Mysterious Skin: devastador relato sobre el infierno de los recuerdos

Escrito el 19 abril, 2022 @CesarAndreZzZ
Mysterious Skin. Dir. Gregg Araki. Fortissimo Films. 2004.

Abordar el tema del abuso sexual infantil en el cine es una proeza complicada. Debe establecerse un balance complejo según sean los propósitos de la historia y los intereses del director entre el manejo de la incomodidad natural que causa el tema, haciendo maniobras para no explotarlo, y el llegar al público con contundencia a través de reflexiones que no provengan únicamente del factor de shock, sino que otorguen dignidad a las víctimas del abuso.

Happiness (Todd Solondz, 1998) es uno de los ejemplos más recordados al respecto: una sátira mordaz que, dentro de sus subtramas, se encuentra la de un padre de familia con deseos pedófilos. Las secuencias que involucran el tema son, como éste lo amerita, inquietantes, escabrosas y cargadas de una sensación de malestar emocional que enfatiza la realidad perturbadora de que los abusadores de niños están lejos de ser el mito vendido del pervertido que se esconde detrás de unos matorrales y son más bien predadores que pasan desapercibidos hasta que es demasiado tarde.

Cuando el director Gregg Araki presentó Mysterious Skin, su octava película, en el Festival de Venecia de 2004, llegó una nueva representante que se adentra en el tema del abuso sexual infantil con un atrevimiento e impacto que no tardó en crear tanto aclamación como controversia. En una tonalidad totalmente diferente a la película de Solondz, Mysterious Skin es un drama de madurez sombrío sobre la pesadez de cargar recuerdos devastadores que es preferible reprimirse con cualquier mecanismo de defensa autodestructivo que la mente prefiera. La cinta es un logro excepcional que destaca como la mejor cinta de Araki, quien para ese entonces ya había reafirmado un estilo muy particular al ilustrar el crecimiento caótico de personajes queer en ambientes marginales de Estados Unidos.

Mysterious Skin es diferente desde el hecho de que fue la primera y hasta ahora la única cinta de Araki en estar basada en un material de origen. Tiene un tono más sereno y se distancia del humor irreverente y los personajes histriónicos a los cuales había acostumbrado.

La película presenta la historia de dos jóvenes, Neil McCormick (Joseph Gordon-Levitt) y Brian Lackey (Brady Corbet), que, durante el verano de 1981 en Hutchinson, Kansas, serían unidos por una trágica casualidad que definirá lo que eventualmente será su dolorosa adolescencia, reprimiendo los recuerdos de aquel evento que les arrebató algo que se menciona repetidas veces en la cinta: la inocencia. Mientras Neil narra cómo desde temprana edad se dio cuenta de su atracción por los hombres, Brian habla sobre la negligencia y desatención de sus padres, y cómo siempre fue un niño tímido y aislado.

Ambos se inscribieron en la liga de béisbol infantil de la escuela cuando tenían ocho años y el entrenador de ésta (Bill Sage) muestra un interés particular en Neil, quién resulta ser el jugador más exitoso del equipo, mientras Brian se retira luego de unos días cuando llega a casa sangrando por la nariz y su madre lo saca del equipo. Durante esta secuencia, Neil habla sobre la idealización de su entrenador, un hombre que ante sus ojos resultaba atractivo y agradable, y en quién estableció una confianza absoluta de manera acelerada.

Eventualmente, las interacciones entre Neil y el entrenador, cada vez más inapropiadas y humillantes, son suficientes para activar la alarma de cualquier adulto, pero no del muchacho indefenso con seguridad en sí mismo y un afecto sincero por su entrenador, a quién no puede negarle nada.

Mysterious Skin. Dir. Gregg Araki. Fortissimo Films. 2004.

Araki se las ingenia para crear una sugerencia inquietante. Las formas que la edición y la fotografía dan a entender que Neil fue víctima de abuso sexual por parte del entrenador son sorprendentes y creativas. En entrevista para NPR, el director explicó la manera en que estas escenas fueron filmadas sin ningún menor de edad presente en el set con el interés de protegerlos de las partes más crudas de la cinta. La edición hace su magia para dejar todo obvio sin mostrarlo, y la escena perturbadora y cruda que el espectador arma en su mente es suficiente para crear el impacto agónico que el tema amerita. Historias que por más incomodidad que generen son necesarias de escuchar desde la voz de quiénes las han vivido para reflexionar en consciencia sobre el abordaje del tema. Este abuso cambia por completo la percepción de la sexualidad de Neil, quién ahora con 15 años se dedica a la prostitución con hombres mayores a espaldas de su madre y planea mudarse a Nueva York pensando que puede hacer más dinero.

A su manera, la vida de Brian también cambió, aunque su historia la conocemos avanzada la trama. También ahora con 15 años, está obsesionado con la idea de que fue abducido por extraterrestres cuando era un niño. Es solitario y silencioso, mucho más que durante su infancia, y lo único que parece sacarlo de casa es el conectar con otras personas que alegan haber tenido contacto con OVNIS.

Neil y Brian eventualmente tienen un reencuentro y parecen no recordar que se conocen de la infancia. Sin embargo, el pilar de Mysterious Skin no es la interacción entre estos personajes, sino el funcionamiento de sus mundos individuales durante la adolescencia, los cuales están definidos por recuerdos tormentosos e insoportables que los disocian cada vez más de la realidad, perdiendo el control de sus emociones.

La historia de Neil es la más explícita y dolorosa. Las escenas que muestran los encuentros sexuales del adolescente con hombres que le triplican la edad son sugerentes, pero igual de indigestas y chocantes. Se retrata aquí el oscuro mundo de la prostitución con una sinceridad demoledora sin espacio para pretensiones ni censuras.

Acompañar al protagonista en un viaje de precariedad no es tarea fácil. Neil tiene encuentros con todo tipo de hombres y percibe el sexo como un objeto transaccional, algo que puede prestar como un “servicio” sin problemas porque para él nunca hay placer. La edición a cargo del mismo director muestra la desconexión en la que Neil vive para no sentir nada durante los actos sexuales. Estos son los mecanismos de represión provenientes de su historial de abuso. La cinta es brillante en reflexionar con empatía sobre la tragedia de ser abusado, comprendiendo a Neil sin juzgar sus percepciones erróneas sobre lo que fue un abuso vil que merecía ser condenado. Neil puede nunca haberlo visto así, y aún adolescente, idealiza a su abusador, expuesto en una frágil y dolorosa conversación con su amiga Wendy (Michelle Trachtenberg).

Mysterious Skin. Dir. Gregg Araki. Fortissimo Films. 2004.

Brian también arraiga sus traumas, canalizados en esa extraña fascinación con el tema de las abducciones. No es más que una estratégica y brillante metáfora a algo conocido en psicología como disociación, trastorno generalmente causado por un trauma, en el que la persona se desconecta de manera inconsciente de la realidad. La elaboración de la sórdida historia de la abducción y lo que creó en torno a ésta es un mecanismo de defensa para no confrontar la realidad de lo que vivió. Al igual que Neil, Brian no es culpable de vivir eso así.

La empatía es lo que da belleza a la película, un adjetivo que parecería ajeno, pero que se encuentra en escenas puras y transparentes que transmiten el valor del apoyo y las amistades, contrastantes con la realidad de que muchos adolescentes no cuentan con su familia en situaciones de crisis.

Scott Heim, escritor del libro en el que la película está basada, comenzó a construir la historia de Mysterious Skin como parte de su tesis de maestría en Bellas artes en la Universidad de Columbia, y ha contado cómo, en gran medida, se trata de un relato autobiográfico, y que tanto Neil como Brian son personajes en los cuales canalizó su propia experiencia de abuso. La obra es un arduo y emocionalmente agotador proceso de catarsis en el que plasmó vivencias personales, ejecutando una calidad narrativa única.

Araki traslada el libro a la pantalla grande con excelencia porque respetó y comprendió el material de origen, reconociendo que tenía en sus manos una obra compleja que no solo estaba lejos de ser un cliché al ser sugerente y cruda al mismo tiempo, sino que también brindaba una devastadora visión empática hacia las víctimas de abuso y los distintos mecanismos de afrontamiento que cada una emplea.

El mayor logro de Mysterious Skin es comprender la psicología del abuso sexual con detalles cautelosos, inteligencia y sensibilidad. Su cruda descripción de un tema que puede tocar la fibra sensible de cualquiera es amarga, antipática y lo más alejada posible de una experiencia encantadora.

Sin embargo, demanda ser vista por la impotencia y desolación que transmite, y por la dignidad que ofrece a todo aquél que haya tenido una experiencia de abuso. Es una catarsis magnética de la culpa y el dolor que de manera injustificada se arrastra por la vida y por una sociedad que hace sentir a las personas merecedoras de sus miserias. Mysterious Skin no otorga un consuelo o sanación definitiva, porque probablemente no exista, pero sí un apoyo y acompañamiento empático sin juicios ni titubeos.

 

Mysterious Skin está disponible en MUBI.

 

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