Aladdín: un placentero e inofensivo viaje nostálgico

En dónde la puedes ver: cines

Director: Guy Ritchie

Elenco: Will Smith, Mena Massoud, Naomi Scott, Marwan Kenzari, Navid Negahban, Nasim Pedrad, Billy Magnussen, Numan Acar.

País: Estados Unidos

Duración: 2 horas 8 minutos.

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt6139732/

La ola de remakes live action de los clásicos animados de Disney ha sido polémica. En lo personal, considero que estas películas son innecesarias y autocomplacientes para la casa de Mickey, además de que la calidad de estas cintas no ha sido la mejor en la mayoría de los casos. Eso sí, hay algo placentero en ver a los muñecos de nuestra infancia convertidos en personas de carne y hueso extremadamente atractivas.

Como evidencia más reciente tenemos el remake de Aladdín, dirigido por el comúnmente director de cintas de crímenes, Guy Ritchie. Película altamente disfrutable, que, sin embargo, no tiene razón alguna de ser. Pareciera que sólo existe para alimentar la nostalgia de los espectadores y los bolsillos de la máxima productora de cine.

El segundo refrito de los tres programados para este año (Dumbo salió en marzo y El rey león llegará en julio), Aladdín no llega a la calidad y pureza de lo mejor que Disney ha ofrecido en esta ola: La cenicienta (2015) – no se aceptan quejas. No obstante, logra mantenerse en el espectro positivo gracias a la gran dosis de nostalgia que produce y al entusiasmo y compromiso de los protagonistas de la película.

Sí, la versión original de hace casi 30 años (¡!) es mejor, pero esta versión no sale mal parada. Incluso si esto significa sustituir al querido Robin Williams con el magnético y egocéntrico Will Smith, quien, por cierto, presenta un trabajo con altibajos. Falla cuando canta y cuando intenta replicar el gran trabajo del querido difunto, y prevalece cuando rapea y da muestras de su personalidad.

La película retrata la historia de Aladdín (Mena Massoud), un ladronzuelo pobre de buen corazón que sobrevive en la ciudad de Agrabah en compañía de su mono Abu. Después de una serie de eventos desafortunados, Aladdín termina en la posesión de una lámpara mágica y un genio (Will Smith) que le concede tres deseos. Mientras Aladdín lidia con su crush por la independiente y ambiciosa princesa Jasmine (Naomi Scott), el hechicero del palacio, Jafar (Marwan Kenzari), intenta tomar posesión de su nuevo y preciado tesoro.

Estos remakes entran al mundo en desventaja precisamente por su antecedente cinematográfico. Al estar basados en clásicos animados que marcaron a toda una generación, es imposible no ver con escepticismo el lanzamiento de estas películas. Más allá de ser películas para una nueva generación, son un reencuentro con las personas que éramos hace 20 y tantos años.

Por esto, es extremadamente difícil que estas adaptaciones sean del agrado de todos, y más cuando se juzgan con una lupa cínica de incredulidad. Si no se hacen modificaciones se queda la incógnita de por qué se tuvieron que rehacer en primer lugar, y si se hacen cambios está el riesgo de alienar y hacer enojar a la audiencia conocedora de los clásicos. Disney camina en un campo minado de opiniones.

Al respecto, Aladdín termina medianamente victoriosa. Sí se presentan numerosos cambios creativos, los cuales, en general, resultan adecuados para la nueva versión. Ahora, por ejemplo, el Genio recibe más protagonismo; Jasmine es acompañada por una bff / doncella (Nasim Pedrad), quien, es de lo mejor de la película; y se racionalizan muchos huecos en la historia que antes dábamos por sentado: cómo es que nadie reconoce a Aladdín como el Príncipe Ali, la escalada de intensidad de los deseos de Jafar y las repercusiones lógicas de crear a un príncipe de la nada.

Asimismo, en esta ocasión es más evidente el coqueteo con el lado egoísta y ambicioso de Aladdín, incluso si su regreso a la luz es más rápido e inefectivo. Además, Jasmine es más rebelde y activa, exigiendo una actualización a la vida de realeza y a las reglas conservadoras de las monarquías, muy ad hoc del siglo XXI.

No obstante, también hay aspectos de la actualización no tan victoriosos. Iago y Abu no son tan atractivos y carismáticos como en la película original, además de que se presenta un número musical nuevo, interpretado por Jasmine, que detiene en seco la película y se siente innecesario y descarado. Por su parte, la voz de Will Smith no es tan poderosa como para cubrir algunas de las notas que el Genio debe cantar. Su interpretación es digerible, pero se nota que no es cantante.

El acierto de la película son las actuaciones de los protagonistas y la química que comparten entre ellos. Mena Massoud es muy parecido físicamente al personaje animado y lo trae a la vida de manera fiel. Además, presenta mucha personalidad y carisma con una sonrisa encantadora. Por su parte, Naomi Scott mantiene una presencia abrumadora con su personalidad y vestuarios majestuosos. A lo largo de la película proporciona capas de asombro, autoridad y emoción que la vuelven memorable.

Will Smith, por su parte, está perfecto en las secciones tenues y discretas, por ejemplo, cuando deja que Mena Massoud se luzca o cuando sale como persona; cuando sale azul o cantando es cuando su interpretación se debilita. Por último, Marwan Kenzari no es memorable como Jafar; simplemente cumple con las casillas básicas de personaje malo y no aporta nada nuevo al personaje.

Eso sí, vale la pena señalar que ninguno de los integrantes del elenco principal es de raza blanca, dejando de lado la mala costumbre de whitewashing. ¡La representación importa! Además, con este elenco atinado y realista se da un aire de autenticidad a la película al sincronizar locación, historia, personajes y actores. De hecho, el único actor blanco, el siempre valioso Billy Magnussen, termina siendo el típico personaje ridículo que por lo general es asignado a las minorías étnicas.

Los colores, los vestuarios y las coreografías están llenos de vida y contagian alegría y vitalidad. Es verdad que la película parece ser innecesaria, sin embargo, la mayoría de los números musicales, así como las explosiones de humor y buena vibra ofrecen un tiempo placentero y divertido en el cine. Será casi imposible no salir con una gran sonrisa de la sala, ¿qué más se podría pedir?

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