Mujercitas: el producto milagroso de Louisa May Alcott y Greta Gerwig

Escrito el 28 enero, 2020
*Este artículo contiene spoilers de la novela Mujercitas, publicada por primera vez en 1868, así como de la nueva adaptación cinematográfica dirigida por Greta Gerwig.

Por fin llegó a cines mexicanos la nueva versión de Mujercitas, libro publicado en 1868 por la feminista y abolicionista, Louisa May Alcott. Greta Gerwig se encargó de no sólo la dirección de la película, sino de la adaptación del libro de más de 150 años de antigüedad.

Al ser la séptima película que toma como fuente este clásico literario, y llegando después de 25 años de la ahora cinta adorada protagonizada por Winona Ryder y Christian Bale, el desafío que se estableció a sí misma no fue nada sencillo. No obstante, gracias a múltiples decisiones creativas que Gerwig tomó – reflejadas en el guion, la escenografía, el vestuario y la dirección – la película resulta una de las mejores adaptaciones de libro a libreto y una de las mejores películas del año (personalmente, mi favorita de 2019).

Mientras que el guion mantiene el espíritu de la novela, Gerwig lo cubre de significado contemporáneo. Curiosamente, estas pequeñas alteraciones – incluyendo un final meta –   parecen reflejar las creencias, valores y realidades de Louisa May Alcott. De esta forma, la cineasta hace doble trabajo: adapta la obra y ofrece un tributo a la vida real de la autora, incluyendo aquellos deseos creativos que tuvo que modificar por presiones editoriales y que bien se reflejan en la parte final de la película.

Asimismo, la cineasta incluye sus propias creencias, en especial a lo que se refiere ser mujer en un mundo de hombres. De esta forma, su propia interpretación de Mujercitas – tanto del libro como los personajes – se ven reflejados en pantalla, incluyendo la constante referencia al casamiento como un interés monetario, la aceptación de la complejidad de la mujer más allá de sólo amar y ser amada, y la brillantez de algunos personajes que históricamente han sido juzgados duramente (cough, cough Amy). Greta toma un clásico literario y lo vuelve un clásico cinematográfico.

La estructura no lineal hace que todo funcione a la perfección

En la novela, el primer encuentro con la familia March es cuando las hermanas son adolescentes. Conforme pasan las páginas, Meg, Jo, Beth y Amy van creciendo. No es hasta la segunda parte del libro cuando Meg se casa con John, Beth cae enferma de nuevo, Amy viaja a Europa y Jo huye a Nueva York después de desairar a Laurie.

En cambio, en esta nueva adaptación, Gerwig inicia con la segunda parte del libro y presenta dos cronologías alternadas – distinguidas por el cambio de colores y textura de la fotografía de cada periodo, pero unidas por enlaces sentimentales. Ahora, vemos a través de flashbacks la juventud de las muchachas y el presente del libro se vuelve el pasado de la película. Asimismo, lo que ahora vemos como presente en realidad es la parte final del libro original.

Esta decisión creativa por parte de Gerwig resulta la clave para crear nuestras lealtades y simpatías hacia los personajes y sus dramas personales. De esta forma, nuestro primer involucramiento emocional se crea con una Jo enfocada en su escritura en Nueva York, una Beth casada lidiando con el dinero y una Amy sensible en París.

Todos los juicios creados en la novela a partir de las actitudes adolescentes de los personajes se eliminan por completo, pues ahora funcionan como memoria y no como rasgos actuales de nuestras protagonistas. Por ejemplo, ahora es más sencillo perdonar a una Amy que quema el libro de su hermana cuando sabemos que ambas están en buenos términos en el presente, y que la Amy actual está lejos de ser el personaje mimado y consentido de su niñez. Mientras que el libro nos deja la primera impresión de su niñez, la película nos graba la primera impresión de su adultez.

Específicamente, las dos historias que son más difíciles de digerir en la cronología original son las que se benefician de esta nueva estructura: la historia de amor entre Laurie y Amy, y la historia de Jo y Friedrich Bhaer.

Por un lado, nuestra primera introducción de Laurie es a través de su lazo con Amy cuando se encuentran en Francia. La relación entre Laurie y Jo queda en los recuerdos del pasado como una fase perteneciendo a la juventud de ambos. No es sino hasta casi el final de la película que conocemos las intenciones románticas de Laurie hacia Jo, pero para entonces ya vamos aceptando el vínculo entre una madura y pragmática Amy, y un mimado e irreverente Laurie. Es a través del vínculo con Amy cuando Laurie madura. Mientras que Laurie pertenece al futuro de Amy, él pertenece al pasado de Jo entre muchas de las cosas que perdió en su etapa de crecimiento.

Por el otro lado, algo similar sucede con Friedrich Bhaer. En vez de toparnos con este personaje al final de la historia, tal y como sucede en el libro, nuestro primer encuentro con él es en la segunda escena de la cinta. Automáticamente lo observamos como el interés sentimental de Jo. De hecho, su introducción nos deja clara la relación platónica entre él y Jo, reforzándose en la escena del baile, el regalo de los libros de Shakespeare, la carta que Bhaer le envía y la discusión literaria que comparten. No sólo es Bhaer su interés romántico, sino que también su reto intelectual.

Este cambio en la estructura significó que Bhaer no llevaría consigo toda la carga emocional de la relación entre Jo y Laurie – y el consiguiente rechazo – en su contra. Nuestra lealtad siempre está con ella y en lo que ella merece. Al presentarse en la historia de Jo como un igual intelectual y creativo al inicio de la cinta, Gerwig nos presenta en Bhaer al único personaje que podría ser merecedor del interés de nuestra heroína.

El cuidado del detalle es el arma secreta de la película

Mujercitas cuenta con pequeños detalles y decisiones creativas especiales que hacen que se sienta como algo acogedor, listo para ser vista una y otra vez para descubrir detalles que la empapan de realidad e involucramiento emocional. Cada una de las cuatro veces en que la he visto, he descubierto algo nuevo que impregna de profundidad y realismo a lo que se presenta en pantalla.

La minuciosidad de Greta hace que el guion y la historia cobren vida a través de múltiples formas más allá del guion y las imágenes. Por el ejemplo, es sencillo entender el efecto que las cuatro hermanas tienen en los demás a través del barullo y ruido que traen consigo cuando están juntas en pantalla – y que se pierde una vez que salen de ésta. Asimismo, la extrema necesidad de contacto físico entre las hermanas, así como entre Jo y Laurie, demuestra el nivel de confianza que existe entre los personajes. También es sencillo distinguir las relaciones especiales entre las hermanas: Jo y Beth tienen un lazo único (Beth es la persona más importante para Jo), mientras que Meg y Amy comparten una complicidad especial, aunque explorada en menor detalle.

También el vestuario juega un papel importante en el desarrollo de los personajes y sus relaciones emocionales. Mas allá de ser bonitos y representativos de la época (de verdad, ¿dónde puedo encontrar faldas, chalecos y vestidos holgados como Jo?), juegan un papel importante en la historia. Por ejemplo, cada hermana ocupa una paleta de colores que representa su personalidad: Jo usa tonos rojos e índigos; Beth, rosas y cafés; Amy, azules; y Meg, verdes y lavandas. Marmie usa vestuarios que unen todos los tonos de los colores de sus hijas.

La relación entre Jo y Laurie se expresa a través del vestuario. A lo largo de la película vemos que ambos usan ropa del otro – cómo ignorar que el mismo chaleco es usado por ambos en cada una de las declaraciones de amor – incluyendo bufandas, chalecos y sombreros. La intimidad y confianza que existe entre ambos se demuestra a través de la ropa y de decisiones creativas sutiles que van más allá del diálogo, la exposición o el enfoque directo. Si nos fijamos en lo que sucede en el fondo, aprendemos más de los personajes de lo que se nos presenta a simple vista (la manera en que Jo mete su mano a fuerza en el bolsillo de Laurie en la boda de Meg es uno de mis detalles favoritos).

El final: el romance principal es el de Jo con la escritura

En vida real, Louisa May Alcott se inspiró en sus hermanas para escribir el libro. Específicamente, ella se utilizó a sí misma como modelo para crear el personaje de Jo, quien funcionó como su avatar en la novela. Su intención original era dejar a Jo soltera, como ella; sin embargo, ante la presión de su editor y la audiencia, Alcott escribió la segunda parte del libro, aquella relacionada con el romance y final feliz para las tres hermanas sobrevivientes.

Cuenta la leyenda que Alcott decidió que Jo no se quedara con Laurie como forma de protesta ante las constantes interrogantes de las lectoras por esta pareja. Así, Amy – quien en el libro no es tratada con la misma sensibilidad y calidez que en esta película – y Laurie terminan juntos, mientras que Jo se casa con el profesor humilde, viejo y físicamente ordinario, Friedrich Bhaer.

Al respecto, Greta ha comentado que era justo y necesario poner al atractivo Garrel en este papel, pues el amor que sentimos por Jo va más allá de su elección de pareja. Asimismo, ha comentado que “sintió que tenía el derecho de tomarse algunas libertades, pues en la historia del cine los hombres han puesto lentes a mujeres hermosas para decir que son torpes, así que yo puedo hacer lo que quiera”.

Dejando de lado el atractivo del personaje de Friedrich, Greta parece reverenciar las intenciones creativas originales de Alcott en el final de la película. Gerwig decide enfocarse en la relación fundamental de Jo, aquella que hemos visto a la que se dedica con locura, pasión, reverencia y determinación a lo largo de toda la cinta: su amor por la escritura.

Así, Gerwig toma otra vez decisiones narrativas no lineales para darnos un final que hace énfasis en este amor y que sirve de homenaje para Louisa May Alcott, quien se dedicó a la escritura y nunca se casó. Mientras que la historia real termina con Jo, Amy y Beth en el carruaje yendo detrás de Bhaer, la historia de Jo en el libro escrito por ella termina con su personaje y Bhaer besándose bajo la lluvia, cediendo ante las presiones creativas de su editor.

Esta dirección creativa también abre más preguntas que se quedan para la interpretación del espectador. Cuando vemos a Jo y Bhaer besándose, ¿también aplica para la historia real de Jo o ella se queda soltera tal y como lo explica al editor antes de hacer las modificaciones correspondientes? La cosa se complica más al ver el ¿futuro o ficción? de la historia.

El final es una emotiva fluctuación de historias: por un lado, Jo por fin viendo cómo se imprime su libro y a toda la familia en la escuela reuniéndose para celebrar el cumpleaños de Marmie, ¡Friedrich incluido! Aun así, Greta sigue siendo cautelosa y sigilosa, pues en ningún momento nos presenta alguna señal de que el profesor y Joy estén juntos. Es más, en el último cuadro de este escenario, mientras las hermanas se abrazan con sus respectivos esposos, Jo abraza a Marmie y Friedrich se queda en la parte de atrás. Aunque no cabe duda de que se queda, no sabemos en qué capacidad.

Estas decisiones creativas son las que enaltecen la adaptación, y las que la hacen tan significativa y emotiva. El hecho de que el cuadro final sea el de Jo con su recién impreso libro refleja la historia más significativa de la película: el camino de Jo como escritora. No como novia, esposa o madre.

 

*Si están igual de obsesionados que yo con la película, pueden escuchar este podcast. En esta conversación, Greta platica sobre el desarrollo del guion, especificidades del libreto y decisiones creativas. No se arrepentirán.

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