Los Cabos 2020: One Night in Miami – Regina King triunfa con su debut directoral

Escrito el 16 noviembre, 2020 @alessandra_kr

Directora: Regina King.

Guionista: Kemp Powers.  

Elenco: Kingsley Ben-Adir, Eli Goree, Aldis Hodge, Leslie Odom Jr., Lance Reddick.

País: Estados Unidos.

Palomómetro:   

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt10612922/

En One Night in Miami, en una de las tantas discusiones que se presentan, Malcolm X (Kingsley Ben-Adir) y Jim Brown (Aldis Hodge) llegan a un punto de inflexión en cuanto a las expectativas de las carreras de cada uno de los cuatro protagonistas de la película. Mientras que Malcolm está determinado a despertar el activismo radical en sus amigos, Brown insiste en que cada uno está peleando de acuerdo con sus posibilidades. No obstante, Malcolm no está satisfecho: “Insinúo que los hermanos como Sam, tú y Cassius son nuestras mejores armas.” “No somos las armas de nadie” responde Brown. “Tienen que serlo para que ganemos” responde Malcolm X.

Esta conversación puede resumir sencillamente el tono y razón de ser del debut directoral de Regina King. One Night in Miami es la dramatización de un encuentro que se llevó a cabo en febrero de 1964 entre cuatro amigos que definirían el movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos y que, cada uno a su manera marcaría historia.

La película gira en torno a la reunión entre el activista y ministro Malcolm X, el jugador de fútbol americano Jim Brown, el cantante Sam Cooke (Leslie Odom Jr.) y el boxeador Cassius Clay (Eli Goree), quienes se preparan para celebrar el campeonato mundial de Clay, ahora mejor conocido como Muhammad Ali. Para el pesar de todos, Malcolm X invita a la reflexión y a una celebración moderada, en vez de salir a celebrar antes de que Clay se convierta al Islam (alentado por el mismo Malcolm X).

La manera en que los cuatro protagonistas son introducidos, yendo de Londres a Georgia, o de Los Ángeles hasta Miami, es práctica y envolvente. Con pocas escenas comprendemos a cada personaje, así como los momentos de sus carreras y vidas personales en los que se encuentran y que definen esta reunión.

Lo desafiante se presenta después, una vez que la acción se reduce a un cuarto pequeño en el que las cuatro personalidades explosivas conviven sin la aparición de nadie más. Aunque las escenas ligeras que asientan las relaciones se sienten retadoras y largas, una vez que las discusiones de paradigmas arrancan es cuando la película entra en su mejor fase, lo cual sucede alrededor de la marca de la hora.

En un par de horas, el guionista Kemp Powers introduce cuatro personajes, cada uno consciente de la lucha por la obtención de derechos civiles, pero con un punto de vista diferente y juzgón de los otros. Las discusiones acaloradas aparecen entre Sam Cooke y Malcolm X, quienes ven de una manera completamente diferente sus papeles en el mundo y la manera en que sus voces pueden ser utilizadas. Mientras que Malcolm X maneja una filosofía de “estás conmigo o contra mí” en la lucha racial, los demás son menos radicales y más prácticos, en especial Cooke, quien ha cimentado su carrera a partir de la creación de música soul para el público blanco.

A través de la vista de Regina King y Kemp Powers, los cuatro personajes se vuelven lo suficientemente complejos como para crear perfiles contradictorios y evolutivos. Ninguno de los cuatro tiene la respuesta final, pero tienen verdad en sus ideas. Por esto, la película es una buena plataforma para iniciar un debate en temas de religión, activismo, poder económico, racismo y derechos humanos. A pesar de está situada en la década de los 60, y que casi todo lo presentado es una teoría de lo que pudo haber pasado esa noche, los mensajes son resonantes y esenciales para las batallas de hoy.

La clave para que la película funcione, a pesar de sus locaciones limitadas y el tremendo diálogo que se presenta, es la actuación de sus protagonistas. Los cuatro actores que traen a la vida a estos personajes legendarios ofrecen un trabajo espectacular.

En especial destacan Kingsley Ben-Adir como un Malcolm X manipulador y radical – características esenciales para que cualquier líder social triunfe – quien se encarga de impulsar todas las discusiones, y Leslie Odom Jr. como Sam Cooke, quien tiene aspiraciones a ser nominado al Óscar. Ambos personajes coquetean constantemente con sentimientos de empatía y rechazo. Por su parte, Aldis Hodge como James Brown presenta la perspectiva más centrada y anclada a la practicidad.

One Night in Miami ofrece una visión inventada, pero bien documentada, sobre cuatro vidas fundamentales para la lucha civil en Estados Unidos. Con un diálogo fluido y contundente, así como interpretaciones comprometidas, tenemos la oportunidad de llenar espacios desconocidos de las vidas de estas figuras. Ofreciendo discusiones incómodas y verdades crudas, el guion no huye de temas como colorismo en las batallas raciales, manipulación religiosa, activismo y las maneras válidas de involucramiento en temas de justicia social.

Esta película puede funcionar como una pieza para comenzar a comprender a estos hombres y la manera en que sus contextos sociales moldearon sus vidas y las de las generaciones por venir. Aun así, su principal aportación es la inspiración a la reflexión y al involucramiento con causas sociales.

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