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Agárrame fuerte: encontrar el arcoíris entre tanto gris

Escrito el 30 diciembre, 2024 @StarcoVision

Dirección: Ana Guevara, Leticia Jorge.

Guion: Ana Guevara, Leticia Jorge.

Elenco: Chiara Hourcade, Victoria Jorge, Eva Dans.

País: Uruguay.

Palomómetro:

Más información de la película: https://www.imdb.com/es-es/title/tt31318108/

Agárrame fuerte. Dirs. Ana Guevara, Leticia Jorge. Bocacha Films. 2024.

Hacer cine siempre ha sido un deporte casi extremo, reservado antiguamente a algunos locos que decidieron sumergirse en la experiencia y, de cierta forma, vivir de este arte. A medida que pasan las décadas, ese grupo de cineastas se va ampliando y motivando a otros tantos temerarios dispuestos a elevar el archivo fílmico. En Uruguay la historia es más arriesgada. A este pequeño país sudamericano aún se le resisten los logros cinematográficos, no por falta de talento, claro está, sino por carencia de apoyos y la falsa creencia de algunos poderosos de que, en efecto, la cultura es un bien menor en la escala desarrollista. Ágarrame fuerte viene a probar el error de la premisa anterior, así como a desbancar otros cuantos mitos.

La película de Ana Guevara y Leticia Jorge toma la premisa de un Uruguay gris y minimalista, ese sin escenas prepotentes, pero aun así de gran simbolismo. La historia reúne a Adela (Chiara Hourcade) y Lucy (Eva Dans), un par de amigas obligadas a despedir a una tercera, Elena (Leticia Jorge), cuyo deceso no solo remueve recuerdos felices, sino que abre la incógnita respecto a cómo se continúa la vida tras la pérdida de un ser querido. Movida por la melancolía, Adela comienza a rememorar unas cortas vacaciones que pasaron las tres juntas cuando eran unas despreocupadas veinteañeras. En este viaje casi que fabuloso por la memoria, aquello que parece una tragedia más termina por convertirse en una oda a la resiliencia y, sobre todo, a lo más puro de la amistad.

El relato jamás se priva de desentrañar todos los mitos sobre la imperfección de las relaciones humanas. El guion está plagado de conversaciones banales que, de seguro, poco tienen de memorable para aquellos espectadores ávidos de monólogos reflexivos con épicos primeros planos envidia de laureados cineastas. Ver este filme obliga, aunque sea por el tiempo que dura, a despojarse de toda expectativa de actuaciones propias de Óscar. Acá se ve el cine salido de la conjunción entre lo real y lo reflexivo, con dejes de pesimismo, dolor y absurda alegría. El cine de Guevara y Jorge dista muchísimo de lo comercial, teniendo como resultado un producto que identifica hasta al uruguayo más escéptico y que rompe con la falsa creencia de que es un pueblo gris y estático donde jamás se forma un arcoíris.

El cine uruguayo suele pecar de insensible, donde muchas veces priman las caras largas e inexpresivas. En este afán por apartarse del género del grotesco rioplatense, así como de lo exagerado del género novelesco, se ha creado casi un mito acerca de que por estas latitudes lo emocional está meramente reservado al fútbol, al concepto de garra charrúa y no mucho más. ¡Los uruguayos pueden gesticular! Ágarrame fuerte termina por burlar esa burda creencia, poniendo a los espectadores en la tarea de conmoverse. No es un ejercicio de sentir por sentir, sino más bien de empatizar con una situación y un miedo que trasciende la pantalla. En tiempos donde el ghosting es casi que imperante para romper con las relaciones humanas, las cineastas proponen un ejercicio: ¿y si la separación entre afines está dada por la ley de la vida? ¿Cómo continuamos los que quedamos en el plano terrenal?

Podrían hacerse múltiples paralelismos al trabajo de Guevara y Jorge, desde relacionarlo a la construcción de personajes poco elegantes que suele hacer Justine Triet, hasta encontrarle cierta influencia en el cine de Aki Karurismaki y dibujar una línea diametral con el melodrama de Almodóvar. Sí, es claro que hay una influencia de Europa central, pero cualquier comparativa no le hace justicia a un pueblo tan heterogéneo, además de que le quita originalidad a personajes que, en sí, solo buscan transitar el día a día de una vida tan memorable como efímera.

A modo de epílogo necesario y en medio de un turbulento año donde la industria fílmica rioplatense vive agravios tales como el desmantelamiento en Argentina y el retiro de la seleccionada uruguaya para los Óscar, Ágarrame fuerte se alza con una nominación al Goya de Película Iberoamericana, la novena indicación para el paísito y la primera vez por un filme con identidad femenina. Todo esto como recordatorio de que el cine latinoamericano (y el uruguayo) siempre vive y lucha.

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