Palomita de maíz

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Guardaespaldas – mucho drama ridículo amenaza con traer abajo un concepto interesante

Escrito el 21 enero, 2019 @alessandra_kr

Disponible en:

Creador: Jed Mercurio

Elenco: Richard Madden, Keeley Hawes, Sophie Rundle, Vincent Franklin, Ash Tandon, Gina McKee, Stephanie Hyam, Nina Toussaint-White.

País: Reino Unido

Duración: 1 temporada, 6 capítulos de 60 minutos cada uno.

Palomómetro

Más información de la serie: https://www.imdb.com/title/tt7493974/

Tengo que confesar que me costó trabajo terminar de ver Guardaespaldas, la serie de BBC que causó sensación en Reino Unido y que Netflix trajo al resto del mundo. A pesar de empezar con un bang y atrapar a la audiencia, la serie no es constante para mantener el interés, por lo que me perdió en su segundo capítulo. Sin embargo, con la noticia de que Richard Madden ganó el Globo de Oro por su actuación, decidí darle una segunda oportunidad. En general, a pesar de no aterrizar con sus dos pies al final, la serie sí ofrece momentos interesantes de tensión y adrenalina.

Guardaespaldas narra la historia del policía y veterano de guerra David Budd (Richard Madden), quien es asignado a proteger a Julia Montague (Keeley Hawes), la ministra del Interior de Reino Unido quien tiene planes para instaurar una política invasiva de seguridad en el país. Budd se encuentra entre la espada y la pared cuando sus ideales políticos van en contra de los planes políticos, y la personalidad, de su jefa. Todo se complica cuando ella es un blanco constante de ataques terroristas y toda la responsabilidad de su supervivencia cae en las manos del turbio Budd.

A primera vista, esta serie promete mucho y en ocasiones lo otorga. El primer capítulo es una gran dosis de adrenalina y emoción. Se nos presenta a Budd de una manera pulsante, estresante y humana. Budd, a pesar de tener trastorno por estrés postraumático, logra distinguir entre las víctimas de los victimarios, característica que lo vuelve un héroe en el contexto de la serie. De igual forma es un hombre del pueblo, marcado por la guerra y por lo tanto, harto de las libertades políticas que se toman los líderes como Julia Montague.

A pesar de que al principio se juega mucho con la ambigüedad de la personalidad y lealtades de David Budd, lo cual hace que su personaje fuera reclinándose a ser un antihéroe, después del primer capítulo esta intención se pierde por completo. Es más, después Budd se vuelve un personaje unidimensional intentando resolver los ataques terroristas de los que él y Montague son víctimas constantes. De personaje complejo con motivos ulteriores pasa a ser una víctima perdida en un mar de conspiraciones.

A lo largo de los seis largos capítulos de la serie se presenta uno que otro twist interesante; no obstante, el misterio principal que se extiende a lo largo de toda la temporada es decepcionante, y el final es, francamente, patético. Buscaron dar voz y voluntad a personajes tradicionalmente ignorados, pero este cambio de dirección se siente forzado y ridículo. Tanta anticipación termina con un momento anticlimático convencional.

La serie también presenta momentos extremadamente ridículos que reducen su calidad. Por ejemplo, un amorío barato, o cambios drásticos en las motivaciones y personalidades de los personajes (incluyendo el mismo David Budd o su exesposa). El guion es tan flojo que sólo busca crear drama, sin importar que en el proceso pierda todo sentido.

La actuación de Richard Madden deja mucho que desear. Madden siempre tendrá un lugar especial en mi corazón como el verdadero rey del norte (Game of Thrones); sin embargo, en esta serie simplemente no hace clic para mí. En muchas ocasiones se siente acartonado, incómodo y forzado, como si hacer expresiones faciales fuera suficiente actuación como para transmitir emociones. No obstante, no todo es su culpa, pues la falta de conexión también se puede atribuir al guion. Su personalidad, se convierte en otra completamente distinta lo largo de la serie. Este personaje tuvo una falta de desarrollo que es visible conforme pasan los capítulos y los grandes engranajes de la serie van asentándose.

Guardaespaldas es una serie con mucha expectativa, por lo que es entendible que tenga sus altibajos a lo largo de toda la serie. Simplemente resultó imposible mantener el nivel superior con el que empezó. Después del capítulo uno, se presentan constantes momentos flojos, aburridos y ridículos que amenazan con perder a la audiencia. No obstante, cuando se está a punto de descartar la serie, PUM, sucede algo que hace retomar la expectativa. No cabe duda de que las escenas de acción y tensión son las mejores logradas de la serie; el problema es lo que sucede entre estos momentos.

El tema más interesante de la serie, el trastorno por estrés postraumático de Budd, se olvida a mitad de la serie para ser retomado al final. Se nota que todas las claves para crear un personaje interesante están ahí, regadas por todos lados, pero al momento de acomodarlas no supieron cómo hacerlo. Como primera temporada este método fue suficiente para lanzar la serie y sentar las bases; sin embargo, si planean continuar con la vida de Budd sugeriría fortalecer el personaje, pues honestamente, no se me antoja seguirlo en sus futuras misiones.

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