Dos tórtolos: un romance palomero y divertido

Escrito el 28 mayo, 2020 @alessandra_kr

En dónde la puedes ver: Netflix

Director: Michael Showalter

Elenco: Issa Rae, Kumail Nanjiani, Paul Sparks, Anna Camp, Nicholas X. Parsons, Kyle Bornheimer, Barry Rothbart, Catherine Coen, Andrene Ward-Hammond.

País: Estados Unidos

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt6199572/

Quién se hubiera imaginado que disfrutaría tanto Dos tortolos, la nueva película romántica de Netflix, con una premisa salvaje – por no decir ridícula – y una pareja central harta de su relación sentimental, con ingenio para los chistes y comentarios sarcásticos en momentos de presión. Aun así, aquí nos encontramos, riendo discretamente mientras recuerdo algunas escenas, recomendando esta película para cuando tengan ganas de una cinta palomera para pasar el rato.

Dos tórtolos marca el reencuentro entre el director Michael Showalter (The Big Sick, Wet Hot American Summer) y la creciente estrella de cine, Kumail Nanjiani (esperen a verlo en modo superhéroe en la próxima cinta de Marvel, The Eternals), ambos acompañados por la estrella de televisión, Issa Rae. La película sigue a los novios de años Leilani (Rae) y Jibran (Nanjiani), quienes se encuentran en un momento crítico de su relación, pues bien parece que ya están a punto de cortar después de darse cuenta de que no tienen nada en común.

Sin embargo, estos planes se ven frustrados cuando un policía utiliza su camioneta para matar a un hombre. El policía huye de la escena del crimen, por lo que Leilani y Jibran quedan como sospechosos de tan terrible crimen ante los ojos de una pareja blanca que llega como testigo. Temiendo que ellos sean acusados por el crimen que evidentemente no cometieron, se dan a la fuga y unen fuerzas para intentar resolver el crimen antes de ser alcanzados por la policía. El problema es que son dos de las personas más inútiles y transparentes de la existencia.

Una de las fortalezas de la película y, la razón por la que funciona, es la diversidad de los protagonistas. Tanto Nanjiani como Rae interpretan sus personajes como lo que son: un hombre pakistaní y una mujer afroamericana en Estados Unidos, siempre conscientes de su raza y las realidades con las que tienen que lidiar a partir de esto.

Precisamente el conocimiento de lo que significa ser una minoría en un país excesivamente racista es lo que los impulsa a huir e intentar resolver el crimen. La consciencia de que nadie les creería y que la suerte no estaría a su favor es la pólvora que alimenta la cinta.

Por supuesto que, al ser una comedia romántica, las insinuaciones que se hacen inspiran risas y momentos graciosos. Sin embargo, es imposible no sentir un espasmo de dolor sobre la situación actual que se refleja en pantalla, y más al considerar lo que está pasando en estos precisos momentos. La realidad que estos dos personajes viven es completamente diferente que al resto de los personajes blancos.

Fuera de eso, no todo es aceptable. Muchas de las situaciones presentadas exigen una aceptación holgada para poder disfrutarlas. Todo depende del reflector bajo el que se vean, y esto ya cae en el humor y disposición de la audiencia: ¿podrán ser laxos e ir con la corriente o su sentido común vencerá la disponibilidad de pasar un buen rato? Si la primera opción es la aceptada, entonces estas situaciones se pueden sobrepasar y apreciar en el ajetreo del momento.

Por su parte, el dúo protagonista es un gran acierto creativo. El nerviosismo, los comentarios punzantes, y la gran química entre Rae y Nanjiani, son las fortalezas de la cinta. Ningún personaje secundario es importante o memorable. Por ejemplo, la presencia de Anna Camp – quizá la actriz de reparto más identificable – se olvida inmediatamente después de su aparición tanto por el director como por la audiencia. La película pertenece a la pareja estelar, quienes se lucen y prueban su madera como estrellas protagonistas.

Al respecto, el guion también funciona debido a esta atracción entre los protagonistas. Este está compuesto por diálogos comunes y corrientes dichos con aire de improvisación.  A pesar de que los protagonistas son personas promedio, parecen tener un sentido del humor único que los hace entrar en crisis de manera ocurrente, luciendo las capacidades de comedia de Rae y Nanjiani. Hasta los momentos medio cursis – el típico momento de cantar a todo pulmón o la reconquista mutua – son pasables por lo que dicen y cómo lo dicen.

Con menos de 90 minutos de duración, la película es amigable y fácil de digerir. La locación de Nueva Orleans es innovadora y refrescante. Además, un pequeño twist optimista en la última parte de la cinta la hace más disfrutable.

Así como es disfrutable, también es fácil de superar posteriormente. Sin ambiciones más allá de las de entretener, Dos tórtolos cumple sin problema. Quizá, así como yo, se encontrarán riendo a carcajadas de manera inesperada ante las discusiones entre los protagonistas, las cuales sorpresivamente, los ayudan a sobrevivir en el pequeño caos en el que se inmiscuyeron.

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