Los 50 mejores momentos cinematográficos de 2021

Escrito el 12 enero, 2022 @alessandra_kr

Auto en llamas // Noche de fuego (Dir. Tatiana Huezo)

El debut en cine de ficción de la directora Tatiana Huezo construye un relato con tintes documentalistas que retrata un coming of age de tres adolescentes en medio de la violencia, la cosecha de amapola, el feminicidio y el dominio de la criminalidad en México. El relato no puede prescindir de aquellos encuadres que enfatizan el fin de la inocencia y la peligrosidad que implica un municipio sin ley.

Ana (Marya Membreño), tras esconderse y salvarse de las garras del crimen organizado que buscaban secuestrarla, corre hacia el pueblo y encuentra devastación. Algunos de sus habitantes se convierten en autodefensas, y otros más huyen, mientras que la joven descubre la desaparición de María (Giselle Barrera Sánchez), una de sus mejores amigas. Huezo se apoya en sutilidades para resaltar la turbulencia de emociones que envuelven a Ana. El auto en llamas representa el fin de la vida que conocía en la localidad y la violencia que azota al pueblo, así como el quiebre de su amistad con Margarito (Julián Guzmán Girón), con quien guardaba una atracción romántica. – Mariana Fernández

 

Corte de cabello // Noche de fuego (Dir. Tatiana Huezo)

En Noche de fuego, Tatiana Huezo presenta la experiencia femenina de crecimiento en un entorno tóxico y peligroso para la mujer. Ana (Ana Cristina Ordóñez González) y su mamá Rita (Mayra Batalla) se quedaron en San Miguel, Jalisco, mientras que el padre/esposo se fue a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades. En este pueblo, las mujeres han ideado estrategias de supervivencia y protección de sus hijas, pues hombres llegan inesperadamente y se llevan a las niñas para nunca regresarlas. Por eso, en cuanto a las mujeres se refiere, en este pueblo solo hay niños.

Conforme Ana crece, Rita empieza con las reglas: nada de maquillaje, solo portar ropa guanga y usar el cabello chiquito para esconder cualquier rastro de belleza. Precisamente la escena del corte de cabello es uno de los mejores momentos de la cinta. En este, a Ana y su mejor amiga Paula (Camila Gaal) les cortan el cabello bajo la pretensión de que tienen piojos. Su otra amiga María (Blanca Itzel Pérez), quien tiene labio leporino, únicamente las observa antes de irse con su melena intacta. Las pequeñas simplemente no entienden las amenazas a las que se enfrentan por ser mujeres y por mostrar inocentemente un indicio de belleza tan natural como el cabello largo. Por lo menos están juntas para enfrentar la realidad de crecer en un país misógino y violento. – Alessandra Rangel

 

La muerte de los padres // Old (Dir. M. Night Shyamalan)

Vicky Krieps y Gael García Bernal protagonizaron una de las escenas más emotivas en este año, no solo por su química en pantalla, sino por haber sucedido en una de las mejores películas de terror de 2021. Consolidando su buena racha desde Split (2016) y reclamando su lugar en la élite de directores de Hollywood, M. Night Shyamalan colocó el centro emocional de su cinta Old en los experimentados Bernal y Krieps.

Tras liderar los esfuerzos de escape de un grupo atrapado en una playa que los envejece rápidamente, el matrimonio Cappa – que solo pensaba en el divorcio antes de llegar a esta playa infame – se halla limitado por los achaques de la edad avanzada. Shyamalan utiliza un primer plano para filmar su reconciliación definitiva antes de su muerte por vejez. Con la suave y crepitante luz de la fogata frente al negro insondable del mar como escenario, la cámara los mira fundirse en un gesto de inconfundible ternura de dos amantes que compartieron su vida, para después pasar a un elegante movimiento lateral de cámara que, con el ritmo de las olas, muestra su final. – J. Alejandro Becerra

 

Final // Passing (Dir. Rebecca Hall)

No existen conclusiones cerradas en la adaptación de Passing de Rebecca Hall. Tampoco merece la pena buscarlas en el libro. Passing no es un relato manufacturado con ánimo de consenso, y el final, cuya efectividad reside tanto en su brusquedad como en su tenebrosa realización, sella el trato. Un evento inesperado ocurre durante una fiesta que comparten Clare (Ruth Negga) e Irene (Tessa Thompson) y, en cuestión de literalmente tres segundos de metraje, donde cuatro cortes rápidos emborronan intencionalmente la pantalla para no saber qué está ocurriendo, sus vidas cambian para siempre.

La música se detiene, los sonidos se callan, los planos dejan de mostrar rostros para enclaustrar al espectador en la sensación de vacío absoluto. Después, diez minutos de silencio con Irene vagando como un espíritu por los rincones de una casa que, hace tan solo un instante, rebosaba con el vigor de una mujer que creía haber encontrado un lugar seguro. Solo planos, estampas de habitaciones, escaleras deshabitadas y el sonido del viento de fondo: la presencia casi espectral de la violencia que acaba de acontecer, independientemente del culpable, acompañará a todos, incluidos a los que nos hemos quedado con la boca abierta al otro lado de la pantalla. –Javier Álvarez Palma

 

Despedida // Petite Maman (Dir. Céline Sciamma)

En el clímax de Petite Maman, Nelly (Joséphine Sanz) debe despedirse de Marion (Gabrielle Sanz como su mamá a su edad). Un adiós agridulce, pues ya no podrá estar con su madre siendo de su edad, pero volverá a reencontrarse con ella siendo adulta, tal como la conoce.

Así, se despiden después de una tarde jugando, navegando en un bote inflable, corriendo, y con un abrazo final, con la esperanza de Nelly de saber que su madre la espera, y con la incertidumbre de Marion de si fue solo un sueño o no, pues ella deberá esperar más de 20 años para saber si lo vivido fue real o no. Céline Sciamma es una directora que nos hace conectar con su cine y una vez más muestra la sensibilidad a flor de piel en este filme. – Julia Andrade

 

La cena // Pig (Dir. Michael Sarnoski)

Pig, esa maravilla que resulta de la combinación de la epifanía gastronómica de Anton Egó de Ratatouille (Brad Bird y Jan Pinkava, 2007) y la premisa de venganza de la cinta de explotación You Were Never Really Here (Lynne Ramsay, 2018) – comparación genial de una usuaria de Twitter – fue una de las más gratas sorpresas de 2021. Sin recurrir a la violencia, el ermitaño Rob (Nicolas Cage), antaño un chef de renombre, recorre la escena gastronómica de Seattle en busca de su adorado cerdo trufero, culminando su aventura en la cena que organiza para un siniestro empresario restaurantero.

Bendecido con el don de la maestría de los sabores y una memoria prodigiosa, Rob recrea la cena que le sirvió a la familia del antagonista con la esperanza de perforar su armadura de cretinismo y avaricia. Esta escena, de hermosa sutileza y humildad por parte de Rob, conduce al clímax de la cinta, logrando su cometido y reafirmando nuestra fe en la comida como una actividad sensorial y comunitaria, ligada no solo a nuestro centro de placer sino a nuestra memoria y por tanto a nuestro corazón. Saquen los pañuelos para esta. – J. Alejandro Becerra

 

En aceras opuestas // Preparations to Be Together for an Unknown Period of Time (Dir. Lili Horvát)

En Preparations to Be Together for an Unknown Period of Time, la neurocirujana Vizy Márta (Natasa Stork) abandona su práctica en Estados Unidos por la promesa de un amorío con el doctor Drexler János (Viktor Bodó). Después de tener un encuentro en Nueva Jersey, ambos acuerdan encontrarse en Hungría, por lo que Márta deja su vida atrás para reubicarse en Budapest. No obstante, cuando se encuentra con Drexler de nuevo éste jura nunca haberla visto en su vida. Así es como inicia una historia en donde la protagonista cuestiona su cordura: ¿de verdad nunca se conocieron? ¿El hombre intenta engañarla?

Justo cuando Vizy está ajustándose a su vida en Budapest y encuentra cierta fortuna, Drexler empieza a entretener la idea de que esta mujer está interesada en él. Saliendo del hospital y disponiéndose a dirigirse a casa, Vizy se encuentra con Drexler esperándola del otro lado de la acera. En vez de caminar el uno hacia el otro, inician un juego coqueto y expectante en el que caminan cada uno de su lado de la acera, pero juntos. Ella retrocede, él retrocede. Ella avanza, él avanza. Este gran paso en su “relación” prueba que quizá Vizy no imaginó ese amor expectante que la hizo regresar a casa. – Alessandra Rangel

 

Carta a su niño interior // Procession (Dir. Robert Greene)

En uno de los mejores y más contundentes documentales del año, Robert Greene ofrece una mirada valiente, empática y respetuosa al tema de los abusos sexuales a niños perpetrados por sacerdotes. Greene sigue a un grupo de hombres adultos qué, además de compartir sus devastadores traumas de la infancia, se someten a una terapia grupal para intentar conciliar la paz interior.

En sus culminantes momentos de catarsis, Procession muestra cómo uno de estos hombres escribe una carta dedicada a su propia versión de niño, funcionando en diversos matices a nivel psicológico. Lo conmovedor del momento nos permite entender la culpa injustificada que se crea entorno a las víctimas de abuso sexual, la necesidad de proteger la vulnerabilidad de los niños y la búsqueda de sanar el dolor que se arrastra por un tiempo indefinido. Este instante permite drenar tanto a las personas que participaron y se abrieron a contar su historia en el documental, como a los espectadores que lograron conectar con el viaje de los hombres en busca de redención y dignidad. – Cesar Guedez

 

Pelea en el bosque // Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings (Dir. Destin Daniel Cretton)

Cada vez que se estrena una película de superhéroes dirigida por algún cineasta que trabajó previamente en proyectos pequeños, la campaña de mercadotecnia se encarga de gritar a los cuatro vientos que será una película que “nunca han visto antes” y que “posee una esencia propia que la destaca del resto”, declaraciones que terminan siendo exageradas. Así fue el caso de la llegada de Destin Daniel Cretton al MCU con Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings, cuya filmografía incluye el filme independiente Short Term 12 (2013). Cretton hizo de su película una experiencia singular que acerca a su audiencia a un tipo de cine que el resto de la franquicia no había logrado, principalmente porque su reparto incluye a las estrellas que iniciaron sus carreras dentro del cine hongkonés, Tony Chiu-Wai Leung y Michelle Yeoh, y porque toma inspiración de varios elementos del arte y la historia china.

Un ejemplo claro es la utilización de elementos del género cinematográfico Wuxia (un género de artes marciales que utiliza una fotografía con colores brillantes, un escenario de la antigua china y peleas con trasfondo filosófico o dramático), el cual podemos admirar en la escena más emblemática de la película: la pelea en el bosque. Cuando el líder de la organización terrorista, Xu Wenwu (Tony Leung) viaja a la mística aldea de Ta Lo en busca de las criaturas mágicas que habitan ahí, es recibido por Li (Fala Chen), quien le pone resistencia. La pelea entre los dos está coreografiada a tal punto que parece una danza cargada de tensión sexual y un romance a punto de estallar. Larga historia corta, posteriormente Xu Wenwu y Li se casan y se convierten en los padres del héroe de la película, Shang-Chi (Simu Liu). – Kathia Villagrán

 

Enfrentamiento final // The Card Counter (Dir. Paul Schrader)

En la más reciente película de Paul Schrader, el escritor y director estadounidense presenta una analogía de la culpa con la que Estados Unidos debe cargar a partir de la Guerra contra el Terror. William Tell (Oscar Isaac) es un exsoldado que pasa los días en casinos y que distingue una oportunidad de expiación en Cirk (Tye Sheridan), un joven que busca vengarse del Mayor John Gordo (Willem Dafoe) por el suicidio de su padre, y a quién él intenta “reformar” y mostrar un camino positivo.

Una vez que fracasa en su misión y el joven es asesinado por el Mayor, William decide vengar la muerte del joven. En una escena pulcra e inmediatamente inquietante, con todos los muebles inmaculadamente envueltos en sábanas blancas, William espera a Gordo en su casa. Después de presentarse y explicar su presencia, William y Gordo se enfrascan en una pelea a puños fuera de cámara hasta que uno de los dos muera. Como audiencia no vemos nada, solo escuchamos los golpes sordos y los gemidos de dolor. El hecho de que William salga victorioso e inmediatamente llame a la policía para denunciar el homicidio es el ataúd en la historia del hombre que tiene tanta culpa que volver a prisión es la única forma con la que puede seguir viviendo. – Alessandra Rangel

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