Contra lo imposible: autos de carreras, drama anticapitalista y Christian Bale, ¿qué más podríamos pedir?

Escrito el 18 noviembre, 2019 @alessandra_kr

Disponible en:

Director: James Mangold

Elenco: Christian Bale, Matt Damon, Caitriona Balfe, Jon Bernthal, Tracy Letts, Noah Jupe, Josh Lucas, Ray McKinnon, Remo Girone, JJ Feild, Wallace Langham.

Países: Estados Unidos, Francia.

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt1950186/

¿Quién pensaría que una película que costó millones de dólares a una productora tragada por el conglomerado más grande del entretenimiento en vías de convertirse en un monopolio tendría un mensaje tan crítico y resonante sobre el mundo capitalista en el que vivimos? Aunque en primera instancia Contra lo imposible es sobre carros, velocidad y de literal, lograr lo imposible en el mundo del automovilismo, en realidad es una película que retrata la batalla constante entre la autenticidad/individualidad y las grandes empresas que sólo piensan en dinero y que no tienen interés en sus empleados. El hecho de que el final de la cinta sea semiamargo, pero 100% realista, deja un nudo en la garganta difícil de ignorar, sin importar qué tanto se hayan disfrutado las dos horas previas.

Contra lo imposible narra la historia real de la guerra entre Ford y Ferrari por ganar la carrera de Le Mans 1966, después de que Enzo Ferrari (Remo Girone) humillara el ego de Henry Ford II (Tracy Letts). El hecho de que Ferrari fuera el gran constructor de carros de carreras y Ford nunca hubiera figurado en ese mercado son consideraciones insignificantes para Ford II, quien otorga un cheque en blanco y “total libertad creativa” a Carroll Shelby (Matt Damon), diseñador e ingeniero automotriz para crear el automóvil que pudiera vencer a Ferrari.

Shelby recurre al mejor, el británico Ken Miles (Christian Bale), veterano de guerra y piloto profesional con problemas de actitud, pero brillante. A pesar de que Miles puede ser un gran dolor de cabeza – a través de un ingenio chistoso e impredecible – su genio detrás del volante y su entendimiento único de los carros lo vuelven no sólo el mejor mecánico, sino el único piloto en hacer realidad los sueños más absurdos de Ford II.

La película nos presenta los múltiples obstáculos contra los que se enfrentan Miles y Shelby. Mientras que Miles lidia con aspectos técnicos del auto y nos brinda las mejores escenas de la película detrás del volante, Shelby lidia con los hombres de traje con nada de conocimiento, pero toda la actitud para entrometerse y arruinar las cosas. A pesar de que la historia del desarrollo del carro perfecto es emocionante, la pelea paralela por mantener intactos los esfuerzos del equipo en contra de los ejecutivos de una megaempresa que sólo quieren victorias, exposición y dinero es la más atractiva.

De hecho, la película avanza – aunque no necesariamente funciona – gracias a las grandes cantidades de testosterona y ego masculino. Ya sean las razones para empezar con el programa de carreras por parte de Ford II o el resentimiento por parte del CEO de Ford, Leo Beebe (Josh Lucas), es mitad admirable, mitad hartante observar qué tanto pueden lograr los hombres con una pequeña dosis de palabras hirientes.

Resulta que lo importante no es ganar en contra de Ferrari, sino en contra de los jefes de Miles y Shelby. Por esto, es imposible no sentir un espasmo de insatisfacción con el final que se presenta, el cual representa muy bien la vida de miles de empleados de cualquier empresa trasnacional. Aun así, y al igual que en la vida real, la clave está en enfocarse en los logros personales y en los triunfos en la vida de los protagonistas.

Se agradece el giro que el director James Mangold decide presentar. La película pudo terminar en múltiples momentos victoriosos de la historia real; no obstante, la selección exacta de conclusión no permite ignorar el mensaje de Mangold y agradecer la reflexión que ofrece. El final semiamargo de la película invita a la reflexión sobre la inevitable insatisfacción emocional de la vida (al menos que seas parte de la clase social inmune a las políticas empresariales capitalistas).

Más allá del mensaje de la cinta, la película es todo un logro técnico. En especial, la edición, la fotografía, el sonido, la edición de sonido y la fotografía son envidiables y perfectamente ejecutados. Mientras más alto el sonido, más disfrutable la película, y mientras más grande la pantalla, más sustancia y nitidez que admirar. La banda sonora es palpitante y explosiva, mientras que el soundtrack electrificante es el perfecto marco para su frescura y actitud cool.

Prácticamente el único personaje femenino es el de Mollie Miles (Caitriona Balfe), y esto se resiente terriblemente en la película, en especial al inicio en dónde la presencia de puro hombre es abrumadora. A pesar de interpretar el típico papel de esposa comprensiva de Ken, los escritores hacen intentos desesperados por fortalecer el rol de Balfe (ella y Claire Foy pueden empezar un club de esposas empoderadas con una sola escena para demostrar su talento y excusar su involucramiento en este tipo de papeles).

Por supuesto que las actuaciones de todos los involucrados son excepcionales. Bale y Damon también hacen uso de sus talentos en los acentos, haciendo que en ocasiones sus diálogos sean incomprensibles, pero apegados a la realidad. Mientras que Damon lidia de manera efectiva con la carga catártica al final, Christian Bale es el gran dueño de la cinta.

Bale, quien por fin se presenta sin (tanta) transformación física y con un acento apegado a su realidad, presenta a un Miles apasionado, rebelde, devoto a su familia, gracioso y contestón. Prácticamente un sueño de hombre que resulta una pesadilla para el resto de los personajes masculinos.

Por su parte, John Bernthal como Lee Iaccoca presenta un lado de él que es novedoso, intrigante y lleno de posibilidades, con una mirada atractiva que lo coloca bajo una nueva mirada con madera de protagonista cinematográfico. Asimismo, vale la pena mencionar a Noah Jupe como hijo de Ken y Mollie, quien crea un niño tolerable y adorable, en uno de los mejores personajes infantiles que el cine nos ha proporcionado este año.

Contra lo imposible presenta una historia intrigante que poco a poco evoluciona en su presentación de héroes y villanos, así como en lo que ofrece a los espectadores. Mientras que la primera parte de la cinta se tarda en calentar motores, la segunda mitad atrapa por completo a la audiencia y nunca la deja escapar.

Ya sean las escenas llenas de adrenalina con Bale detrás del volante, o las peleas de Damon con los empresarios insensibles e ignorantes del tema, la película no deja respirar al observador. Tiene algo que ofrecer para todo tipo de espectador. Técnicamente inmejorable y con un mensaje sorpresivamente resonante, Contra lo imposible asegura un rato emocionante en la sala de cine.

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