Los mejores momentos musicales en películas y series NO musicales

Escrito el 1 diciembre, 2021 @VVelSant

Nadie se extraña cuando en una película o serie musical, los personajes se ponen a cantar o a bailar de la nada, pues, como público, estamos dispuestos a aceptar tal acto dentro de la lógica del género. Sin embargo, cuando en una película no musical los protagonistas cantan o bailan repentinamente en alguna secuencia, lo inesperado del momento puede convertirse en una escena hilarante, absurda, sorprendente y, encima de todo, memorable. Aquí nuestros momentos musicales favoritos incluidos en películas y series no musicales.

 

10 Things I Hate About You (Dir. Gil Junger, 1999)

El momento en que Heath Ledger canta Can’t Take My Eyes Off You marcó a toda una generación, lo que hace de esta escena un tesoro en sí misma. Por muy “adolescente” que suene su título, la realidad es que esta comedia toma como base un texto del mismo William Shakespeare, por lo que, viéndolo desde esa perspectiva, incluir un soneto musical no es tan disparatado. El momento funciona como anillo al dedo, ya que comienza con Ledger cantando a capela y se convierte en una oda a la felicidad cuando una orquesta se suma a la interpretación.

 

500 Days of Summer (Dir. Marc Webb, 2009)

Gracias a su espontaneidad, esta escena toma desprevenido al espectador, aunque a la vez es adecuada para el momento. 500 Days of Summer cuenta, en desorden cronológico, los 500 días en que Tom (Joseph Gordon-Levitt) estuvo enamorado de Summer (Zooey Deschanel). A pesar de que parece que nos está contando el típico romance de “chico conoce a chica”, en realidad la película termina siendo una moraleja de cuando las expectativas no coindicen con la realidad.

La escena, que incluso parece filmada por Walt Disney, queda como anillo al dedo para lo que acontece en la historia, ya que irradia la felicidad del protagonista toda vez que cree haber formalizado su relación con Summer, en una coreografía al ritmo de You Make My Dreams (Come True) que hace que el ánimo vaya para arriba.

 

Almost Famous (Dir. Cameron Crowe, 2000)

Almost Famous coquetea con el género musical casi queriendo entrar en su terreno. La trama gira alrededor de un joven reportero (Patrick Fugit) que debe escribir un artículo sobre una banda de música, por lo que es lógico que haya algunas escenas en las que se ve al grupo en acción, pero estos fragmentos siempre suceden de manera justificada, como si se tratara del documental de un concierto detrás de cámaras.

La escena a la que hacemos referencia sucede de manera espontánea y lejos de los escenarios, pues, en plena carretera y después de ciertas fricciones y discusiones entre de los integrantes de la agrupación, los personajes se ponen a cantar Tiny Dancer, de Elton John, para alivianar las tensiones de la gira, dando pie a un momento cargado de la nostalgia que emana el rock sesentero.

 

Beetlejuice (Dir. Tim Burton, 1988)

En una de las películas más emblemáticas de Tim Burton, su tono excéntrico baña el aura de una historia con su sello gótico-fantástico, balanceando el terror y la comedia. Beetlejuice es protagonizada por un joven matrimonio fantasma (Alec Baldwin y Geena Davis), quienes, con fin de evitar que una familia de mortales se instale en la mansión que habitan –y que también fue su hogar en vida– tendrán que solicitar la ayuda de Beetlejuice, un fantasma experto en espantar a nuevos inquilinos.

La escena musical es una de las tantas tretas realizadas por Beetlejuice con el fin de espantar a los nuevos habitantes. En dicha secuencia, los espíritus se hacen del cuerpo de los mortales mientras hacen playback y se mueven al ritmo de Day-o. Quizá la escena musical más divertida y fresca dentro de una película no musical.

 

Frida (Dir. Julie Taymor, 2002)

No es inusual que las biopics sobre músicos y cantantes caigan en el género musical, pero el caso de Frida es especial porque, sin ser una figura de la música, la narración de la vida de la artista mexicana no incluye uno, sino tres momentos musicales dentro de la trama. Aunque dos de ellos suceden de manera “justificada” dentro de un contexto real, el momento que rompe con el tono del filme en una secuencia surrealista que viene de la mano de Chavela Vargas como La Muerte, quien le canta el tema La Llorona a Frida (Salma Hayek) mientras ocurre el asesinato de Trosky (Geoffrey Rush). Una secuencia un tanto meta si tomamos en cuenta que la cantante mantuvo un amorío con la pintora en la vida real.

 

Friends with Benefits (Dir. Will Gluck, 2011)

Con Justin Timberlake como protagonista, hubiese sido un pecado que Friends with Benefits no explotase su estatus de celebridad musical, lo cual se aprovecha en una escena que es demostración de energía. Después de que Jaime (Mila Kunis) y Dylan (Timberlake) acordaran mantener una relación estrictamente sexual y fracasan enamorándose, la secuencia en cuestión es el conocido desenlace de “chico recupera chica”. Este momento sacude un poco lo cliché gracias a una coreografía colectiva a gran escala.

 

Magnolia (Dir. Paul Thomas Anderson, 1999)

El filme coral de Anderson es una experiencia única y cautivadora, ya que, conforme avanza la trama, Magnolia va desplegando escenas que se tornan cada vez más surrealistas. La película alcanza su punto más alto con la aclamada escena de la “lluvia de ranas”, la cual remata con la secuencia musical en que todos los personajes entornan el tema Wise Up escrito para la película, haciendo de esta cinta una de las experiencias más extrañas, pero a la vez mágicas del cine contemporáneo.

 

My Best Friend’s Wedding (Dir. P.J Hogan, 1997)

En cuanto a títulos emblemáticos de la comedia, My Best Friend’s Wedding es una triada por sí misma: un clásico de la comedia romántica, un clásico de Julia Roberts y un clásico de los 90. Aun quienes no hayan visto la película (y es difícil encontrarles) saben de la existencia de esta mítica escena, pues si hablamos de momentos musicales icónicos, éste es un digno exponente.

La película sigue los intentos de Jules (Julia Roberts) para sabotear la boda de su mejor amigo, Michael (Dermot Mulroney), del que descubre estar enamorada, con su prometida Kim (Cameron Diaz). Desesperada porque su plan no está funcionando, Jules llama a su amigo George (Rupert Everett) para que le ayude a completar su misión, presentándolo como su prometido. Sin embargo, como buena comedia de enredos, en vez de acudir a su rescate, George complica más las cosas, pues en plena cena familiar y a expensas de la protagonista, cantar el tema I Say A Little Prayer For You mientras cuenta la supuesta anécdota de cómo se conocieron. La secuencia empieza a modo karaoke para después ser secundado por todos los personajes (menos una avergonzada Roberts) y el restaurante entero, siendo un momento en el que es difícil resistirse sumarse al coro de la canción.

 

Pirates of the Caribbean: At World’s End (Dir. Gore Verbinsky, 2007)

La saga cinematográfica ya nos tenía acostumbrados a que, de cuando en cuando, algún pirata ebrio balbuceara una melodía. Sin embargo, al inicio de la tercera entrega, un poderoso himno pirata es entonado por varios de los personajes, mientras son llevados a la horca para ser colgados, en una escena totalmente dramática y que marca el tono épico que sigue esta secuela.

 

Sense 8 (Prods. Michael Straczynski, Lana & Lilly Wachowski, 2015-2018)

Sense 8 es la serie que sorprendió por su capacidad de unificar culturas y formas de vida en una ambiciosa historia que abarca a ocho personajes de distintos continentes. Inicialmente planteada como un programa de sci-fi y suspenso, Sense 8 tomó de sorpresa a su audiencia cuando, en el segundo capítulo, obsequió un fortuito baile al estilo bollywoodense.

Aunque la escena comienza con Rajan (Purab Kohli), el prometido de Kala (Tina Desai), bailando como si fuera una especie de escena de danza improvisada, pronto se transforma en una bella coreografía colectiva cuando Kala y el resto de los personajes se suman a la celebración.

 

Skins (Prods. Jaime Brittain, Brian Elsey, 2007-2013)

Siendo que Skins era una serie de carácter no musical que seguía a un grupo de jóvenes británicos en su paso de la adolescencia la madurez, fue un momento desconcertante cuando, en el último episodio de la temporada 1, los personajes principales entonaron el tema Wild World. Una escena sencilla y sin grandes coreografías, va a tono con el final de temporada.

 

Stranger Things (Prods. The Duffer Brothers, 2016-actualidad)

Justo cuando creíamos que Stranger Things no podía ponerse más nostálgica, en el capítulo final de la tercera temporada nos obsequia un momento musical que funciona como una inyección de feeling ochentero. En un momento de tensión y, cuando menos se ve venir, el personaje de Dustin (Gaten Matarazzo) canta con su novia Sussie (Gabriella Pizzolo) el tema principal de The Never Ending Story con tal de que ella le proporcione unos cálculos para salvar una vez más al mundo.

El resto de los personajes refleja la cara de perplejidad del público mientras atestigua el momento karaoke mientras están en una persecución contra reloj. Sí, es un momento fan service, pero todo se le perdona a una serie que es así desde su mera concepción.

 

The 40 Year-Old Virgin (Dir. Judd Apatow, 2005)

The 40 Year-Old Version es una de las comedias gamberras más populares de la década pasada y cuyo título deja entrever en qué consistirá gran parte de la trama. Gracias a este filme, Judd Apatow se consolidó como una de las voces referentes en el cine cómico para adultos.

Justamente, la escena musical funciona como broma antes de concluir la cinta, pues el momento musical que acontece posterior a que el personaje pierde su virginidad es, sin duda, un acierto. Además de sacar de contexto al público, el uso del tema Let the Sunshine In se vuelve un ejemplo excelente de cómo utilizar una canción para exteriorizar el sentir del protagonista. Aunque es absurda, la escena es simpática y aún mantiene su encanto.

 

The Lord of the Rings: The Return of the King (Dir. Peter Jackson, 2003)

The Lord of the Rings: The Return of the King es una muestra de que los momentos musicales se pueden combinar con las escenas bélicas y que apelan a la tragedia. El momento en que el hobbit Peregrin “Pippin” Tuck (Billy Boyd) entona una melodía comarqueña a petición del senescal Denetor (John Noble), es capaz de arrebatarle las lágrimas a los espectadores y poner los sentimientos a flor de piel.

Justamente, esta melodía melancólica acompaña escenas desgarradoras de batalla que le dan otro significado a la canción, la cual habla de un pasado que se desvanece, tal y como la esperanza de los soldados que caen uno a uno en batalla.

 

This Is the End (Dirs. Evan Goldberg, Seth Roger, 2013)

Seth Rogen ha sabido firmar su propio estilo de comedia, que, aunque no es del gusto de todos por sustentarse en un humor políticamente incorrecto, ha ganado bastantes seguidores. This Is the End funciona como un mero pretexto para desencadenar una serie de gags, cada cual más hilarante del anterior, en secuencias que incluyen enfrentamientos con zombis, invasiones alienígenas y el mismo apocalipsis bíblico.

A manera de cierre, el remate perfecto viene en su escena final. Todo el reparto baila Everybody de los Backstreet Boys, incluyendo a los mismos integrantes del grupo musical, quienes se vuelven parte de un desenlace que se vive y siente como una fiesta.

 

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