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Obi-Wan Kenobi: la historia que llegó tarde

Escrito el 28 julio, 2022 @andreamarserr

Obi-Wan Kenobi, la serie que marcó el regreso de Ewan McGregor como uno de los personajes más emblemáticos de Star Wars, fue quizá una de las producciones de Disney más esperadas de 2022. No sólo era el retorno de McGregor lo que emocionaba a la audiencia, sino también el de Hayden Christensen, quien interpretó a Anakin Skywalker en Episode II: Attack of the Clones (George Lucas, 2002) y Episode III: Revenge of the Sith (George Lucas, 2005), para ponerse ahora el traje de Darth Vader.

Sin embargo, a casi dos meses del estreno de la serie, parece que la historia no tuvo la resonancia que se esperaba. Dirigida por Deborah Chow (Mr. Robot, Better Call Saul, The Man in the High Castle), la historia que el equipo creativo de Obi-Wan Kenobi contó se siente como si hubiera llegado demasiado tarde, específicamente en dos aspectos: el uso de la protección de una niña como herramienta para el desarrollo del arco del protagonista y el tema de aceptar los errores del pasado para seguir adelante.

Los padres sustitutos en Star Wars

Obi-Wan Kenobi. Dir. Deborah Chow. Disney Plus. 2022.

Después del final poco satisfactorio de la saga Skywalker con Episode IX: The Rise of Skywalker (J.J. Abrams, 2019) y el fracaso en taquilla de Solo: A Star Wars Story (Ron Howard, 2018), la llegada de la serie de televisión The Mandalorian en 2019 fue una bocanada de aire fresco. Lucasfilm, al decidir enfocarse en una historia nueva mostró que el universo de Star Wars puede ser mucho más que los Skywalker y los Jedi. Así, una de las añadiduras más exitosas fue el personaje que ahora conocemos como Grogu. Si bien no es secreto que la mercadotecnia juega un papel enorme en las decisiones que se toman en torno a la franquicia, la dinámica que resulta de la interacción entre Grogu y el mandaloriano Din Djarin (Pedro Pascal), inspirada en Lone Wolf and Cub de Kazuo Koike y Goseki Kojima, fue bien recibida por la crítica y la audiencia.

Luego de este éxito, Lucasfilm volvió a utilizar esta dinámica en Star Wars: The Bad Batch, serie animada que se estrenó en 2021 y que está ambientada en la época post-Episodio III, la cual sigue a un escuadrón de clones con mutaciones genéticas durante el proceso de transición de la república al imperio galáctico y en cuyo centro se encuentra la relación entre el líder del escuadrón, Hunter, y una niña llamada Omega. Cabe mencionar que antes de The Bad Batch y The Mandalorian, Lucasfilm ya había utilizado un escenario similar en la serie animada Star Wars: Rebels (2014). La fórmula es sencilla: una niña o niño en peligro orilla a un hombre (siempre son hombres) a repensar sus decisiones y el camino que ha seguido hasta el momento, creando una relación de padre sustituto. Esto es algo que volvemos a ver en Obi-Wan Kenobi.

Al inicio de la serie, Obi-Wan se encuentra en un periodo oscuro, 10 años después de los eventos de Episodio III donde lo perdió todo: la Orden Jedi a la cual pertenecía, sus valores y la república a la que servía, y sus seres queridos, en particular su aprendiz Anakin Skywalker. Ahora, la vida en Tatooine del antiguo maestro y miembro del Consejo Jedi se desarrolla alrededor de una monotonía compuesta por su trabajo y por observar a Luke Skywalker (Grant Feely) desde lejos, muy en contra de los deseos de su tío y guardián, Owen Lars (Joel Edgerton). Es un hombre cobarde que no ayuda a quienes se encuentran a su alrededor, que no es capaz ni de asearse, y que se encuentra, literalmente, en una cueva. Su vida gira alrededor de Luke y de esperar a que crezca lo suficiente para entrenarlo como Jedi.

Todo en la serie indica que la historia tendrá algo que ver con Luke para luego virar hacia el lado opuesto y enfocarse en la otra hija de Anakin y Padmé: Leia (Vivienne Lyra Blair), quien, gracias a su adopción por parte de Bail (Jimmy Smits) y Breha Organa (Simone Kessell), es ahora Leia Organa, princesa de Alderaan. Es el secuestro de Leia y su relación con ella lo que hacen que Obi-Wan cambie de rumbo. Otra vez volvemos a la dinámica de padre sustituto, porque, además, Leia se encuentra en un momento en donde quiere saber más de sus padres biológicos, pues se siente fuera de lugar en sus labores como princesa y duda de su posición como integrante de la familia Organa. Hasta hay un momento donde Leia le pregunta a Obi-Wan si él es su verdadero padre, a lo que él contesta: “desearía poder decir que lo soy”.

En este periodo de la vida de Obi-Wan Kenobi es difícil imaginar otra circunstancia que lo haga rectificar su camino si no es proteger a uno de los gemelos Skywalker. Dado que Star Wars ya ha utilizado este recurso antes, la serie parece repetitiva en el gran esquema de las cosas.

Los maestros que fallaron

Obi-Wan Kenobi. Dir. Deborah Chow. Disney Plus. 2022.

Otro aspecto que hace que la obra se sienta tardía es la similitud que tiene con el videojuego Jedi: Fallen Order, que se estrenó en 2019. Ambientada cinco años después de la purga de la Orden Jedi (o sea, cinco años antes de los eventos de Obi-Wan Kenobi), la historia sigue al joven padawan Cal Kestis (Cameron Monaghan), quien oculta su identidad trabajando en un deshuesadero de naves. Luego de que su identidad es descubierta por el Imperio, Cal se une a la tripulación de la nave Mantis en una misión para concluir su entrenamiento y restablecer la Orden Jedi guiado por Cere Junda (Debra Wilson), una maestra Jedi que cercenó su conexión con la Fuerza por errores que cometió al intentar sobrevivir a la purga.

La serie de Obi-Wan retomó varios aspectos de este juego, que se encuentra dentro del canon, incluyendo la manera en la que Kenobi infiltra la fortaleza Inquisitorius (nadando) y la manera en la que escapa (inundándola). En Fallen Order, Cal y Cere deben hacer las paces con el pasado: Cere, particularmente, se siente culpable porque su padawan se tornó al Lado Oscuro, convirtiéndose en inquisidora. En la serie, Obi-Wan se ve forzado a aceptar los errores del pasado, de haberle fallado a su aprendiz (quien también se tornó al Lado Oscuro y ahora es Darth Vader, entrenador de inquisidores), y es constantemente orillado a hacerlo por quienes le dicen que debe aceptar sus errores para poder seguir adelante. De esta manera, y tomando en cuenta el arco de Luke Skywalker en Episode VIII: The Last Jedi (Rian Johnson, 2017), Obi-Wan Kenobi es al menos la tercera historia en el universo de Star Wars que trata de un maestro haciendo las paces con los errores del pasado para seguir adelante.

***

“Es como la poesía, rima” es una de las citas más conocidas de George Lucas por los paralelos entre Anakin y Luke en sus respectivas historias, pero llega un punto en el que buscar paralelismos más bien deriva en redundancia. Si bien el último episodio de la serie es uno de los más emotivos de la franquicia, después de tantos paralelismos llega otro que evoca el duelo entre Ahsoka Tano y Darth Vader en Twilight of the Apprentice, el final de la segunda temporada de Rebels: Obi-Wan, en un brinco ofensivo, destruye el lado izquierdo de la máscara de Vader. Aproximadamente cinco años después, Ahsoka, también en un brinco ofensivo, destruye el lado derecho de la máscara de Vader. Ambos revelan un lado de la cara de Anakin, el hombre detrás de la máscara.

Resulta complicado navegar la apreciación por el simbolismo (solo Luke pudo quitarle la máscara entera a su padre) y lo predecible que puede ser Obi-Wan Kenobi. Una no puede sino imaginar el impacto que esta historia hubiera tenido si hubiese llegado unos años antes.

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