Palomita de maíz

– Sitio independiente de cine y TV.

Bridgerton: Jane Austen y Gossip Girl se encuentran en este drama adictivo

Escrito el 22 diciembre, 2020 @alessandra_kr

En dónde la puedes ver: Netflix.

Creador: Chris Van Dusen.

Elenco: Regé-Jean Page, Phoebe Dynevor, Nicola Coughlan, Jonathan Bailey, Luke Newton, Julie Andrews, Claudia Jessie, Ruby Barker, Luke Thompson, Ruth Gemmell, Polly Walker, Sabrina Bartlett, Adjoa Andoh.

País: Estados Unidos.

Duración: 1 temporada con 8 capítulos de una hora cada uno.

Palomómetro:

Más información de la serie: https://www.imdb.com/title/tt8740790/

Shonda Rhimes ha sabido construir una marca especifica en donde el romance, el empoderamiento femenino y el drama se juntan de manera explosiva para ofrecer horas de televisión adictivas, pero no necesariamente inmaculadas. La súper productora ha estado detrás de éxitos como Grey’s Anatomy, How To Get Away With Murder y Scandal, los cuales han cambiado la representación de mujeres en pantalla, con énfasis en las mujeres Negras estadounidenses.

Después de una fructífera, pero desequilibrada relación con ABC, Rhimes mudó su imperio de Shondaland a Netflix. Ahora, en Bridgerton, el cual nos transporta al viejo continente, vemos el primer proyecto conjunto de la plataforma digital y la súper marca de dramas televisivos.

La serie, producida por Rhimes y creada por Chris Van Dusen y con duración de ocho capítulos, está basada en la saga de libros (hay serie para rato) del mismo nombre de Julia Quinn. Cada tomo se enfoca en los infortunios amorosos de uno de los ocho integrantes de la familia Bridgerton, uno de los clanes más poderosos del Reino Unido del periodo de Regencia (1811-1820). La primera temporada ofrece una mirada general de los ocho hermanos y hermanas, mientras que se enfoca específicamente en Daphne Bridgerton (Phoebe Dynevor) – cuarta en orden de nacimiento – y su relación sentimental con el Conde Simon Basset (Regé-Jean Page).

Las ambiciones de la serie están enfocadas en la obsesión con el drama básico de los protagonistas, así como con la añoranza por historias de amor y sospecha de las muchas que se presentan. Todas las tramas están unidas a través del periódico / chismógrafo publicado por Lady Whistledown (voz de Julie Andrews), figura anónima de la alta alcurnia que ofrece una unión bizarra entre el romanticismo de las obras de Jane Austen con la presión social de Gossip Girl.

En este mundo privilegiado la principal preocupación es el amor, los romances, las expectativas de casamiento y las apariencias. Al igual que en proyectos pasados de Rhimes, se aprecia que el elenco sea más diverso a lo que estamos acostumbrados en este tipo de dramas de época. En el mundo de Bridgerton no hay tensiones raciales, solo económicas, aunque es imposible ignorar la omisión de personajes asiáticos y latinos.

Aunque en ocasiones se ofrecen algunos discursos empoderados y modernos dignos de la época actual, la realidad es que las aspiraciones de los personajes femeninos son discretos y enfocados a la familia, mientras que las de los hombres son la independencia, la popularidad y la reputación. A pesar de que la historia se mantiene en los confines tradicionales de la época, algo en lo que sí destaca es en la cachondez de sus personajes.

Además de encontrar matrimonios ventajosos, muchos personajes se enfocan en su satisfacción sexual. Las múltiples escenas de sexo que se presentan distan de ser realistas. Más bien, la serie peca de presentar todo de manera extremadamente estilizado y ensayado. Algunas escenas llegan a recordar la intensidad de Outlander, y la serie se aprovecha de nuestra necesidad de conexión y agotamiento de aislamiento social causado por la pandemia para recibirlas ciegamente.  Mientras que en algunos casos se crea tensión sexual a partir de miradas intercambiadas o roces y caricias – por ejemplo, entre Daphne y Simon – en otros se presenta acción e intensidad sexual, incluyendo todo lo referente a Anthony (Jonathan Bailey), hermano mayor Bridgerton.

Cada personaje es atractivo, lo cual se explota continuamente a través de tomas, vestuarios y conflictos emocionales. Bridgerton aprovecha la belleza de su elenco sin pudor alguno. Como ejemplo perfecto están los protagonistas de la serie. Phoebe Dyvenor como Daphne parece ser el más reciente clon de Keira Knightley en físico y osadía. Naturalmente bondadosa, decidida a casarse y tener hijos, y clásicamente atractiva, Daphne parece ser una mujer prácticamente perfecta que en sí no tiene vicios o conflictos más allá de sus complicaciones románticas.

Regé-Jean Page como Simon está destinado a ser el nuevo galán de Netflix con su físico esculpido, su actitud caballerosa y desafiante, y su personalidad sospechosa. No es sorpresa que sea él quien tenga el arco más complicado e intrigante de la serie.

Más allá de la belleza de los personajes, la serie también se enfoca en un drama privilegiado y bobo. Son pocas las tramas que en verdad inspiran introspección o involucramiento emocional. Más bien, Bridgerton exige una desconexión total de la cordura en el espectador y una decisión por querer disfrutar los problemas simples, pero potencializados de un grupo de personas extremadamente atractivas y emocionalmente inmaduras.

Con tan solo ocho capítulos es sencillo encontrar favoritos. Simon Basset es uno. Eloise Bridgerton (Claudia Jessie), hermana menor de Daphne que se rehúsa a pensar en bodas y se enfoca en desenmascarar a Lady Whistledown, es otra, aunque su historia desfallece al final. Penelope Featherington (Nicola Coughlan) también destaca, aunque la manera en que su personaje es tratado – desde el primer capítulo se hacen comentarios hirientes sobre su apariencia – deja mucho que desear sobre los escritores de la serie y la manera con que tratan a su único personaje con carne en sus huesos.

Además, la manera en que se presenta y descarta rápidamente un trauma juvenil que marcó la vida de uno de nuestros protagonistas es despreciativo. Parece que este pequeño detalle está ahí nada más para causar drama y la apariencia de crecimiento emocional.

Los vestuarios y las joyas de ensueño, el diseño de producción lujoso y estéticamente encantador, y una banda sonora que presenta temas clásicos con inclusiones de música moderna hacen que el entorno y el fondo hagan a la historia aún más tolerable. Quizá es la estética intachable de la producción, la facilidad de apreciar a los personajes, o la posibilidad de escapar de nuestra realidad incierta, lo cierto es que Bridgerton es disfrutable.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Palomita de maíz participa en el Programa de Afiliados de Amazon, diseñado para que el sitio gane comisiones a través de enlaces con Amazon. Esto significa que cuando compren alguna película, serie de televisión o libro en Amazon a través de los enlaces establecidos en el sitio, Palomita recibirá un porcentaje del precio ese producto.

Suscríbete para recibir las últimas noticias, reseñas, estrenos y especiales.