Roman J. Israel, Esq.

Escrito el 5 marzo, 2018 @alessandra_kr

Disponible en:

Director: Dan Gilroy

Elenco: Denzel Washington, Colin Farrell, Carmen Ejogo.

Palomómetro: 

Más información de la película: http://www.imdb.com/title/tt6000478/ 

Este filme es la segunda película dirigida por Dan Gilroy (quien también escribió el guion), un exitoso guionista que realizó la transición a la dirección con Nightcrawler en 2014. Ambas películas estudian a personajes complejos y seducidos por la ambición, aunque difieren en la forma en que lidian con las consecuencias de sus acciones. No obstante, el esfuerzo realizado por Dan Gilroy en esta ocasión no es igual de satisfactorio que con su película anterior.

Roman J. Israel (Denzel Washington) es un abogado de asuntos criminales que trabaja en Los Ángeles; sin embargo, una vez que su socio tiene un ataque cardiaco, su despacho cierra; por lo que debe buscar trabajo y salir de su zona de confort, pues él siempre ha sido el cerebro detrás de su socio y nunca ha tenido que lidiar con el mundo exterior. Como última opción, se une a una firma de abogados que va en contra de sus altos principios (o conforme va pasando la película puede que siempre no), y una vez dentro, Roman J. Israel toma una decisión que cambia su vida para siempre.

Roman J. Israel es todo un personaje. En primer lugar, es tradicionalista en todo el sentido de la palabra: cree en la caballerosidad, al punto de que pelea con jóvenes feministas; tiene una relación tóxica con la tecnología, sin contar el Ipod de primera generación que utiliza todo el tiempo; y, especialmente, cree en los valores y principios que cambiaron la vida estadounidense en las décadas de los sesenta y setenta, pues él formó parte de esa revolución social. Sin embargo, la forma en la que demuestra su superioridad ética y moral en comparación con el resto de la gente, ocasiona una enajenación palpable del resto de la sociedad.

Mi problema con la película, es la forma en que se desarrolla el personaje principal y su conflicto. Roman J. Israel es alguien con el que no se puede crear un vínculo de solidaridad o empatía, ya que, a pesar de tener razón, es arrogante y grosero. Esto a su vez ocasiona que se produzcan resultados negativos para la gente a su alrededor y él continue con la misma actitud. Desde el inicio, se deja claro que lo más valioso que tiene Roman es su entrega y fidelidad a la causa y a sus principios éticos. De hecho, esto es lo único que tiene.

No obstante, Roman toma una decisión que va en contra de todo lo que su vida ha representado en los últimos 30 años. Esto me causa conflicto y escepticismo, ya que la película no plantea sólidamente la razón para este cambio extremo: lo que sucede no es lo suficientemente fuerte y significativo como para que Roman haga un cambio radical en su ideología. El conflicto principal no tiene fundamento sólido que justifique su decisión y su nueva actitud. Adicionalmente, todo sucede tan rápido que puede ser confuso, el espectador puede sentir que se saltó algo o que se perdió de una parte fundamental de la película.

Por el otro lado, se presenta el personaje de George Pierce (Colin Farrell), quien es introducido como el abogado exitoso que atrae a Roman a su bufete de abogados. Cuando es presentado, este personaje parece ser el enemigo de Roman ya que representa todo lo que Roman J. Israel reprueba. No obstante, conforme pasa la película, sucede algo extraño que George Pierce termina siendo un personaje idealista y de buen corazón, por lo que el conflicto que se presentó ahí al inicio de la película termina siendo obsoleto.

Roman J. Israel Esq. es una película que cuenta con una buena actuación por parte de Denzel Washington; sin embargo, al terminar de verla, el espectador sale indiferente tanto al filme como a su protagonista. A pesar de que en algunas ocasiones el guion tiene momentos profundos que interrogan y critican la hipocresía y superficialidad de la sociedad actual, al final la lección que intenta dar no es lo suficientemente poderosa como para crear empatía o simpatía por el personaje principal. De igual forma, la película termina siendo un caos ya que no plantea bien sus ideas, por lo que el final termina siendo acelerado y emocionalmente vacío.

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