BFI LFF 2019: The Report – un drama político indignante y efectivo, comandado por un excelente Adam Driver

En dónde la puedes ver: próximamente en cines.

Director: Scott Z. Burns

Elenco: Adam Driver, Annette Benning, Jon Hamm, Michael C. Hall, Matthew Rhys, Ted Levine, Tim Blake Nelson, Maura Tierney, Jennifer Morrison, Ben McKenzie, Corey Stroll, Douglas Hodge, Linda Powell, Dominic Fumusa,

País: Estados Unidos

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt8236336/

Para ser un drama patriótico, The Report funciona mucho mejor de lo que uno se esperaría, pues ese motor sentimentalista no es tan resonante a lo largo de su duración como para volverla insoportable. Más bien está presente detrás de las decisiones de cada uno de los personajes presentados, por ejemplo, en los agentes de la CIA que desarrollan acciones atroces en contra de “los enemigos de EUA”, o en los representantes del Senado, cuestionando las acciones que la CIA desarrolló ilegalmente.

The Report se centra en el reporte sobre tortura que elaboró el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos a lo largo de siete años y después de revisar más de seis millones de documentos. Específicamente, la película sigue el trabajo de Daniel J. Jones (Adam Driver), encargado de elaborar las casi 7,000 páginas que narran las acciones de la CIA después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, las cuales incluyeron aprisionamientos forzados, cambios de locaciones, aislamiento, y cuestionamientos a base de tortura de sospechosos de Al-Qaida. Todo esto a pesar de ir contra del derecho internacional y de contar con evidencia de que la información recabada a través de estos medios no era útil ni verídica.

Uniéndose al club de películas de investigación estilo All The President’s Men o Spotlight, The Report nos conduce por personajes y eventos reales que jugaron un papel importante en Estados Unidos durante este periodo. Asimismo, evidencia la constante competencia y desconfianza entre las agencias de inteligencia norteamericanas, el FBI y la CIA, y la manera en que dicha rivalidad entorpeció las acciones de respuesta. Por último, y como broche de oro, presenta el estatus de impunidad en el que se encuentra este caso (el cual sirve como buen y decepcionante ejemplo del idealismo e inutilidad del derecho internacional).

La película salta constantemente entre el pasado y el presente. En el presente, situado en 2009,  Daniel Jones y su equipo analizan comunicaciones oficiales de la CIA, mientras lidian con el constante acoso de agentes intentando arruinar su investigación. Conforme el equipo encuentra algo, somos transportados al pasado para ver, y no sólo escuchar, lo que sucede. De esta forma somos testigos de la manera en que el director de la CIA cae en desesperación por mostrar resultados, o la introducción de las técnicas mejoradas de interrogación, o la forma en que mismos miembros del equipo de la CIA pidieron ser reubicados debido a la crueldad de dichas medidas, o los constantes estudios desarrollados demostrando que estos métodos no eran los adecuados.

Toda esta información la aprendemos de golpe y rápidamente. La película intenta mantener el paso del cerebro acelerado y decidido de Jones, quien prácticamente se pierde en su investigación y en el intento de no escatimar detalles. Jones comienza como la parte objetiva y razonable del proceso y poco a poco se convierte en la parte sentimental e indignada. Cada respuesta desafiante o burla a los intentos malvados de detener su investigación es una pequeña victoria que celebramos en nuestras butacas. Su lucha se vuelve nuestra.

Al respecto, Adam Driver es el motor y estímulo de la película, la cual funciona tan bien gracias a la interpretación del actor. Su compromiso evoluciona a indignación, la cual pasa a desesperación para regresar a cordura. Tanto la interpretación de Driver, como el personaje que trae a la vida, son dignas de aplausos. En varias ocasiones, en especial en la presentación de un par de discursos, Driver recuerda a Mark Ruffalo en Spotlight. Prácticamente, este personaje es el más sensato y humano de todos los políticos despiadados, pragmáticos y calculadores de Washington.

La película demuestra la imposibilidad de mantenerse impasible y objetivo ante las constantes violaciones de derechos humanos, así como las extensas mentiras y manipulaciones que el gobierno y la CIA desarrollaron con tal de no ser descubiertos. Al respecto, esta película funciona como buen acompañamiento para El vicepresidente, más allá del poder y The Looming Tower, proyectos que también demuestran distintos momentos del tema, pero que exponen el nivel de maldad de algunos personajes encargadas de tomar las decisiones importantes. Las tres propuestas se sincronizan a la perfección.

Sorpresivamente, la película hace crítica rápida y efectiva de Zero Dark Thirty, una de las cintas más exitosas y alabadas del tema. No obstante, el mensaje entre ambas películas no podría ser más distinto. Mientras que ZDT presenta un mensaje patriótico sobre el uso de tortura (un mal necesario), The Report lo condena rotundamente.

El final es el único punto débil de la película, el cual se siente más vacío y cínico como espectador no estadounidense harto de su patriotismo. La cinta hace referencia al ideal americano que los estadounidenses creen que han tenido siempre, pero que en realidad nunca ha sido así. Este ideal patriótico, representado a través de un discurso y una banda sonora sentimental, es lo que está a punto de deshacer todo lo bueno que la cinta logra en sus minutos anteriores. No obstante, y a pesar de esto, la cinta logra mantenerse. A pesar de que la película concluye con un discurso positivo y entusiasta, no se puede sentir como final feliz.

La película es una buena creación cinematográfica: cuenta con excelentes actuaciones (Annette Benning como Diane Feinstein también destaca); una banda sonora fuerte, explosiva y sincronizada con la cinta; y, una dirección que mejora conforme avanza la película (se agradece que se abandone la shaky cam del inicio). Sin embargo, el valor más importante de The Report recae en el mensaje que presenta.

Es un constante recordatorio de las terribles consecuencias del 11 de septiembre, de la gran libertad que se dio el Estado estadounidense por proteger sus fronteras y de lo poco efectivo que ha sido el derecho internacional – y doméstico – por exigir respuestas a las muchas violaciones legales que se presentaron.  Al respecto, la película deja un amargo sabor de boca en cuanto a la situación del mundo, ya que por dónde se vea y en cualquier lado del conflicto, simplemente hay personas malas. Por esto, es mejor enforcarse en personajes como el Daniel Jones de la cinta, quien proporcionó su admirable granito de arena para desenterrar uno de los secretos más turbios y alarmantes de la historia moderna, y la manera en que, hasta el momento, sigue impune.

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