tyrone Power, 1947), basada en la novela de William Lindsay Gresham del año anterior. Con esta adaptación, del Toro toma otro paso lejos del cine de terror, volcando su mirada hacia el mayor monstruo de su carrera: Bradley Cooper.

Después de enterrar un cuerpo y quemar su casa, Stan (un soberbio Cooper) se dirige a la feria itinerante. Viendo allí una oportunidad, decide pedir trabajo, acoplándose rápidamente. Molly (Rooney Mara) es la razón más poderosa para quedarse, aunque son las enseñanzas (y el coqueteo) con Zeena (Toni Collette) y su esposo, el triste mago Pete (David Strathairn), las que lo inician en esa forma de vida. Después de aplicar lo aprendido, Stan se siente listo para establecerse en solitario, llevándose a Molly consigo. En Nueva York encuentra renombre como “el gran Stanton”, lector de mentes, cayendo presa de la seducción de una psicóloga tan misteriosa como inmoral (Cate Blanchett, haciendo un arma de sus pómulos perfectos) en su afán de estafar a los ricos y poderosos de la ciudad.

Un elenco despampanante hace que esta crónica de la miseria humana sea una experiencia sin igual. Mara interpreta al único personaje con una brújula moral clara, mientras que Ron Perlman es un bruto fortachón cuyos pesados puños son el único recuerdo de sus días de gloria. Willem Dafoe es el desquiciado y despreciable administrador de la feria y el erróneo modelo de crueldad para Stan, mientras que Toni Collette es la falsa adivina reducida a cuidar de su esposo patético, alcohólico y nada confiable, encarnado por David Strathairn. Del Toro sabe explotar a cada uno de sus actores, en algunos casos, llevando al límite sus encantos y en otros, hallando nuevas vetas.

El callejón de las almas perdidas. Dir. Guillermo del Toro. 2021. Searchlight Pictures. Fotografía: Kerry Hayes; cortesía: Everett Collection.

En el caso de Cooper, presenciamos a un intérprete revitalizado después de que su Nace una estrella ( 2019) lo tuviera en el centro de las miradas, ganando y perdiendo premios y relaciones amorosas. Su edad no es impedimento para que lo veamos como el nómada Stanton, quien se establece en la feria, adquiere un oficio, se muda a la gran ciudad y encuentra el éxito. Del Toro utiliza su atractivo natural para vendernos este personaje, pero descubre a un hombre grotesco que no puede huir de su desdichado origen. Este monstruo, última creación del director, prescinde del maquillaje para comunicar su deterioro moral, que solo se vuelve más visible conforme crecen sus ambiciones. El lector de mentes de elegantes trajes que embauca a la gente rica de la ciudad dos veces por noche sabe que quiere más, pero ignora aún que nunca tendrá suficiente.

El callejón de las almas perdidas retoma las temáticas del cine negro en cuanto a ver la historia de Stan no como una tragedia en la tradición griega, sino como la crónica del gato curioso que subestima aquello que lo intriga. En un mundo amoral en que todos buscan solo satisfacer las necesidades propias y en que el dinero es el fin que justifica todos los medios (ojo a la línea recurrente que plantea que el dinero es lo único que importa), nuestra figura central cree estar un paso delante de los demás, cuando en realidad está a merced de fuerzas que no controla ni comprende porque ignora que existen. Cegado por la soberbia en un mundo cruel, se vuelve adicto a sí mismo, a la forma en que domina y controla.

Algo de esta dinámica es puesto en pantalla por el director de fotografía Dan Laustsen (La forma del agua), quien retoma las resplandecientes tonalidades de aquella cinta y juega con la colocación de los personajes como una forma de comunicar su voluntad por la dominación. Las escenas entre Blanchett y Cooper toman así un caracter pugilístico, cada personaje luchando por establecerse como el dominante. Más que inspirarse por el famoso estilo de iluminación del cine negro – nacido a partir de la necesidad –, caracterizado por sombras largas como una forma de representar un mundo ambiguo, Laustsen y del Toro construyen un mundo de gallardía colorida, a menudo inmerso en sombras, pero vibrante y vigoroso. Si los colores profundos de La forma del agua daban pie al amor en un entorno opresivo, en este filme hacen referencia a la falsedad de todo lo que rodea a los personajes. Las apariencias engañan y la inmoralidad nunca se ha visto mejor.

Estrenada casi para hacerla fracasar, El callejón de las almas perdidas es el mejor trabajo de del Toro desde su clásica El laberinto del fauno (2006). Alejándose cada vez más del terror, pero consolidándose en el cine de género, su nueva cinta es enérgica, dotada de una ferocidad que no perdona las imperfecciones de sus personajes. Es una lástima (pero no una sorpresa) que haya sigo ignorada por los cuerpos de premiación en esta temporada de premios, siendo un filme en muchos sentidos superior a aquel que le granjeó tantos premios a su director.

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