Palomita de maíz

– Sitio independiente de cine y TV.

Aguacuario: historia de un verano no ideal

Escrito el 21 febrero, 2024 @JuanRod_52

Dirección: José Eduardo Castilla.

Guión:  José Eduardo Castilla.

Elenco: Hugo Benítez Guerra, Marsell Moreno Cruz, Claudio Jurado.

País: México.

Palomómetro:

Más información del cortometraje: https://m.imdb.com/title/tt29622455/

Aguacario. Dir. José Eduardo Castilla. Persignados Films. 2024.

Cuando se piensa en “una tarde de verano” es casi inevitable recurrir a la imagen idealizada por el cine: playa, mar, música, comida, juegos y romance. Esta mezcla icónica ha convertido el concepto en sinónimo de diversión, al menos hasta que ataca un tiburón, megalodón o cualquier otro tipo de criatura que busca satisfacer su apetito con carne humana.

La imagen de sol y playa es un referente tan marcado que deja de lado un sinfín de experiencias, como las de quienes vivimos en el trópico, donde las estaciones se convierten en mito, o las de aquellos niños para los que la temporada implica un trabajo en el negocio familiar. En ambos casos, el verano ideal se convierte en un sueño, un anhelo tan fuerte que al final provoca frustración con la situación propia y que, con los años, se observa con nostalgia. Ese sentimiento es la clave del cortometraje mexicano Aguacuario de José Eduardo Castilla, en su debut como director, y que forma parte de la selección oficial de la edición 74 del Festival internacional de cine de Berlín.

Castilla presenta las calles del puerto de Coatzacoalcos, Veracruz, bajo la perspectiva de Vinzent (Hugo Benitez), un niño de 10 años, y su hermano mayor Alan (Claudio Jurado), quienes trabajan repartiendo garrafones de agua en un viejo triciclo. Es un día caluroso y mientras que los otros niños  juegan en la calle, Vinzent tiene que esperar a que su hermano regrese de una entrega. Lo que promete ser una tarde aburrida cambia de rumbo con la llegada de Viviana (Marsell Moreno), una niña misteriosa que le propone a Vinzent dejar sus responsabilidades a un lado y ser un niño por unas horas.

Situada en un espacio costero, rara vez retratado en el cine mexicano, y filmado con una fotografía de planos generales con tonos suaves, cálidos y con textura de cinta, esta historia provoca añoranza por esos días de verano de la infancia que tal vez no eran “ideales”, pero en los que resultaba más fácil formar un vínculo con alguien desconocido y dejarse llevar por el momento para disfrutar del ahora. Esta premisa se desarrolla audazmente por medio de la aparente simpleza de una conversación entre dos niños.

Por sus circunstancias, Vinzent  ha tenido que madurar rápidamente y, a sus 10 años, ya se siente atado por sus compromisos, aunque muestre sus ansías de jugar y ser libre. Viviana es una manifestación de esa forma de vida, la seguridad en sí misma para acercarse, preguntar o comentar sin pena, compartir e invitar a la aventura. Vinzent no está seguro y el miedo a la desobediencia lo cohíbe, como si no supiera que esa es la virtud de la niñez, mientras que ella solo busca disfrutar del presente. La química entre los dos actores da vitalidad a diálogos que se cuestionan por el sentido de las cosas, reflexiones propias de quienes apenas están descubriendo el mundo.

Este escenario es contrastado con el trabajo de Alan, quien progresivamente se mueve a espacios oscuros, alejados de la ingenuidad infantil. Mientras que sus escenas se concentran en subir las escaleras y soportar las quejas de una anciana amargada, su hermano se adentra en un mundo de montajes con raspados de colores y atardeceres en la playa, una experiencia que parece exclusiva de esa etapa de la vida que es efímera y, por lo tanto, sumamente valiosa.

La delicadeza de la puesta en escena provoca una nostalgia por algo que parece ajeno, pero que, al observar a detalle, resulta cercano. Este filme es sobre aquellos momentos que tal vez no son como el verano ideal de las películas, pero no por eso son menos valiosos o meritorios de un espacio en el cine. Habla de aquellos momentos en la infancia donde la vida, de apariencia compleja, realmente es sencilla al poder concertarse en el presente en vez de afanarse constantemente por el futuro.

José Eduardo Castilla demuestra en su debut una sensibilidad para observar y retratar con cuidado aquellos espacios que el cine, concentrado en las grandes ciudades, ha dejado de lado. Presenta un retrato de la sencillez y el asombro con los que la niñez se relaciona con el mundo, enriquecido por gestos cinematográficos, anunciando la llegada de una voz emocionante al panorama del cine mexicano y latinoamericano.

2 thoughts on “Aguacuario: historia de un verano no ideal

  1. Fantástica!
    Estuve en la premier el día de ayer en Berlín, fue realmente emocionante y vibrante la ternura y alegría que transmite el cortometraje. Sin duda el mejor 🤩
    No es una historia real, pero es una realidad que muchos niños en México viven. Trabajar y tener responsabilidades no propias de la edad. Pero aún así, disfrutan de la vida con entusiasmo! 🥰

  2. „Aguacuario“ Fantástica!
    Estuve en la premier el día de ayer en Berlín, fue realmente emocionante y vibrante la ternura y alegría que transmite el cortometraje. Sin duda el mejor 🤩
    No es una historia real, pero es una realidad que muchos niños en México viven. Trabajar y tener responsabilidades no propias de la edad. Pero aún así, disfrutan de la vida con entusiasmo! 🥰

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Palomita de maíz participa en el Programa de Afiliados de Amazon, diseñado para que el sitio gane comisiones a través de enlaces con Amazon. Esto significa que cuando compren alguna película, serie de televisión o libro en Amazon a través de los enlaces establecidos en el sitio, Palomita recibirá un porcentaje del precio ese producto.