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Desierto particular: el derrumbe de la masculinidad tóxica a través de un enfoque imprudente

Escrito el 28 julio, 2022 @CesarAndreZzZ

Disponible en: HBO Max.

Dirección: Aly Muritiba.

Guion: Henrique Dos Santos y Aly Muritiba.

País: Brasil.

Elenco: Antonio Saboia, Pedro Fasanaro, Luthero Almeida, Thomas Aquino, Cynthia Senek.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt15132028/

Desierto particular. Dir. Aly Muritiba. Pandora Films. 2021.

En 2021, Brasil fue nombrado por Amnistía Internacional como el país en el que se cometen más crímenes de odio contra la comunidad LGBTQ. En 2020, más de 1,520 asesinatos ocurrieron y la mayoría de víctimas fueron personas trans. Una razón detrás de esta violencia es la tensión del conservadurismo en la sociedad brasileña que resiste cualquier progreso social, alentada por políticos que apelan a discursos manipuladores, idolatrando el ideal estereotípico de masculinidad. Este es un cuadro clínico severo de homofobia, transfobia y misoginia que lleva a la represión de la identidad, migraciones forzadas y una sensación de peligro en la comunidad queer.

Hace falta explicar esto para plantear mi problema con la película Desierto particular, del director Aly Muritiba, enviada por Brasil como candidata para la pasada entrega de Premios Óscar y ahora disponible en HBO Max. Este es el claro ejemplo de una cinta bienintencionada, con claros mensajes y trasfondos sociales, una promoción de valores progresistas necesarios y resonantes en una sociedad tan reprimida como la brasileña, pero que encuentra las maneras equivocadas de ofrecer su mensaje. De esta forma, termina sintiéndose como una exploración tenue del mundo queer brasileño, en el que el propósito de existir del personaje perteneciente a una minoría es de brindar redención al protagonista no perteneciente a una minoría.

Desierto particular presenta a Daniel (Antonio Saboia), un hombre agobiado por tres problemas: el primero es el cuidado absoluto que debe tener con su padre anciano e incapacitado, luego de despedir a la cuidadora que lo atendía por problemas económicos. El segundo es el hecho de que recientemente fue destituido de su trabajo como policía a consecuencia de un incidente violento que nuca queda claro. El tercero es que recientemente terminó una relación.

Lo único que parece darle motivación a Daniel es conversar con Sara, a quién nunca ha visto en persona y con quien solo interactúa a través de conversaciones y videollamadas repletas de afecto y deseo sexual. Cuando Sara deja de contestar sus mensajes, la angustia de Daniel crece ante la posibilidad de que fue abandonado por la mujer con la que se ha obsesionado. Entonces, emprende un viaje largo desde Curitiba hasta Sobradinho, pueblo cercano a una bahía, en donde vive Sara. No hay resultados tempranos en su búsqueda, pues nadie parece reconocer a la mujer en la foto que Daniel muestra a todos los que se encuentra en el pueblo.

Entonces, la película pretende presentar como una revelación un hecho sobre Sara que ya se había encargado de hacer obvio a través de su voz y fotografías: no es una mujer cisgénero. Daniel se entera de esto en el segundo acto de la cinta y la tensión que surge respecto a la anticipación de la reacción de un hombre violento que se entera de que su novia virtual lo ha “engañado” resulta inevitablemente incómoda.

Desierto particular. Dir. Aly Muritiba. Pandora Films. 2021.

Antes de desembocar en un mar de decisiones cuestionables, Desierto particular conquista aciertos cuando cambia radicalmente de protagonista. Sara es el nombre que Robson (Pedro Fasanaro) toma cuando se viste de mujer y sale a discotecas en su pueblo. Más adelante expresa con inteligencia y discreción que, tanto Robson como Sara conviven en su cuerpo, teniendo una expresión de género no binaria.

Robson vive en un ambiente conservador y religioso, junto a su abuela. Su vida en Sobradinho se resume en pasar tiempo con su amigo Fernando (Thomas Aquino), cargar sacos de verduras en camiones y aspirar a irse de su pueblo y vivir plenamente. Los mejores momentos de la película aparecen aquí, tanto por la interpretación resonante de Fasanaro, como por la honestidad con la que se condensa la existencia queer en un mundo represivo: los secretos que debe resguardar por seguridad personal y que se comprometen con la llegada de Daniel al pueblo.

El resto de la película se basa en un solo y tedioso enfoque: los cuestionamientos internos de Daniel sobre su sexualidad al sentir que fue engañado por Robson. La película ya había construido con discreción aspectos de la personalidad de Daniel: la rabia estridente que lleva dentro debido a las tensiones recientes acumuladas, sus ideas machistas respecto a que la casa que comparte con su padre está sucia porque son hombres, la reacción juiciosa hacia su hermana cuando ella le cuenta que sale con una mujer. Estos elementos nos hacen entender que Daniel es el estereotipo genérico de macho y que, por lo tanto, su masculinidad será quebrantada cuando se entere de algo que es obvio para el espectador desde el principio.

La película no puede resistirse a caer en la creencia problemática de que las personas trans buscan “engañar” a otros ocultando su ” género verdadero “. Género que, por supuesto, es definido bajo la postura cisgénero y no por la misma persona trans. Ante esta traición percibida, Daniel no quiere tener contacto alguno con Robson/Sara, e incluso le pide que le regrese un vestido que se había comprado con dinero que Daniel le había regalado. Aquí, da la sensación de que Robson debería estar agradecido porque Daniel no sucumbió a sus impulsos violentos y no le agredió físicamente. La película sigue entonces la tendencia reprochable de justificar y victimizar a Daniel, brindándole un viaje de redención y deconstrucción de su masculinidad tóxica a partir de su vínculo con Robson.

Mientras tenemos una historia de fondo fascinante y vital de una persona no binaria lidiando con el juicio religioso conservador de su pueblo, su auténtica expresión de género y expectativas para el futuro, la trama se deleita con seguir el sufrimiento de Daniel, forzando una empatía que nunca se gana. Robson/Sara existen únicamente por y para Daniel. Nunca hay un esfuerzo por crear intereses y aspiraciones personales claros. Toda gira en torno a la angustia por la revelación de su identidad y al miedo a perder a Daniel, de quién se ha enamorado. Su personaje es un mero instrumento que el director toma para darle un arco de desarrollo al protagonista y depositar el justificado temor de la población queer de Brasil a ser ellos mismos.

Desierto particular. Dir. Aly Muritiba. Pandora Films. 2021.

Consecuentemente, Desierto particular no puede dejar de sentirse oportunista y manipuladora, por más buenas intenciones que existan de fondo. El director recurre en dos oportunidades a la icónica canción Total Eclipse of the Heart para definir la peculiar relación amorosa de sus personajes, olvidando los factores problemáticos de la unión: por un lado, hay una gran diferencia de edad entre ambos; mientras que Robson es un joven apenas mayor de edad, Daniel es un cuarentón. Por el otro, hay algo que Daniel debe “aceptar” de su amado. No se comprende realmente las complicaciones de la población LGBTQ de Brasil porque el foco es la crisis existencial de Daniel ante sus propios prejuicios e ideales arcaicos.

Esto no quiere decir que las personas prejuiciosas no puedan modificar sus creencias; sin embargo, convertir a Daniel en la víctima principal de la película, justificando sus equivocados actos con el estrés que está viviendo, es equivocado e imprudente. La actuación de Antonio Saboia tampoco ayuda, pues los puntos más dramáticos y vulnerables se sientes forzados.

A pesar de sus virtudes técnicas (incluyendo la fotografía de Luis Armando Arteaga), nunca pude dejar de sentir a Desierto particular como una película con un enfoque erróneo e imprudente. Volviendo al inicio de mi reseña, resaltando la alta tasa de violencia LGBT en Brasil, tema que la película parece demasiado tímida para reconocer de manera directa, esta historia sobre un “romance” inapropiado envía mensajes confusos sobre la superación de los prejuicios y la necesidad de afrontar la masculinidad tóxica. Los homicidios y agresiones físicas no son las únicas formas de violencia, son solo el punto más severo de la escala.

Los insultos, el acoso, la intimidación y la humillación que Daniel ejecuta contra Robson también son formas condenables de violencia que nadie debe tolerar, muchos menos idealizar por un ideal distorsionado de amor o por entender que esa persona está “trabajando en sus prejuicios”. El mensaje final de la película parece ser que es responsabilidad de la comunidad queer ser pacientes y tolerantes con sus agresores en su camino a la redención, ya que ellos también se ven afectados por la crianza machista y homofóbica que se ha normalizado en nuestros países. Nadie merece migajas de aceptación.

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