Cruella: una explosión abrumadora de ideas y estilo

Escrito el 26 mayo, 2021 @alessandra_kr

Disponible en: cines y Disney+ Premier Access.

Dirección: Craig Gillespie.

Guion: Tony McNamara, Aline Brosh McKenna, Kelly Marcel, Dana Fox, Steve Zissis.

Elenco: Emma Stone, Emma Thompson, Mark Strong, Emily Beecham, Kirby Howell-Baptiste, Paul Walter Hauser, Joel Fry, John McCrea, Ed Birch.

País: Estados Unidos.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt3228774/

Una Emma Stone con acento británico da la bienvenida con narración en off a Cruella, la última de las adaptaciones live action de Disney que busca actualizar y traer a la vida humana algunas de sus historias más exitosas. En esta ocasión, y tal cual lo vimos anteriormente con Maléfica, la atención recae en la villana del cuento, en específico Cruella de Vil, perteneciente al universo de los 101 dálmatas (1961), y traída a la vida anteriormente de manera icónica por Glenn Close en 1996.

Esta versión funciona como el origen de la mujer que se convierte en la diseñadora de modas obsesionada con pieles de animales. Por suerte, y precisamente para adaptarse a los tiempos modernos, algunos animales aparecen en pantalla, pero más bien como víctimas salvadas por la protagonista o como mejores amigos y aliados de sus fechorías. Por lo menos en esta versión, Cruella de Vil está a favor de la protección de animales, eliminando el defecto más grande – y hoy inexcusable – de este personaje.

La historia situada en la década de los 70 en Londres, Reino Unido sigue a Estella (Emma Stone), una joven huérfana que sueña con ser diseñadora de modas. Desgraciadamente la vida la ha llevado por otros rumbos y utiliza sus dones y buen gusto para crear vestuarios para robar exitosamente a cualquier persona que se le ponga enfrente, con ayuda de su familia adoptiva Jasper (Joel Fry) y Horace (Paul Walter Hauser), y los múltiples perritos súper inteligentes que les ayudan con sus atracos de poca monta.

Después de conseguir un trabajo en su tienda de moda soñada, y en un arrebato de ira por no poder aplicar sus talentos, Estella cacha el ojo de la Baronesa (Emma Thompson), quien inmediatamente la toma bajo su ala y se la lleva a su casa de diseño. Por fin, Estella hace su sueño realidad. No obstante, por razones increíblemente complicadas que requerirían detallar la segunda parte de la cinta, Estella no está satisfecha, por lo que inicia una guerra en contra de la Baronesa para traerla abajo a través de su alter ego, Cruella. El objetivo de Cruella es posicionarse como el ícono de moda de la época y humillar a su ahora archienemiga.

Lo primero que se distingue de Cruella es su energía descontrolada. Pareciera que la película está en cámara rápida, muy hiperactiva como para detenerse a respirar o hacer sentido. Todo pasa tan rápido que es de suma importancia que nos sincronicemos con esta energía, pues es sencillo perder algún detalle. Y aunque no es de vida o muerte comprender todo lo que sucede, tantos giros en la trama pueden causar confusión o desinterés. La duración de más de dos horas de la cinta – que bien pudo ser hora y media – hace todo más retador.

La hiperactividad del ritmo manejado por parte del director Craig Gillespie se siente tanto en las tomas largas que nos llevan por múltiples escenarios – un castillo imponente lleno de gente, una casa abandonada que los huérfanos ocupan como hogar, la tienda en la que Estella trabaja como limpiadora –, el diseño de producción exuberante y amontonado que en sus mejores momentos recuerda a Phantom Thread, o las incesantes introducciones de canciones pop que acompañan la acción. Composiciones de The Doors, Supertramp, Electric Light Orchestra, Queen y The Clash, entre otros, hacen apariciones explosivas que rápidamente se superan con la introducción de una nueva canción electrificante. Sin ningún momento de respiro o transición, es sencillo sentir agobio por todo lo que sucede.

Cruella maneja una teoría cuestionable sobre la maldad y los lazos familiares. En sí, el origen del personaje titular nunca es explicado, únicamente se hace referencia a que Estella tiene un alter ego malvado que después aparece para ayudarla en su misión. ¿Este perfil es inventado o realmente existen dos lados contrastantes en el mismo personaje? ¿O más bien Estella es el perfil creado? No queda claro.

Además, la película infiere que la maldad puede ser heredada y no aprendida, ofreciendo una respuesta fácil a un cuestionamiento moral que merecía más atención y cuidado. ¿Por qué Estella / Cruella es así? ¿La existencia de Cruella es un mecanismo de defensa o más bien la cara real del personaje? En su niñez, Estella es presentada como traviesa, desafiante y valiente, pero una vez que crece su alter ego es malvado, grosero y condescendiente. Su evolución es simplemente inexplicable.

Al centro de Cruella están las dos Emmas. Stone, por su parte, mantiene a flote la película con su chispa inextinguible. Se aprecia que la historia no quiera volver a la protagonista en heroína benévola. Cruella se mantiene como villana casi toda la película – sencillamente yendo en contra de una villana más poderosa que inspira en ella una vendetta personal – exhibiendo un ego asfixiante y una soberbia descontrolada.

Eso sí, después de lecciones superficiales y someras, aprende a valorar a aquellos cercanos a ella, haciéndola lo suficientemente empática para no perder nuestra simpatía, pero manteniéndola en un área gris (¿de verdad los estima o únicamente los utiliza? La pregunta queda abierta.) A pesar de que Stone hace un papel destacado, se distinguen numerosos diálogos bobos, y su narración que acompaña la historia cansa rápidamente.

Por su parte, Emma Thompson es la villana de la historia en todo el sentido de la palabra. Cruel, egocéntrica y egoísta no tiene ni una sola cualidad redimible. Aunque algunos de los comentarios agudos de la Baronesa son memorables – entregados a la perfección por Thompson – este personaje exagera con su violencia física y emocional, y más al considerar a la casa productora detrás de la película.

Desgraciadamente, tanto Cruella como la Baronesa impulsan la ahora caduca cultura de Girl Boss con sus actitudes desafiantes, groserías interminables y sentido de superioridad sobre todos quienes las rodean. Es posible hacer imperdonable a tu villano sin tanta violencia o humillación hacia los extras. El hecho de que esta película no reconozca esto implica un atajo narrativo decepcionante y flojo.

El resto del elenco ofrece interpretaciones mixtas. Mientras que Joel Fry funciona con su sencillez y discreción como la consciencia de Cruella, Paul Walter Hauser exagera con su acento inglés falso y su lealtad incuestionable. Mark Strong da una interpretación compasiva que resulta sorpresiva. Aun así, John McCrea como Artie es mi favorito, quien hace mucho con muy poco como el dueño de una tienda de segunda mano que se vuelve el modista de Cruella. McCrea da momentos ligeros y estilos memorables.

Lo más destacable de la película es sin duda el vestuario diseñado por la doblemente ganadora del Premio Óscar, Jenny Beavan. Los diseños son impresionantes en sus detalles, texturas, imaginación y belleza. De acuerdo con InStyle Magazine, Emma Stone vistió 47 vestuarios, y Thompson 33. Al considerar que la moda es primordial en esta historia, los vestuarios tienen sus propias misiones, reflejando el momento anímico y de poder en el que se encuentran los personajes. Ya sean las piezas elegantes y dramáticas de la Baronesa, discretas y fabulosas de Estella, o radicales y retadoras de Cruella, el vestuario es el personaje secundario más importante del filme.

Cruella presenta algunos momentos inspirados en los que Stone y Thompson brillan, disfrutando de jugar con sus personajes desagradables. No obstante, tanta maldad es asfixiante, sentir que se intensifica con el estilo hiperactivo en el que pasan muchas cosas al mismo tiempo, desde canciones icónicas, actuaciones acrecentadas del elenco secundario, diálogos ingeniosos y bobos, hasta acción descontrolada. El ímpetu de la historia es abrumador. Quizá con menos rodeos y más claridad en las ideas, el producto final hubiera sido más digerible.

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