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Abigail: una película con colmillo

Escrito el 3 mayo, 2024 @BadLuckCharls

Dirección: Matt Bettinelli-Oplin y Tyler Gyllet.

Guion: Stephen Shields y Guy Busick.

Elenco: Melissa Barrera, Dan Stevens, Alisha Weir, Will Cattlet, Kathryn Newton, Kevin Durand, Angus Cloud, Giancarlo Esposito.

País: Estados Unidos.

Duración: 109 minutos.

Palomómetro:

Más información de la película: www.imdb.com/title/tt27489557

Abigail. Dirs. Matt Bettinelli-Oplin y Tyler Gyllet. Universal Pictures. 2024.

Desde sus primeras escenas, Abigail hace eco al pasado de los vampiros en el cine. La secuencia inicial, donde una niña (Alisha Weir) practica ballet mientras un grupo de secuestradores se preparan para abducirla, usa como base el “Tema del cisne” del Acto 2 de El lago de los cisnes de Chaikovski, la música tan famosamente usada en los créditos de apertura de Dracula (Tod Browning, 1931). No solo es esta una manera de hacer foreshadowing sobre la naturaleza oculta de la niña bailando en pantalla, sino también de reconocer el legado vampírico en la historia del cine y establecerse como un nuevo escalón en la representación fílmica de estas criaturas de la noche.

En Abigail, un grupo de criminales apodados por los miembros del Rat Pack, Joey (Melissa Barrera), Frank (Dan Stevens), Sammy (Kathryn Newton), Peter (Kevin Durand), Rickles (Will Catlett) y Dean (Angus Cloud), se convierten en una galería de víctimas en la masacre vampírica que está por venir. La nueva cinta de Radio Silence (Mat Bettinelli-Oplin y Tyler Gyllet) se toma su tiempo para presentar a estos personajes y las dinámicas del grupo, creando así una atmósfera de familiaridad entre estos individuos y la audiencia. La película es reminiscente a La cosa del otro mundo (John Carpenter, 1982) en la manera en que, una vez que gente comienza a morir, hay un sentido de paranoia entre los delincuentes a la par que descubren la verdadera y oculta naturaleza de su plan de secuestrar a la hija de un criminal millonario.

Bettinelli-Oply y Gyllet, expertos en películas de terror que suceden generalmente en una sola locación (véase Boda sangrienta de 2019), utilizan una tétrica y derruida mansión como un campo de tortura para los criminales atrapados. Cada habitación está rodeada por oscuridad sin importar la hora del día, cualquier pasillo o esquina oscura puede ocultar algo, y puede haber una trampa al cruzar cualquier puerta. La construcción de los alrededores ayuda a que el peligro de los protagonistas se sienta real para la audiencia a pesar de los elementos cómicos que aligeran el filme, un elemento que jamás se siente en contraposición a las facetas serias de la película, al contrario, eleva cualquier momento hiperbólico.

Algo que mantiene la ambientación de peligro en Abigail es el monstruo titular. Alisha Weir, vista anteriormente en Matilda: el musical, interpreta a una vampiresa en el cuerpo de una niña, pero con la experiencia de un ser milenario que solamente está jugando con su comida. Con el personaje de Abigail no solo vemos a una actriz infantil en el mismo rango de varios actores con experiencia en la industria, también vemos la facilidad con la que la actriz irlandesa se transforma de una niña inocente a una criatura insaciable por sangre al siempre ir un paso adelante de la banda de criminales que acecha.

El Rat Pack está lleno de pintorescos y serviciales personajes. Nadie confía en nadie al momento en que las cosas empiezan a salir mal, cada uno con sus personalidades establecidas a través de un primer acto tenue en comparación con el caos que se desarrolla una vez que la vampiresa se libera. Entre estos criminales resaltan los interpretados por Kevin Durand, Kathryn Newton, Dan Stevens y Melissa Barrera. Su ineptitud no es exagerada –al final del día, ¿ustedes no se volverían un tronco inútil si descubrieran que los vampiros no solo existen sino que uno los está atacando?– y su destreza para salir de problemas es aceptable. No obstante, es el carisma de los actores y su habilidad por hacer creíbles los actos descabellados de sus personajes lo que los convierte en un grupo formidable para seguir.

La idea principal de la cinta –criminales son acechados por una niña vampiresa dentro de una mansión– me recuerda al acto final de Noche del espanto (Tom Holland, 1985), en el que el joven Charley Brewster y Peter Vincent entran a la guarida del vampiro para darle fin a su reinado de terror en el vecindario. Gran parte de Abigail parece seguir con las misma ideas: la locación es una casa de terror, llena de sorpresas, sangre y risas; la figura del vampiro se construye poco a poco a través de una mitología fresca y original que se establece con pequeños detalles; y el personaje titular se comporta de manera creíble como un ser milenario, arrogante y con un sentido de superioridad ante los simples mortales.

Abigail es otro home-run para el cine de terror hecho por Radio Silence. Los establece como figuras en el género después de meter mano en la franquicia de Scream – una saga donde, en retrospectiva, se ven creativamente restringidos – al crear una atmósfera de goce tanto para gente aficionada al terror como espectadores casuales. Personajes notables, un monstruo espectacular y un escenario bien construido hacen de esta película una experiencia gratificante. Matt Bettinelli-Oplin y Tyler Gyllet han encontrado su llamado en Hollywood y, como se diría en inglés, it’s about bloody time.

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