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John Wick 3 Parabellum: adrenalina mata coherencia

Escrito el 20 mayo, 2019 @alessandra_kr

Disponible en:

Director: Chad Stahelski

Elenco: Keanu Reeves, Halle Berry, Laurence Fishburne, Mark Dacascos, Asia Kate Dillon, Lance Reddick, Ian McShane, Anjelica Huston, Saïd Taghmaoui, Jerome Flynn.

Países: Estados Unidos

Duración: 2 hr 10 min.

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt6146586/

La historia de la saga de John Wick es intrigante y satisfactoria. De ser una película de categoría B que bien pudo terminar como una de las múltiples cintas lideradas últimamente por Nicolas Cage o John Cusack, las coreografías impresionantes y la presencia del adorado Keanu Reeves resultaron suficientes para elevarla y volverla en todo un mundial.

Ahora, cinco años después la serie regresa con su tercera entrega, John Wick 3: Parabellum. Para alivio de los fanáticos, esta cinta sigue proporcionando increíbles momentos de acción y coreografías de peleas abrumadoras y emocionantes, aunque las partes de respiro resulten ser vacías y ridículas. Ya sé que no se espera mucho de estas películas en cuanto a historia y diálogo, y que el enfoque principal son las peleas y la leyenda que es en sí John Wick. Sin embargo, se presentan múltiples momentos en cámara que son imposibles de ignorar, al menos por mi parte.

John Wick 3: Parabellum empieza prácticamente en dónde terminó la segunda parte. John (Keanu) mata a un asesino miembro del gremio internacional de asesinos dentro del Continental, rompiendo una de las reglas de oro. Por esto, Wick es excomulgado del gremio, y además su vida reclama una recompensa de 14 millones de dólares para aquél(la) que lo asesine. A lo largo de más de dos horas (¡!) veremos sus intentos por permanecer con vida ante las constantes amenazas de los asesinos más peligrosos del mundo que buscan cobrar el dinero.

Al igual que en las entregas anteriores, la vida y alma de esta película es Keanu Reeves. Su carisma natural, así como su impresionante habilidad física para las peleas de alta tensión hacen que en ningún momento de adrenalina dejemos de ver la pantalla. Las peleas son cosa de otro mundo. Dado que película con película el equipo creativo ha ido elevando la calidad e intensidad de las coreografías, en esta ocasión presentaron resultados de otro mundo; ya sean peleas con cuchillos, a caballo o en motocicleta, tanto los dobles como Keanu presentan escenas memorables dignas de ver a cámara lenta.

No obstante, a pesar de contar con excelentes coreografías, sí se presentan momentos de incredulidad. El nivel de violencia, y en especial todo lo que le sucede al propio Wick, es abrumador en algunos momentos. Pareciera que únicamente se enfocaron en lo que se vería impresionante y admirable, y no en lo que realmente un humano podría resistir. Para el último acto resulta difícil de creer en la entereza y supervivencia del personaje. Por lo menos en películas anteriores esa delgada línea por lo menos se respetaba.

De igual forma, se presenta una historia de estrellas y fanáticos que se siente ridícula, y desgraciadamente, actual. ¡¿Por qué la gente no puede ser profesional y simplemente hacer su trabajo, incluso si esto significa matar a su ídolo?! Estos momentos cómicos descarados resultan innecesarios ante el humor cínico y seco de John Wick. Asimismo, en ocasiones se presentan pausas evidentes en las peleas que incluso son introducidas como homenajes a su grandiosidad y estatus de leyenda, pero que únicamente evidencian que, en realidad, no hay grandes riesgos en cuanto a la sobrevivencia de Wick.

La película se detiene continuamente, en especial en el tercer acto, para no perder la mitología que envuelve a Wick. Esto se puede ver incluso en el final, el cual apesta a secuela. En esta película, John Wick deja de ser hombre y se convierte en superhombre invencible a cuestas del sentido y coherencia de la historia. Todo lo que pasa, todo lo que se dice y todas las desgracias de los personajes que lo acompañan se pueden rastrear a él y a las decisiones que tomó desde la primera cinta. John Wick provoca caos y desastre a su paso por lo que no comprendo por qué alguien lo ayudaría en primer lugar.

Al respecto, las interpretaciones de los actores secundarios son competentes, incluyendo las apariciones de Angelica Huston e Ian McShane. Halle Berry, quien por cierto tiene muy poco tiempo en pantalla, impresiona con sus escenas de acción. De igual forma, siempre es un placer ver a Reeves y Laurence Fishburne juntos en pantalla, además de que se presenta un pequeño guiño a Matrix que es imposible no sentir alegría momentánea. Por último, destaco la expansión del personaje de Lance Reddick como Charon, quien demuestra las habilidades que lo hacen digno de ser el concierge del Continental.

John Wick 3: Parabellum ofrece lo que promete y más: coreografías bien coordinadas, muertes incontables de toda manera posible y a un Keanu Reeves cómodo y extremadamente competente en su personaje. Sin embargo, y viendo hacia el futuro de la saga, un sentimiento de incomodidad existe en mi mente, pues en esta entrega la mitología de John Wick se ha vuelto irreal y, hasta cierto punto, ridícula, haciendo que el personaje pierda el piso y la humanidad que lo caracterizaba. Si John Wick es superhumano, ¿Qué nos depara para las siguientes entregas? Ay.

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