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Cacería de brujas: entretenimiento mata sensibilidad

Escrito el 16 octubre, 2025 @andreamarserr

Dirección: Luca Guadagnino.

Guion: Nora Garrett.

Elenco: Julia Roberts, Ayo Edebiri, Andrew Garfield, Michael Stuhlbarg, Chloë Sevigny, Lio Mehiel, David Leiber.

Países: Estados Unidos, Italia.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt32159989/

Cacería de brujas. Dir. Luca Guadagnino. Sony Pictures México. 2025.

Es difícil afirmar que existe alguna institución académica de educación media y superior que no haya tenido un miembro de su facultad acusado de abuso hacia sus estudiantes. Es un problema tan común y tan real que el tratamiento que se le da al tema en Cacería de brujas, la nueva película de Luca Guadagnino, es –en el mejor de los casos– una mera caricatura y –en el peor– una banalización del tema.

Cacería de brujas se desenvuelve alrededor de un incidente en la Facultad de filosofía de la Universidad de Yale. Maggie Resnick (Ayo Edebiri), una candidata a doctora, luego de una noche de convivencia en casa de la profesora Alma Imhoff (Julia Roberts), acusa al profesor Hank Gibson (Andrew Garfield) de abuso sexual luego de que este la acompaña a su departamento. Esto no pudiera venir en un peor momento, pues tanto Gibson como Imhoff están en la carrera para obtener la tan preciada titularidad académica. Maggie espera que Alma, por su trayectoria como aliada de las mujeres, la apoye; sin embargo, la situación, atravesada por las circunstancias y las historias personales de los involucrados, no es tan sencilla como parece.

La dinámica entre Alma y Maggie, así como su representación en pantalla, son los principales aciertos de la película, apoyadas significativamente por las actrices que interpretan estos papeles. Maggie admira mucho a Alma, hasta el punto de la adulación, demostrado en su forma de vestir, sus accesorios y hasta en la forma en la que se peina. Maggie constantemente busca aparentar ser alguien que no es y, al darse cuenta de que Alma tampoco es la persona que Maggie creía que era, la relación entre las dos se enturbia.

Roberts brinda una actuación admirable al interpretar a una mujer en una encrucijada que solo tiene las de perder. Alma está atravesada por su carrera profesional y su vida personal y las expectativas que los demás tienen de ella, expectativas que, sobra decir, son imposibles de cumplir y que Roberts hace notar la carcomen por dentro.

De igual forma, Andrew Garfield le brinda suficiente dimensión a su personaje que, cuando llega una escena que demuestra cabalmente sus capacidades, y a pesar de que su carácter ya fue demostrado anteriormente, resulta impactante de ver. En general, el elenco hace que un guion pretencioso y tibio sea, por lo menos, entretenido. El libreto de Nora Garrett se esfuerza en demasía por embrollar el asunto.

Quién haya tenido la mala fortuna de convivir con personas dedicadas a la academia habrá notado que muchas no saben hablar de nada más que de ellas mismas y que, además, se la pasan citando filósofos y académicos en sus conversaciones. Conforme avanza la trama, los personajes van mostrándose cada vez más despreciables y egoístas; sin embargo, las actuaciones de los integrantes del elenco los muestran como algo más que solo académicos ególatras. El problema es que en varias escenas donde los personajes discuten los temas que enmarcan la película con jerga filosófica, lo hacen a un grado pretencioso que solo afecta al guion, citando a diestra y siniestra, como si la audiencia fuera un filósofo más.

Por su parte, el ojo de Guadagnino es, como siempre, fenomenal. La manera en la que usa la cámara y los recursos a su alrededor –tales como los espejos y la iluminación, o los cambios de perspectiva y las decisiones creativas de lo que enmarca (como las manos) – hace que cada toma sea dinámica y que comunique mucho más que cualquier línea del guion. Eso, junto con la banda sonora a cargo de sus ya frecuentes colaboradores Trent Reznor y Atticus Finch, desarrollan la tensión de la película.

Con la historia desarrollada en el mundo de la filosofía es entendible que la película esté plagada de menciones de filósofos, reflejando los temas principales del filme, particularmente la idea del panóptico del filósofo inglés Jeremy Bentham, luego utilizada por el francés Michel Foucault para hablar de la idea de la disciplina. Potencializado por las redes sociales y el hecho de que toda persona trae consigo una cámara, la actualidad se caracteriza por la hipervigilancia donde la constante posibilidad de ser observado es un mecanismo de disciplina de uno mismo.

Temas como “lo políticamente correcto”, el debate entre “lo correcto y lo justo”, las ópticas de las acciones humanas, el racismo y el valor de alzar la voz se presentan a través de distintos personajes y sus apologías, así como las dinámicas de poder entre Alma, Maggie y Hank. Si la intención de Cacería de brujas era incomodar, quizá el abordaje de por qué los delitos sexuales no son siempre reportados sería una aproximación más interesante que la potencial instrumentalización de lo «políticamente correcto» para beneficio propio.

Ese es el problema principal de Cacería de brujas, ya que quizá enfocarse en otras aristas de la problemática del abuso en instituciones escolares no hubiera dado pie a una trama con tantos giros como la historia que Guadagnino cuenta aquí, la cual resulta entretenida, pero sin mucho qué decir sobre un tema tan relevante. Por lo mismo, más bien se siente como si el filme instrumentalizara un tema escabroso con el fin de hacerlo mero entretenimiento.

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