Mujercitas: la clasificación definitiva de sus relaciones interpersonales

Escrito el 23 junio, 2020 @alessandra_kr

En estos momentos de crisis mundial, he tenido la increíble idea de revisitar Mujercitas en al menos tres ocasiones. Nada como el antídoto perfecto para curar los malestares del alma y ofrecer un pequeño confort en estos momentos de pánico. A pesar de que ya he escrito mucho sobre la película, en esta ocasión no pude evitar registrar la gran cantidad de relaciones significativas en la película. Muchos de estos personajes comparten detalles, miradas, interacciones y momentos que pueden originar una obsesión irracional de algunos fanáticos (jejeje).

Ya sea Jo con Marmie, Amy con Laurie, Meg con John, o muchos ejemplos más, está película tiene demasiadas relaciones interpersonales dignas de ser exploradas. Por esto, me di a la tarea de clasificar las relaciones más significativas de la película de peor a mejor.

Acá entre nos, la definición del top 5 ha sido una de las decisiones más difíciles de mi vida. En realidad, día con día, y dependiendo de mi estado de ánimo, el orden cambia continuamente. Para ustedes, ¿cuál es la mejor relación de la película?

19. Aunt March y Mr. March

Mucho que explorar, poco tiempo destinado para hacerlo. Quizá en otro enfoque se hubiera podido explorar su juventud y las decisiones de vida de ambos detrás de la riqueza de ella y la pobreza de él. Es evidente que tienen una relación fraternal y que la tía está presente – aunque de malas – cuando es necesario, pero también se nota que hay juicios y diferentes filosofías de vida.

18. Fred y Amy

Siempre supimos que Amy estaba con Fred debido a su posición social y no porque en verdad lo amara. Teniendo esto como base, la relación entre ambos estaba destinada al fracaso. Puede que Fred tuviera un acento encantador, un porte decente y educado, y una disposición admirable para aceptar las patanerías exhibidoras del amigo mutuo, Laurie, pero cuando se sabe se sabe.

El hecho de que el personaje de Fred siempre se mantuvo a distancia, y que nunca se exploró lo suficiente como para formar una impresión definitiva de él, nos indica que hicimos bien al no destinarle mucho tiempo o consideración. Así que bye bye por siempre.

17. Mr. Laurence y Laurie

Alabada sea la familia March por cambiar la vida de Mr. Laurence y Laurie. Aunque no se explora mucho en la película, sí queda claro que la relación entre abuelo y nieto no es la mejor. Ya sea el drama familiar que rodeó el nacimiento de Laurie, su falta de involucramiento en sus clases, y la tensión existente en los pocos momentos de convivencia entre ambos, esta relación estaba en momento crítico al iniciar la película (¿recuerdan como Laurie no lo puede ni ver a los ojos?).

Afortunadamente, el involucramiento con las niñas March fue suficiente para que ambos cambiaran y, consecuentemente, la relación entre ambos mejorara. Por un lado, el corazón triste de Mr. Laurence se apaciguó tantito (bendita Beth), y por el otro, Laurie dejó sus vicios (no podemos olvidar que abandonó el billar, por ejemplo). Sin duda, el par más beneficiado del choque fatídico entre Jo y Laurie en esa noche de fiesta.

16. Aunt March y Marmie

No se exploró mucho, pero por lo poco que vemos queda claro que ahí hay cierta complicidad y entendimiento. Además de que, en los temas de la guerra y las responsabilidades paternales, Aunt March es definitivamente #teamMarmie, así que nada mejor que empatía y comprensión entre estas figuras maternas de la familia March, ¿cierto?

15. Marmie y Mr. March

Con esta pareja pasa mucho más de lo que vemos en la superficie. A pesar de que la película – y el libro – no se enfoca mucho en este matrimonio, sí podemos inferir algunas cosas de esta relación sólida, pero imperfecta.

La fortaleza de Marmie y su constante lucha por aceptar las cartas que la vida le ha dado son suficientes para entender sus conflictos internos por aceptar las decisiones de su esposo de irse a la guerra y gastar su fortuna en la causa. Además, los comentarios de Aunt March sobre las prioridades de su hermano nos dejan entrever lo que sus ideales políticos han significado para la familia March.

Aunque se reconoce que esta pareja es la representación de un matrimonio realista y no necesariamente feliz, mentiría si dijera que ocupa mucho espacio en mi mente. Una de las mejores cosas de la película (y el libro) es el poco tiempo que se le destina a Mr. March.

 14. Jo y Aunt March

La relación más fría de la película es el lazo entre Jo y Aunt March y es menos conflictivo de lo que aparenta. Una relación de amor y odio existe entre ambos personajes, pues es evidente que el idealismo de Jo – y el apoyo ciego a las causas del padre – es la fuente de desesperación e intolerancia para la práctica y realista Aunt March. Aun así, el hecho de que Jo busque una vida independiente debe resonar en la tía solitaria, ¿no? O a lo mejor, precisamente la tía no quiere que termine sola como ella.

A pesar de sus constantes piques, parece que existe cierto entendimiento y reconocimiento por parte de la tía. Una vez que ésta fallece, Jo recibe como herencia la enorme mansión en la que pasó tantas horas leyendo y sufriendo por la actitud condescendiente de la anciana soltera y rica. Digo, no es el viaje a Europa que le había prometido y que le quitó en el último momento, pero no es nada despreciable.

13. Amy y Aunt March

En el otro lado de la moneda de la relación entre Jo y Aunt March, está la que se desarrolla entre la tía y Amy, la mujer pragmática de la familia. Al tener una filosofía de vida tan similar, no es sorpresa que Amy y Aunt March se terminen llevando tan bien. No obstante, no todo es perfecto, pues no podemos olvidar la decepción que la señora se lleva cuando Amy rechaza a Fred Vaughn porque no lo ama lo suficiente.

12. Meg y John

La relación sentimental menos emocionante de todas, pero que mantiene una dosis sana de mérito y dulzura (supongo). No tengo muchas cosas buenas que decir porque tengo un odio irracional hacia John y comparto los cuestionamientos de Jo hacia las decisiones de vida de Meg (¡pudo haber sido la actriz más ovacionada de Massachussets!).

Sin embargo, queda claro que esta pareja se quiere y aprecia, aun cuando Mr. Brooke no puede darle a Meg todo lo que quiere y ella se gaste el poco dinero que tienen en telas extravagantes e innecesarias. El amor es complicado, y más cuando no se tiene dinero suficiente para vivir holgadamente. Aun así, esta pareja es perfecto ejemplo de la validez de la diversidad de sueños de las personas, y de lo mucho – emocionalmente hablando – que se puede conseguir cuando se hacen las cosas por amor.

11. Amy y Meg

En el libro quedan claros inmediatamente los dúos entre las hermanas: Amy y Meg, y Jo con Beth. A pesar de que en la película estas preferencias no están tan marcadas en relación con Meg y Amy, sí hay pequeños guiños que dejan claro la amistad especial entre ellas. Ya sea el trato paciente de Meg hacia los berrinches juveniles de Amy, sus actitudes consentidoras cuando le pide ayuda, o los detalles discretos que vemos al fondo de la imagen, estas hermanas comparten algo especial.

10. Jo y Mr. Dashwood

No es coincidencia que la película inicie y termine con Jo en su etapa de escritora, negociando los términos de las publicaciones de sus trabajos. Precisamente a partir de la relación que mantiene con Mr. Dashwood comprendemos su maduración y apreciación de sus obras.

Mientras que al inicio de la película Jo se ve dudosa, avergonzada y temerosa por vender su cuento escandaloso, al final ya es una mujer segura de su trabajo y de lo que puede valer en un futuro. La escena de negociación es un ejemplo perfecto de seguridad y actitud dominante con una ida y venida de la bolita del poder, sin necesidad de dejar de lado la practicidad y realismo del mundo de los negocios.

9. Amy y Laurie

Una de las parejas más complicadas de la película, puedo pensar en características positivas y negativas que me hacen apoyar o detestar a esta pareja. Desde un inicio queda claro que Amy ama a Laurie, ofreciendo algunos de los momentos más graciosos de la película. El problema recae en la historia de Laurie, quién a su vez, deja claro desde un inicio que ama a Jo, ya saben, LA HERMANA MAYOR DE AMY (gracias por el DRAMA, Louisa May Alcott).

A pesar de que los sentimientos de Jo hacia Laurie no son específicamente románticos, no hay duda de que comparten un lazo emocional fuerte. En múltiples ocasiones el guion nos recuerda que el corazón de Jo está repartido entre Laurie y Beth. Así que es imposible no sentir una traición, así como un estado de conformismo, en el momento en que Laurie se casa con Amy.

¿Tiene sentido la pareja de Amy y Laurie? Sí. ¿Será posible que efectivamente Laurie ame a Amy? También. Eso no implica que esta relación no duela.

8. Jo y Meg

Para representar polos completamente opuestos en cuanto a expectativas laborales y familiares, las dos hermanas mayores sí que se llevan bien. Una enfocada en su infatuación por un tutor pobre, y la otra recelosa de que en cualquier momento la pueda perder a manos de un hombre, el cambio en la relación entre Megy Jo es la parte amigable del proceso de alcanzar la madurez (en total contraste a lo que Jo experimenta en su relación con Beth).

A pesar de que Meg es la hermana mayor, pronto queda claro que la influencia y juicio de Jo son los que pesan más en la familia, en especial a lo que se refiere a la relación entre las hermanas. No podemos olvidar el ruego desesperado de Meg para que Laurie no comente nada sobre sus aventuras en el baile de debutantes. Siempre juntas en los momentos críticos de la familia – la enfermedad de Beth y su consiguiente muerte – las hace mantener un fuerte vínculo, incluso si la dura realidad de la vida comenzó a golpear a Jo cuando Meg comenzó a enamorarse de su eventual esposo.

 7. Jo y Amy

Ya sabemos que la Amy de esta adaptación es una fuerza incontrolable que retoma su narrativa para volverse empática y empoderada. Esta Amy sabe lo que quiere y no se avergüenza de eso.

Además de hacer justicia a su visión pragmática y realista de la vida, esta nueva versión también añade algunas capas de complejidad a la relación que existe entre ella y Jo, su rival artístico y sentimental, y prácticamente la sombra gigante con la que lidia constantemente en todo aspecto de su vida.

En esta cinta, a través de esta relación, se captura a la perfección la realidad de tener una hermana: amor eterno y mutuo, una etapa de competencia e insolencia, y el momento final de aceptación y reconocimiento virtuoso.

Cada una con sus propias aspiraciones – tan similares en ambición que las hace ver con desdén los sueños de la otra – poco a poco aprenden a apreciarse mutuamente. Una de las muchas maneras en las que Jo crece es en relación con sus actitudes hacia Amy, pues al principio no parece tener la paciencia para lidiar con su hermana superficial, vanidosa y necesitada de atención.

Al final, y debido a los golpes emocionales por los que ha pasado, Jo deja ir todo rencor que podría tener hacia ella para formar una relación amorosa y pacífica – justo lo que su madre pidió durante sus peleas y discusiones. Ésta es sin duda la relación que contiene un sinfín de desafíos difíciles de aceptar y perdonar (Amy casándose con Laurie es el mejor ejemplo), haciéndola fascinante de observar y de mantener como inspiración de mejora personal.

 6. Beth y Laurie

Por supuesto que los dos amores de Jo tendrían un lugar especial. El hecho de que la niña delicada que le teme a los niños tenga una buena relación con el confidente de Jo es un hecho de ensueño. A lo largo de la película vemos pequeños momentos – ambos bailando en la boda de Meg, o abrazados en momentos de crisis, o Beth siendo la primera en aceptar que Laurie se una al club de caballeros de las hermanas – que nos invitan a celebrar que Beth reciba con brazos abiertos al vecino solitario de enfrente, mientras que éste abre la armadura penosa y frágil de la pianista.

Simplemente esta frase del guion es suficiente para sentir la emoción de su relación, así como la felicidad de Jo de verlos felices juntos: “Laurie baila con Beth, dándole vueltas, y haciéndola reír. Jo los ve con adoración: las dos mitades de su corazón.”

5. Jo y Friedrich

Es un testamento de la adaptación de Greta Gerwig que esta relación, con una diferencia abismal de edades, sea una de las mejores de la película – a comparación de lo incómodo y ridículo que pueda sentirse en el libro o en las adaptaciones anteriores. Quizá esto se debe al casting perfecto del personaje de Friedrich con Louis Garrel, actor francés que exude carisma, chispa y tensión sexual (los invito a que reviesen su cinematografía). Estas nuevas características se unen a las ya bien establecidas del personaje – paciente, cariñoso con aquellos a su alrededor y mentalmente retador –haciéndolo la pareja ideal para Jo.

Cada una de las breves interacciones entre Jo y Friedrich es suficiente para verlos en diferentes facetas – bailando, apreciando el arte, compartiendo un amor por Shakespeare, intercambiando diálogos duros, o simplemente encontrando rasgos de personalidad afines – y confirmar que son una pareja de ensueño, cada uno merecedor del otro (a diferencia del niño de Laurie).

Friedrich es el candidato perfecto para la nueva etapa de adultez en la que entra Jo al final de la cinta. El hecho de que el final se queda abierto para que nosotros interpretemos si se quedan juntos o no también demuestra que este hombre está dispuesto a aceptar lo que sea que Jo decida. Ya sea como profesor, colega, crítico, amigo o pareja, Friedrich es merecedor de la compañía y amor de nuestra heroína.

4. Jo y Marmie

Puede que Meg haya heredado la parte maternal y paciente de Marmie, pero es Jo quien comparte los sentimientos de impaciencia y frustración con su madre. A través de las dos conversaciones más conmovedoras de la película, comprendemos el arduo camino emocional por el que Marmie pasa continuamente para actuar como el ser optimista y positivo que la caracteriza.

Precisamente estos sentimientos de dudas, frustración interna y enojo sin control crean un vínculo único con Jo, la hija que presenta el mayor número de turbulencias e inseguridades emocionales. La lucha de Jo es entendible por Marmie porque ella ya ha luchado con los mismos demonios.

Además de esto, ambas mujeres comparten una complicidad que vive a través de las miradas. Aquellas que intercambian en momentos críticos – cuando Amy anuncia que se irá a Europa o cuando Amy y Laurie regresan a casa como esposos – dicen más que mil palabras, demostrando el nivel de comprensión que comparten. De hecho, esta relación nos recuerda a otra creación de Gerwig, que, francamente, es el ideal de una relación perfecta.

 3. Beth y Mr. Laurence

Mi corazón nunca podrá superar esta relación. Las almas más sensibles y preciosas de la historia se encontraron para adorarse con toda su timidez e inseguridad. Beth es la música de la familia que no necesita más compañía que su familia y piano para ser feliz. Mr. Laurence es el hombre adinerado que vive al otro lado de la calle con tanto lamento interno que le impide mantener una relación positiva con su nieto.

Precisamente la música es lo que los une, conquistando la personalidad dura de él y la timidez de ella. El hecho de que Beth recuerde a Mr. Laurence su hija muerta – a la que quiso inmensurablemente– es suficiente para entender la conexión única que comparten.

Cuando Beth muere queda claro que Marmie y Jo son las que más sufren. Sin embargo, la conversación entre Jo y Mr. Laurence deja ver lo mucho que él está sufriendo también. Es imposible pensar en esa escena y no sentir el corazón partiéndose de nuevo.

2. Jo y Laurie

La relación que no me dejó dormir por meses y el desamor que me partió el corazón tal y como a Jo, la pareja platónica ente Laurie y Jo es única e inigualable. Incluso, una vez que las cosas se dan como se dan, es imposible ignorar el hueco gigante que existe entre Jo y Laurie, para nunca más ser llenado de nuevo. Ahora, él se encuentra siempre junto a su nueva esposa, mientras que Jo está sola o acompañada de su mamá. El duelo por la amistad perdida es casi igual de grande que el duelo por la pérdida de Beth.

Ya sea compartiendo ropa, regalándose accesorios o molestándose el uno al otro, Jo y Laurie son almas gemelas de la niñez. De hecho, la garrafal declaración de amor de Laurie es suficiente para romper de tallo el futuro que podían tener juntos, además de que azota a Jo con la realidad del egoísmo de sus deseos y de la intensidad de los sentimientos de Laurie.

A pesar de que los temores de Jo son válidos y evidentes, es imposible no sentir un dolor agudo cuando caemos en la comprensión de que a partir de aquí las cosas ya no serán como antes. Pobre Jo. Pobre Laurie. Ahora solo nos queda enfocarnos en el recuerdo de su tiempo juntos, viendo con nostalgia los momentos sencillos sin preocupación alguna de sentimientos no correspondidos.

1. Jo y Beth

La relación más hermosa de la película. El amor entre Jo y Beth es lo que define el pasado, presente y futuro de la protagonista. En todo momento, el cariño que la hermana mayor siente por la frágil y delicada Beth es suficiente para ser su motor de mejora, su inspiración de cuentos caseros y el hombro confiable en el que llora en momentos de crisis. La timidez de Beth es contraste perfecto para la inquietud de Jo, pues mientras una vive las aventuras, la otra es la receptora idónea de las historias que salen a partir de estas.

Con base en el mismo guion, una mitad del corazón de Jo le pertenece a Beth. Por eso, cuando ésta muere, el mundo de Jo se viene abajo (y más cuando la otra mitad de su corazón se encuentra del otro lado del Atlántico) y los momentos de tristeza y desesperanza la invaden.

El momento más bajo para Jo es la pérdida de su persona favorita, pero también Beth es precisamente el camino para reencontrar la inspiración. Jo retoma el cuento que tanto amaba su hermana para redefinirse como escritora. Tal y como Beth dice: “escribe para mí, incluso cuando ya no esté aquí”. Lagrimas eternas.

3 thoughts on “Mujercitas: la clasificación definitiva de sus relaciones interpersonales

  1. Me encantó y disfruté ver tanto esta película. La ví sin saber que esperar y me flechó. Toda la cinta es una ola de emociones. Lloré? Sólo un poco porque como bien describes en este top, hay huecos que jamás podrán ser llenados.

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