Los 50 mejores momentos cinematográficos de 2021

Escrito el 12 enero, 2022 @alessandra_kr

The Concrete Masterpiece // The French Dispatch (Dir. Wes Anderson)

The French Dispatch, ese tríptico visual de igual riqueza literaria y visual creado por Wes Anderson, se colocó rápidamente como una de las mejores cintas de su obra. Conformada por las historias que llenarían las páginas de la última edición de una revista – en un claro homenaje a la revista estadounidense The New Yorker –, presenta una mirada múltiple a la ficticia ciudad francesa de Ennui-sur-Blasé. Este episodio, narrado por el personaje de Tilda Swinton, cuenta la historia de la obra maestra del pintor esquizofrénico Moses Rosenthaler (un excelente Benicio del Toro) y su proceso de creación al lado de su musa, la estricta y hermosa Simone (Léa Seydoux), así como la adquisición de su obra por el inmoral y visionario vendedor de arte Julien Cadazio (Adrien Brody).

Mediante flashbacks sobre la vida de cada uno los involucrados y utilizando el blanco y negro para capturar la belleza expresionista de la obra en cuestión, así como la locura de su artista, esta viñeta representa uno de los momentos más álgidos de la filmografía de Anderson. Es una representación bellísima del proceso artístico, de la creación de lazos insospechados y de la ambición que no conoce barreras. La dupla Del Toro-Seydoux es tan inspirada como insospechada. Solo directores tan sui generis como Anderson y Shyamalan podrían hacer emparejamientos de actores latinoamericanos y actrices europeas tan efectivos. – J. Alejandro Becerra

 

¿Por qué escribes sobre comida? // The French Dispatch (Dir. Wes Anderson)

En Galicia, tierra de emigrantes a las Américas, existe una palabra malinterpretada como “nostalgia” que ha poblado refraneros y poemarios durante años: morriña. Morriña es una palabra que solo un emigrante puede entender: echar de menos algo que has dejado atrás y que nunca va a volver, al mismo tiempo que no te sientes completamente en casa en tu nueva tierra adoptiva. ¿Qué tiene que ver esto con la última obra de Wes Anderson? Que, dentro de un mar de gente corriente, rostros de todos los colores mezclados bajo tonos pasteles y escalas de grises, como si de una grilla/homenaje al costumbrismo se tratase, existe una pulsión hacia tratar la soledad de los desconocidos conectados por la suerte, desgracia u oportunidad, de haber dejado atrás su propia tierra.

Roebuck Wright (Jeffrey Wright) contesta con la solemnidad y ternura con la que un padre le revelaría su mayor secreto a su hijo, la pregunta de por qué escribe siempre sobre comida. La respuesta es simple: en esos no-lugares, estancias de paso, bares, tabernas y restaurantes existe una solidaridad hacia el desconocido, hacia el otro, que, por un momento, puede asemejar a una casa y aliviar la morriña de haber perdido mucho. Comer como búsqueda, no como fin. Ahí reside lo que diferencia a unas clases de otras. La gastronomía ideada como red de contactos y habitáculo de los desfavorecidos, y como faro de búsqueda de algo dejado atrás. Quizá, entre textura y sabor, como describe Wright hacia el final de la obra posiblemente más reivindicativa y humana de Anderson, sea posible “encontrar aquello que nos elude en los lugares que una vez llamamos casa”. – Javier Álvarez Palma.

 

Visiones del futuro // The Green Knight (Dir. David Lowery)

En un filme como The Green Knight, los valores de una persona valen lo mismo que una bolsa llena de oro. Es por eso por lo que Sir Gawain (Dev Patel) es un protagonista que falla a cada paso del camino, demostrando el poco valor que tiene para convertirse en un caballero y lo poco que se interesa por llegar a ese nivel de honor. Con esta temática en mente, David Lowery enmarca una de las mejores escenas del año: el momento en el que Gawain imagina un futuro en el que utiliza la tela embrujada y escapa su muerte certera ante el hacha del Caballero Verde (Ralph Ineson).

En esta visión, Gawain se convierte en rey, pero en su cara vemos el peso que la corona y su deshonor le han puesto encima. Observamos la transformación de Gawain, quien pasa de ser un héroe que ‘sobrevivió’ a su búsqueda y regresa victorioso, a un rey infame, liderando una vida fría y llena de pesares que termina cuando, en medio de un ataque a su castillo, se deshace de la tela amarrada en su cintura y su cabeza se separa de su cuello. Esta escena representa un excelente trabajo de Lowery como director y Dev Patel como actor, mostrando, sin necesidad de diálogo alguno, la lenta y larga transformación de Gawain a un hombre que se parece más al joven sin experiencia que vimos al inicio de la cinta. – Carlos Ruiz

 

Asalto al banco // The Harder They Fall (Dir. Jeymes Samuel)

The Harder They Fall es sin duda una de las películas más entretenidas y trepidantes de 2021; una explosión de estilo, acción y humor inusual que le devuelve al vaquero Negro su lugar protagónico en el Western. Aunque esta cinta contiene muchos momentos memorables, el asalto a un banco de Maysville es especial por la manera en que combina acción y humor, y por las actuaciones calibradas de Jonathan Majors y Danielle Deadwyler.

Maysville no es solamente un pueblo habitado principalmente por gente blanca, sino que incluso los edificios y la arena son de color blanco. Nat Love (Majors) y Cuffee (Deadwyler) despiertan las miradas curiosas y asqueadas de los vecinos del pueblo al llegar al banco. Mientras que para él es una emocionante hazaña, para ella es una experiencia incómoda al tener que vestir y actuar femeninamente. Así se van enlazando dos temperamentos opuestos: él, cínico y vivaz; ella, peleonera e iracunda. El traje rojo pasión de Cuffee sobresale en una escena que, irónicamente, no llega a ser sangrienta. Como dice Nat: “Robar bancos es fácil. Lo difícil es hacerlo sin matar a nadie.” – Kenny Díaz

 

Ataque inesperado // The Killing of Two Lovers (Dir. Robert Machoian)

The Killing of Two Lovers presenta la historia de un hombre intentando controlar sus impulsos tóxicos y violentos mientras que atestigua cómo su vida familiar se le va de entre sus manos. David (Clayne Crawford) y Nikki (Sepideh Moafi) decidieron tomarse un descanso de su matrimonio para ver qué es lo que realmente quieren. Él quiere que su esposa regrese a casa con sus hijos. Sin embargo, ella parece querer empezar de cero, pues en este tiempo separados ya tiene una nueva pareja. Lo que resulta es un esfuerzo monumental de David por no explotar.

En el momento más acalorado de la cinta, David y Nikki están discutiendo en la calle cuando son interrumpidos por Derek (Chris Coy), el nuevo novio de Nikki que se presenta como un hombre sensato y paciente. Después de que convence a la mujer de que regrese a casa para que él pueda hablar a solas con su exesposo, Derek sorprende a David con una agresión tan violenta que el hombre apenas sobrevive. La magia de esta película recae en sus logros técnicos. En esta escena, la cámara observa todo desde la parte trasera de la camioneta de David, lo que evita que lo veamos recibiendo la paliza. Nos damos cuenta de cómo queda hasta que se sube a su auto y maneja casi inconscientemente, ahora con la cámara en el asiento del pasajero. David llora desconsoladamente mientras maneja sin destino definido hasta perder la consciencia en el asiento del conductor. – Alessandra Rangel

 

El juicio // The Last Duel (Dir. Ridley Scott)

A nivel de planificación cinematográfica no hay nada que destaque en la puesta en escena de Riddley Scott, y al mismo tiempo, lo clásico de su realización nos retorna a varias de las peores instancias de pura misoginia de la historia reciente: es inevitable pensar en incontables casos de mujeres cuya voluntad es aplastada por la duda sembrada por el mero hecho de vivir.

El juicio de The Last Duel es un entramado de primeros planos, planos medios, planos generales…es como cualquier otro juicio que hemos visto mil veces en pantalla, y ahí vive su gran acierto: es como cualquier otro juicio. Ya lo hemos visto, hemos escuchado esgrimir los mismos argumentos: “lo encontraste atractivo”, “le dejaste entrar en casa”. No parece un pleito medieval, pero está ambientado en 1386. Eso es lo que retumba de forma directa el cuestionamiento despiadado de las víctimas de violencia sexual que trágicamente parece no haber cambiado. – Javier Álvarez Palma

 

El duelo // The Last Duel (Dir. Ridley Scott)

Entre acusaciones de violación, traiciones a la amistad, faltas de respeto a la hombría propia de un caballero francés del Medioevo y una mujer tratando de hallar justicia sin perder la vida, The Last Duel de Ridley Scott llegó a su conclusión de la única manera posible: mostrándonos el duelo cuerpo a cuerpo en que Jacques Le Gris (Adam Driver) y Jean de Carrouges (Matt Damon) buscan demostrar quién tiene el favor de Dios.

Evocando la brutalidad de los combates en la arena de Gladiador (2000), esta secuencia brilla por su efectividad, resonando en la audiencia cada golpe en la armadura. Esta cinematografía gloriosa de dos veteranos de guerra buscando la muerte del otro debe tanto al colmillo de Scott como a los efectivos primeros planos con el balance justo de cámara en mano de Dariuzs Wolski, director de fotografía, como a sus experimentados protagonistas. Se trata del tipo de violencia en pantalla que tanta falta hace a las cintas auspiciadas por el conglomerado del ratón orejón, las cuales pecan por su exceso en CGI y las pantallas verdes, resultando en mucho movimiento con poco impacto. Ese plano visceral que muestra el puñal destrozando el cráneo de Jacques Le Gris y la consiguiente secuencia de su arrastre para ser desnudado, colgado y exhibido es claramente impensable en un filme supervisado por Kevin Feige. – J. Alejandro Becerra

 

Trinity despierta // The Matrix Resurrections (Dir. Lana Wachowski)

Neo (Keanu Reeves) y Trinity (Carrie-Anne Moss) son endgame. Uno no puede existir sin el otro y The Matrix siempre ha sido una historia de amor. Si alguna vez hubo duda de esto, Lana Wachowski se encarga de enterrarla definitivamente en The Matrix Resurrections. En la más reciente película de la saga, Neo se encuentra perdido en la Matrix como un programador de videojuegos deprimido. Su única emoción es ver a su crush en la cafetería: una Trinity dormida que en la simulación es Tiffany, una madre de dos hijos insoportables. Una vez que Neo recupera su identidad solamente tiene una misión: rescatar a Trinity de la simulación en la que está atrapada.

Mientras que se presentan varias escenas de acción memorables (al final del día, estamos viendo una película de Matrix), quizá la más emocionante es cuando Neo pone toda su fe en que Trinity despierte. Primero convencida por su “familia” de bots para que se vaya con ellos, al fin recobra sus memorias y pelea por reunirse con Neo. Lo que resulta es una escena caótica de peleas en dónde la cámara lenta funciona para la exposición, los humanos despiertos se enfrentan a la simulación, Mr. Smith (Jonathan Groff) se convierte en un aliado momentáneo de Neo, y Neo y Trinity hacen uso de los poderes que poco a poco van recuperando para reencontrarse. – Alessandra Rangel    

 

“Behold! Cinema.” // The Mitchells vs the Machines (Dir. Michael Rianda, Jeff Rowe)

Además de tratarse de una de las películas de animación más divertidas de 2021, The Mitchells vs the Machines guarda numerosas referencias al mundo del cine. En unos de los momentos introductorios del relato, Katie (Abbi Jacobson) muestra su cinefilia desde pequeña, presentando a su clase “Dial B for Burger” (guiño a Dial M For Murder de Alfred Hitchcock), su primer cortometraje. Refiriéndose a este como “arte raro”, con “Behold! Cinema.” abraza su afición por crear cortos.

La escena refleja las dotes creativas de su protagonista, además de su sentido del humor y a su perro Monchie (el roba-escenas del relato) como el estelar de la mayor parte de sus trabajos. La mascota se encarga de fungir como el monstruo que devora a una hamburguesa parlante. A pesar de las burlas de sus compañeros y de la sensación de exclusión social que persiste hasta su adolescencia, Katie continúa con su pasión por el cine, aplicando para la carrera y logrando una plaza en la universidad… hasta que cierta invasión de robots aparece de manera repentina. – Mariana Fernández

 

El ataque de los furbys // The Mitchells vs the Machines (Dir. Michael Rianda, Jeff Rowe)

Me atrevería a decir que no existe escena en 2021 que retrate mejor la pérdida de inocencia que supone la humanización de objetos inanimados. Los furbys asesinos de The Mitchells vs the Machines eleva a la absurdidad más maravillosa esa sensación inquietante que todos tuvimos de niños cuando pensábamos que los juguetes se movían de noche o cuando la ropa colgada sobre la silla en la oscuridad parecía el hombre del saco.

Como una mezcla entre las consecuencias de la generación que hemos crecido con Toy Story (John Lasseter, 1995) y Pequeños guerreros (Joe Dante, 1998) y un homenaje a Los pájaros (Alfred Hitchcock, 1963), nada refleja mejor el reverso tenebroso de la imaginación infantil que la idea descerebrada de que tu furby pueda crear un ejército tribal y matarte. Los subtítulos, dotándoles a los juguetes de la solemnidad propia de una criatura primigenia y ancestral, son la guinda dorada a la escena más disparatada del año que también nos recuerda que, para escribir algo en apariencia muy estúpido, se necesita inteligencia. Todo niño ha tenido pesadillas con los furbys, y The Mitchells and the Machines nos permite reírnos y emocionarnos con ello. En palabras de la protagonista: “¿Por qué alguien construiría eso?” – Javier Álvarez Palma

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