Premios Emmy 2020: Los lazos invisibles que mueven a la discreta Ozark

Escrito el 23 julio, 2020 @la_loulu

En menos de una semana sabremos quiénes son los nominados a la edición 72 de los Premios Emmy, los cuales distinguen lo mejor de la televisión estadounidense. Es de esperar que Ozark figure en algunas categorías clave en las que ya ha sido distinguida en años pasados (en la edición 71 Jason Bateman se llevó el galardón de Mejor director de serie dramática y Julia Garner el de Mejor actriz de reparto).

Al considerar que Netflix anunció el próximo estreno de la cuarta y última temporada dividida en dos partes, todo parece indicar que en esta edición de los Premios tendremos una despedida por todo lo alto para la familia Byrde y sus negocios en la escondida, pero no necesariamente apacible comunidad de los Ozarks.

Con tres temporadas estrenadas y múltiples reconocimientos, la sensación de que Ozark sigue sin explotar todo su potencial de popularidad sigue ahí. Es curioso, en cierta forma, cómo es que la obsesión por la discreción de su protagonista, Marty Byrde (Jason Bateman en un cambio de registro al drama, quien además funge como director en varios episodios) parece también ser el aura de la serie.

Ya sea porque tiene todos los signos de una historia explotada de mil maneras por la televisión estadounidense, o por el lanzamiento instantáneo de todos los capítulos de cada temporada que quita el efecto tensión, es un hecho que la atención mediática evade a Ozark. Al respecto, su recién terminada temporada tres ha sido la que ha recibido el mayor número de comentarios positivos, quizá por el giro bien logrado que ha quedado como cliffhanger.

Es innegable que la primera temporada de Ozark peca de conservadora al presentar a la típica familia norteamericana de los suburbios que parece tener una vida tranquila y su futuro resuelto. No obstante, como nada es lo que parece, esta fachada perfecta empieza a desmoronarse en un espiral de mentiras y estafas.

En poco tiempo queda claro que en realidad la familia compuesta por Marty, Wendy (Laura Linney), Charlotte (Sofía Hublitz) y Jonah (Skylar Gaertner) es mucho más misteriosa e interesante de lo que podría parecer al principio. Es particularmente llamativa la evolución de los jóvenes ante la consolidación de la vida criminal de sus padres. Asimismo, la dinámica del matrimonio tiene sus propios códigos.

La sensación de que la trama central ha sido vista antes es comprensible. Ya estamos familiarizados con la típica historia de una pareja que está dispuesta a todo por proteger a sus hijos, o con la historia de alguien que se involucra en el mundo de la mafia más despiadada sin medir las consecuencias, hasta caer en un sórdido mundo de violencia y corrupción.

Si bien es cierto que a esta serie le ha costado encontrar su ritmo, fue a partir de la segunda temporada cuando comenzó a explotar sus mejores virtudes: un elenco sobresaliente (a la reciente ganadora del Emmy, Julia Garner, se le suma una siempre estupenda Linney, y los jóvenes talentos Hublitz y Gaertner) y el énfasis en la tensión de la cotidianidad de la familia Byrde. O, mejor dicho, de todas las familias presentes en la serie.

Queda evidenciado que Ozark es una serie sobre las familias – las de sangre y de asociación – así como los vínculos naturales y casi primitivos que las mantienen inevitablemente unidas. La consolidación de este concepto como centro de la serie se llevó a cabo durante la temporada tres, con la aparición del personaje de Ben Davis (Tom Pelphrey), hermano de Wendy.

Aunque la serie explora muchas dinámicas de poder dentro y fuera de los “negocios”, su clave recae en aquellos lazos invisibles que definen, atan y sostienen a los personajes en un mundo cada vez más caótico y quebrado.

El corazón de la serie es la idea de que la familia es el centro y motivación de los sacrificios que hacemos y las decisiones que tomamos. Se trata de esos núcleos, no necesariamente perfectos, los que nos sostienen en el mundo y que nosotros debemos aprender a sostener para no olvidar quienes somos.

Además, la exploración de la comunidad de la Norteamérica profunda y equivocadamente idealizada le da otros puntos de interés a Ozark. Así, somos testigos de la jungla que es este lugar – un ecosistema al que los Byrde se tuvieron que adaptar para sobrevivir – y la batalla constante a la que se enfrentan para aprender a convivir con las especies despiadadas de esta comunidad.

El posicionamiento de Ozark ha sido lento, pero seguro. Tal vez por eso no se le puede considerar como una especie de fenómeno. No obstante, tiene los ingredientes que permiten incluirla entre los dramas más interesantes que ha producido Netflix y que están en emisión a la fecha.

Todavía hay tiempo para involucrarse en el discreto mundo de las maquinaciones y planes de los Byrde, antes del inicio de su última temporada.

*Las nominaciones a los Premios Emmy se anunciarán el 28 de julio de 2020.

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