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Realidad, ficción e historia en Oppenheimer

Escrito el 28 agosto, 2023 @la_loulu

El éxito apabullante de Oppenheimer, la historia de J. Robert Oppenheimer (Cillian Murphy) y la creación de la bomba atómica y sus consecuencias, ha traído consigo muchas discusiones. Una de las más amplias e interesantes es si la película alberga alguna responsabilidad al abordar uno de los eventos históricos más importantes del siglo XX – el lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki – desde la perspectiva del personaje de Oppenheimer y no de sus víctimas y afectados directos. Incluso esto se ha llegado a interpretar como un intento de Nolan, como guionista y director, de empatizar con Oppenheimer y minimizar el impacto real de su trabajo como “padre de la bomba atómica”.

Oppenheimer. Dir. Christopher Nolan. Universal Pictures. 2023.

Lo cierto es que Oppenheimer está lejos de concebir una perspectiva absoluta o arbitraria sobre los hechos que relata y los que no. Si observamos con cuidado, vemos que Nolan es el primero en cuestionar a su protagonista y sus acciones, y la forma en que lo hace sirve para analizar su trabajo creativo en la película, en donde conviven los límites de la realidad, la ficción y la Historia.

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Me enamoré de la Historia cuando, sentada en su pupitre, escuché a mi mamá explicar el concepto de “hecho histórico” a sus alumnas. Un hecho histórico, decía, es un suceso fuera de lo común de nuestras vidas, por lo que la Historia está llena de momentos y circunstancias extraordinarias. No es casual, ahora que lo pienso, que mi mamá también me haya inculcado el amor por el cine, otro lugar para circunstancias y momentos extraordinarios.

La Historia se parece más a la ficción que a la misma realidad porque en ambos espacios tiene lugar lo extraordinario. Al igual que en la historia, en el cine, aunque parezca extraño, no hay nada cotidiano. Incluso en los relatos más sencillos, menos elaborados y más “realistas”, estamos ante la extraordinaria fuerza de la ficción, la cual abarca espacios físicos, emociones y personas en una determinada marca de tiempo. Ese es un esfuerzo que nunca será ordinario.

Oppenheimer nos acerca mediante lo extraordinario de la ficción a lo extraordinario de la Historia (los hechos reales retratados en la película), pero esto no significa que la importancia misma de los hechos históricos (presentes o no en la película) se pierda, pues independientemente de la perspectiva de Nolan y su forma de abordar la Historia mediante la ficción, los hechos históricos mantienen su naturaleza extraordinaria autónomamente de la ficción a la que sirven como instrumento.

El guion de Oppenheimer está basado en el libro Prometeo americano de Kai Bird y Martin J. Sherwin, una biografía detallada sobre J. Robert Oppenheimer que recoge, dentro de lo cotidiano de la vida del científico, los hechos históricos en los que participó, así como otros detalles imponentes de su vida. Entonces, Nolan interviene para adaptar la información de este material en una ficción extraordinaria, pero distinta, sacando provecho cinematográfico de la realidad que narra el libro.

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Para empezar, Oppenheimer desafía la comodidad de la narrativa lineal del libro en el que se basa para colocar al espectador en múltiples líneas de tiempo. Por un lado, está Oppenheimer en 1954 durante el que sería considerado el peor momento de su vida pública: la audiencia de seguridad de una comisión del Comité de Energía Atómica (CEA) en la que intentaba apelar la remoción de sus credenciales de seguridad. Aunque no tenía ni la forma ni el efecto de un juicio, funcionó para que su enemigo más poderoso, el almirante y presidente del CEA, Lewis Strauss (Robert Downey Jr.), lo humillara e hiciera un espectáculo alrededor de su distanciamiento de la administración pública.

La sola idea de la remoción de las credenciales de seguridad al hombre que estuvo a cargo del proyecto más importante de la Segunda Guerra Mundial era humillante, pero Oppenheimer, un hombre culto y filosófico, estaba preparado para su expiación, no porque la deseara o pensara merecerla, sino porque sabía que al haber sido responsable de una acción sin precedentes, la fuerza de sus acciones tenía que encontrar una respuesta en el aparato político-militar que alteró para siempre.

Por otro lado, están las audiencias del Senado para confirmar a Lewis Strauss como parte del gabinete presidencial de D. Dwight Eisenhower en 1959. A este evento histórico, aunque no pertenece a la vida del protagonista de la película, Nolan le otorga una suerte de relación de causa-efecto con la audiencia del científico en 1954.

Oppenheimer. Dir. Christopher Nolan. Universal Pictures. 2023

En apariencia, la situación de Strauss era distinta: un hombre que había alcanzado su fortuna y poder con esfuerzo y trabajo desde lo más bajo, finalmente veía una oportunidad de salir de las sombras de la política y el cabildeo para ostentar un cargo público con una cercanía cómoda al poder. Strauss eligió ese puesto con la seguridad de que su confirmación en el Senado era un formalismo, pero fue víctima de su arrogancia.

Por último, desde el inicio de la película, la narración ocupa dos vertientes distinguidas por títulos (Fusión, la parte centrada en Oppenheimer, y Fisión, la parte enfocada y desarrollada a partir de Strauss). En Fusión hay un testimonio en primera persona y una fotografía a colores, mientras que Fisión tiene una narración de intriga política y una fotografía en blanco y negro. Ambas partes contienen flashbacks y flash forwards, por lo que, en varios momentos, ambos relatos narran los mismos eventos, pero con perspectivas diferentes.

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El hecho de que Oppenheimer contenga eventos que sucedieron en la realidad –la construcción de la bomba atómica, el anuncio de su explosión en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, así como las audiencias de Oppenheimer y Strauss – ha hecho que se alcen preguntas sobre si la representación que hace Nolan de estos sucesos históricos es apropiada.

La respuesta más sencilla sería que la película emula la forma en la que el hecho histórico fue abordado en el libro de Bird y Sherwin; es decir, desde la perspectiva de Oppenheimer. Aun así, puede persistir la pregunta: ¿El hecho de que estos eventos no aparezcan en una película les quita trascendencia? En lo absoluto. Esta omisión u modificación no relativiza los eventos de la Historia porque, como ya lo hemos establecido, la Historia, aunque extraordinaria como la ficción, es autónoma de esta. En un mundo en el que las discusiones sobre la representación en el arte – de mujeres, minorías raciales o grupos sociales subrepresentados en el cine y la televisión– son cada vez más abiertas, interesantes y demandantes, no podemos olvidar que en la esencia de la creación está el cuestionamiento.

En este caso, Nolan, como creador, lo realiza al transformar dos eventos burocráticos en una manera de analizar la personalidad e historia de Oppenheimer, así como la actuación de Strauss en su vida. Entonces, la “realidad” que establece Oppenheimer se encuentra manipulada por las emociones de ambos hombres: el primero pensando que está en su calvario y el segundo pensando que está en su coronación.

Consecuentemente, sería inadecuado asumir que el propósito de Oppenheimer es establecer una única verdad alrededor de hechos históricos, ya que el génesis de la película es el cuestionamiento de la verdad. La “verdad” que dice Oppenheimer, la “verdad” que dice Strauss y la “verdad” que les presentan a ambos en sus audiencias por medio de otros entes (testimonios, documentos, grabaciones). Oppenheimer no solo pretende interpelar a sus personajes sino, sobre todo, a su audiencia, pues su representación histórica, aunque con fuentes verídicas, sigue siendo una ficción, extraordinaria por su propio mérito.

Así pues, que Oppenheimer genere preguntas y nos haga buscar más perspectivas sobre los hechos históricos reales a los que referencia no hace a la película deficiente. Por el contrario, ofrece una oportunidad para conocer, cuestionar y albergar reflexiones sobre personas y hechos reales extraordinarios, sobre actos y omisiones que tienen un lugar en la Historia. Esta oportunidad le corresponde a la audiencia aprovechar o no.

 

One thought on “Realidad, ficción e historia en Oppenheimer

  1. Gracias Lourdes,por tan buen análisis que haces de ésta película,que narra un HECHO HISTÓRICO,que marcó y destruyó la vida de dos pueblos,cuyos habitantes,estaban lejos de comprender los motivos de esa guerra mundial,dirigida desde sus escritorios por gobernantes ambiciosos,que lo único que les importaba :EL PODER ,no l a PAZ. MUMDIAL
    Buen repaso de la Historia,narrada muchas veces muy alejada de la realidad,es en este momento cuando refleccionanos,con lo novelesco de nuestra HISTORIA
    ADECUADA A INTERESES PERSONALES,NO AL EFECTO REAL QUE CAUSARON EN NUESTROS PUEBLOS.

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