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Crimes of the Future: la ambición desmedida de Cronenberg

Escrito el 15 julio, 2022 @JuanRod_52

Disponible en: cines. En MUBI a partir del 29 de julio.

Dirección: David Cronenberg.

Guion: David Cronenberg.

Elenco: Viggo Mortensen, Léa Seydoux, Kristen Stewart.

Países: Canadá, Grecia, Reino Unido.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt14549466

Crimes of the Future. Dir. David Cronenberg. MUBI. 2022.

Julia Ducournau dice que el propósito del arte no es dar respuestas, sino generar preguntas y debates, por lo tanto, debe ser provocativo, visceral y personal, y debe impactar de tal forma que obsesione para incitar a la búsqueda de sentido, develando cosas sobre cada uno en el proceso. De acuerdo con ella, para lograr esto, el arte debe ser ambicioso. No obstante, pienso que la ambición desmedida resulta contraproducente, pues el mismo artista puede perderse en la construcción de su obra al tener tantas ideas y no querer renunciar a ninguna, resultando en que estén incompletas y presentando fragmentos de algo que pudo haber sido mejor con solo un poco de orden.

Esta es la sensación que deja Crimes of the Future, el regreso de David Cronenberg después de ocho años de ausencia, un proyecto que tiene más de dos décadas esperando aparecer en la pantalla grande y que rescata muchas de las temáticas que el cineasta exploró al inicio de su filmografía, con el toque de terror corporal que tanto se le asocia.

Situada en un futuro distópico, la humanidad se adapta a un ambiente sintético. Con ello, sus cuerpos se van transformando y nuevos órganos aparecen, de los cuales se desconoce su función. Sin embargo, algunos les dan propósito, como Saul (Viggo Mortensen) y Caprice (Léa Seydoux), quienes crean un performance entorno a su extracción, un espacio liminal entre lo grotesco y lo íntimo, donde la cirugía se convierte en el nuevo sexo y el dolor en un deseo.

Cronenberg busca explorar temas como el arte, el dolor, la evolución, el cuerpo y la belleza, mientras cimienta la dinámica y estética de un mundo futurista. Mucho de lo que plantea es fascinante, incluyendo las preguntas sobre el propósito del dolor en la evolución, el control que busca el gobierno sobre los cuerpos, el proceso artístico como una parte literal de los sujetos, la adaptación a un mundo plástico, y los límites de lo monstruoso y lo humano.

Por su parte, el diseño de producción de Carol Spier, la fotografía de Douglas Koch y la música de Howard Shore – quién ha creado una de las mejores bandas sonoras del año –, contribuyen a crear una atmósfera sombría y cautivante. Cronenberg se apoya en los efectos visuales para desarrollar la mayoría de sus secuencias relacionadas con el terror corporal, dejando un sinsabor respecto a la falta de efectos prácticos y prostéticos propios de sus clásicos.

Crimes of the Future. Dir. David Cronenberg. MUBI. 2022.

Tomando esto en consideración, pareciera que el canadiense ha creado una de las mejores películas del año, pero es el mismo Cronenberg quien le hace contrapeso a los aspectos positivos, dado que, en medio de su ambición, empieza a incluir múltiples personajes y subtramas, saturando la historia al punto de que surge la pregunta de si es posible completar todos los hilos narrativos. La respuesta es negativa, pues el filme llega a su fin de forma abrupta, dejando la sensación de que hace falta media hora de película.

Esto también pesa en las actuaciones, porque si bien nadie está haciendo un trabajo mediocre, la mayoría de los actores están reducidos a roles extraños y superficiales. Un ejemplo claro es Kristen Stewart, quién se roba la atención cada vez que está en pantalla con una interpretación sutil y seductora, pero cuyo arco narrativo es tan débil que el personaje bien podría ser eliminado y no tendría efecto en la continuidad de la historia. Tampoco ayuda el ritmo lento, nuevamente asociado a la sobrecarga, que aparenta dirigirse a un momento explosivo, a un clímax de terror corporal que una los puntos del mapa, pero que finalmente es opacado porque no se siente como la resolución.

Cronenberg es provocativo en un doble sentido porque nos antoja y deleita con su estética, planteando temas interesantes ante un mundo donde lo trans-humano ya no es un concepto futurista, sembrando preguntas sobre una realidad cercana. Aunque no le corresponde dar respuestas, como bien lo dice Ducournau, no escapa la insatisfacción de que no hay una exploración del potencial que tiene el concepto. Quizá pudo funcionar mejor como una antología o, incluso, una serie de televisión.

Una frase de la Crimes of the Future dice “un organismo necesita organización, de lo contrario es cáncer de diseñador.” La ironía reside en que en el mismo guion se destaca la falla propia y la razón de que al final uno se quede cuestionando la película por lo que pudo ser y no por lo que es.

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