Palomita de maíz

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Los 40 mejores momentos cinematográficos de 2023

Escrito el 5 febrero, 2024 @alessandra_kr
Esta pieza contiene spoilers gigantes de algunos de los estrenos de 2023.

¿Qué es el cine sino la oportunidad de escapar por un par de horas de nuestra realidad y sumirnos en otra? Año con año el séptimo arte nos regala momentos que se quedan en nuestra mente, quizá por meses y años, y que marcan nuestra experiencia con la historia vista en pantalla. Estos momentos, emotivos y trascendentales por distintos motivos, pueden elevar la película para volverla especial e irremplazable para cada espectador.

Para cerrar nuestra revisión de lo mejor de 2023, nos enfocamos en aquellos momentos que se quedaron en nuestra mente por mucho tiempo después de terminar un visionado. Muchos de ellos cambiaron nuestra opinión de la película, otros nos impresionaron y nos hicieron recordar la magia del cine, ya sea a través del mensaje que ofrecieron, la coreografía que idearon o la unión idónea de imagen y sonido. Como sea, estos 40 momentos cinematográficos fueron los favoritos del equipo de Palomita de maíz. ¿Cuáles fueron los suyos?

 

Escena final

Afire (Dir. Christian Petzold)

Si hay algo en lo que Christian Petzold se distingue es en los finales de sus películas. Su maestría no radica en el escándalo o el trauma, sino en la habilidad de representar la inquietud emocional de sus personajes a través de sus miradas, sin necesidad de las palabras. En Transit, Petzold permitió que Franz Rogowski demostrara su rango emocional al darle la posibilidad de demostrar la desesperación a través de sus ojos cafés torturados, reaccionando a la campana de la puerta de un café. Ahora, en Afire, Petzold le da a Thomas Schubert la posibilidad de representar la otra cara de la moneda: la esperanza de una segunda oportunidad, con el enfoque en su rostro, al reencontrarse con aquella mujer que le abrió los ojos para después desaparecer sin rastro.

Aquí, Schubert interpreta al arrogante escritor Leon, un novelista en ascenso que es carcomido por su propia inseguridad y la presión de cumplir ante su reputación con su segundo libro. Después de una serie de tragedias que culminan con el abandono de Nadja (Paula Beer), la mujer que ama, por fin la humildad y la comprensión caen en él para permitirle escribir una obra introspectiva y emotiva, basada en sus experiencias de verano que incluyeron la muerte de su mejor amigo. Ahora, solo, arrepentido y modesto, se reencuentra inesperadamente con Nadja. Sin ninguna palabra intercambiada, pero con emoción en los ojos, ambos se reconocen por lo que fueron y por lo que son. El lente de Petzold cierra el filme en él, con una sonrisa expectante por la posibilidad de resarcir lo que su versión insegura del pasado se encargó de desquebrajar. ¿Hay razón para tener esperanza o ya quedó todo en el pasado? Esta pregunta es para que la audiencia la responda. – Alessandra Rangel

 

Testimonio de Daniel

Anatomy of a Fall (Dir. Justine Triet)

Anatomy of a Fall es un drama esencialmente judicial, y esto lo notamos principalmente en las intervenciones de Daniel (Milo Machado-Graner), quien es a la vez víctima, testigo, y audiencia del proceso que busca esclarecer si su madre es culpable de la muerte de su padre. Es por eso que su intervención final ante la jueza funciona como un cierre de la causa, pero, principalmente, como la pieza que el espectador necesitaba para armar el rompecabezas que entrega Justine Triet. Asimismo, la relevancia de esta escena recae en la actuación de Milo Machado-Graner y de cómo deja ver a su personaje atravesar por el duelo y la verdad sobre su familia.

Así, esta escena se torna devastadora, aun cuando da una resolución favorable para la protagonista. A pesar de que podría suponer un cierre clásico en el cine judicial, en realidad la cámara se mantiene cargada de tristeza, pues tras el testimonio de Daniel comprendemos que no hemos observado un juicio o la búsqueda de la verdad, sino la crónica del derrumbe de un matrimonio, una familia y un hogar consumido por la culpa. – Lourdes Yactayo

 

Discusión matrimonial

Anatomy of a Fall (Dir. Justine Triet)

Justine Triet ha mencionado que Marriage Story, específicamente la discusión entre los personajes de Adam Driver y Scarlett Johansson, fue una de las inspiraciones para su drama legal Anatomy of a Fall. Mientras que aquella película de Noah Baumbach causó revuelo por dicha pelea, es seguro decir que muchos de los argumentos caen en lugares comunes y risibles (“No deberías estar molesta de que me acosté con ella, deberías estar molesta de que me reí con ella” es mi favorito). Aunque la inspiración es clara, Anatomy of a Fall queda a años luz de su fuente de inspiración, plasmando a la perfección la complejidad de un matrimonio, los rencores que poco a poco carcomen a cada uno de sus integrantes y las historias que cada uno se cuenta para vivir consigo mismos.

Sandra (Sandra Hüller) está en juicio como la única sospechosa de la muerte de su esposo, quien cayó del ático de su casa. Como evidencia, la fiscalía presenta la grabación de una discusión matrimonial que él grabó a escondidas. Primero, únicamente se escuchan sus voces discutiendo, con ruidos contextuales perdidos en su significado ya que no podemos observarlos. No obstante, Triet nos lleva a la escena en cuestión, abandonando la sala del juicio y asentándonos en la cocina familiar conforme la discusión escala de nivel, enojo y reproches.

A cada recriminación que él le avienta, ella tiene palabras duras y sinceras como respuesta. Aquí cae la brillantez de la historia: Sandra no es una víctima perfecta. No es frágil, ni sensible, ni indefensa. Al revés, tiene bien medido y distinguido a su esposo, los límites que el mismo se impone y los rencores que se alimenta a sí mismo y hacia su esposa. Se dicen fuertes verdades (“Te quejas de la vida que escogiste. No eres una víctima. Tu generosidad enmascara algo más sucio y más malo. Eres incapaz de enfrentar tus ambiciones y me resientes por eso”), las cuales, mientras que pueden endurecer la visión que uno tiene de ella, también dejan entrever la fortaleza de sus convicciones y la complejidad de su matrimonio. ¿Agradable? Quizá no; ¿Honesta? Definitivamente. ¿Culpable? No lo creo. – Alessandra Rangel

https://x.com/alessandra_kr/status/1740514197861998927?s=46&t=DxcUXEQsIRZ5Y4obpwDsPQ

 

Recoger las ovejas

As Bestas (Dir. Rodrigo Sorogoyen)

La clave de la tensión en As Bestas es la paciencia. La película desafía el concepto de lo bucólico, convirtiendo el campo, un paisaje verde con cielos azules, en un escenario hostil donde la amenaza vive en la puerta de al lado y puede atacar en cualquier momento. Rodrigo Sorogoyen apuesta audazmente por las secuencias largas en las que juega con los tonos y el ritmo. Algo que en un inicio parece un momento tranquilo se convierte en una muestra del suspenso más agobiante.

El ejemplo perfecto de esta dinámica es la pieza central del tercer acto. Tras un año de la desaparición de Antoine (Denis Ménochet) a manos de los hermanos Anta (Luis Zahera y Diego Anido), su esposa Olga (Marina Foïs) se rehúsa a dejar su hogar a pesar de vivir a lado de los asesinos, quienes viven bajo impunidad. Durante la visita de su hija Marie (Marie Colomb), quien le insiste en volver a Francia, ambas van a recoger su rebaño. Lo que parece un oficio de rutina se torna en cruce con los criminales, quienes las acechan como lobos a ovejas.

Los hermanos merodean en el fondo, fuera de foco y con movimientos lentos, dando peso a su amenaza. El tránsito por pasillos atiborrados evita un escape rápido, el sonido hace énfasis en el balido desesperado de los animales y  la música de Olivier Arson se intensifica para hacer cada segundo más angustiante. De repente, en el silencio reaparecen a cuadro para su ataque. Hostigan a Marie e intentan tomar la oveja de sus manos mientras ella acelera su paso para escapar, llorando. Olga se pone en medio y, con firmeza, advierte que paren, que no le hablen o toquen a su hija. Esta una actuación voraz de Foïs con tan solo unas palabras demuestra que su personaje ya no es presa del miedo. Desde el auto vemos cómo Marie admira la fortaleza de su madre, mientras que el sonido de las cuerdas indica que ya no hay nada que temer. Todo esto en siete minutos que no dejan tomar un respiro o emitir un sonido. – Juan Rodríguez

 

“Todavía no entiendo la obra”

Asteroid City (Dir. Wes Anderson)

¿Qué podemos hacer cuando no entendemos el arte en el que participamos? Esta es la pregunta que tanto atormenta a Jones Hall (Jason Schwartzman), el actor que hace de Augie Steenbeck en Asteroid City, la obra diegética de Conrad Earp, durante una escena de Asteroid City, la película de Wes Anderson. Esta es una batalla por la que varios personajes pasan en la película, la de Jones siendo la más relevante al ser el centro emocional del filme. La respuesta no viene al momento de hablar con su director (Adrien Brody), sino con la actriz que hacía de su esposa muerta en una escena eliminada de la obra (Margot Robbie).

Para un filme que ha evitado hablar directamente sobre su tema central, esta conversación entre dos actores sobre su escena eliminada es reveladora. El guion lleva de la mano tanto al personaje de Schwartzman como a la audiencia hacia una conclusión: el arte nos conecta más allá de nosotros mismos; es una experiencia que nos pone en la posición de otra persona con quien identificamos un tema y establecemos una conexión, lo cual lleva al reconocimiento y a la reconciliación interna. – Carlos Ruiz

 

Secuencia final

Babylon (Dir. Damien Chazelle)

En las historias que entramos a ver a las salas de cine a veces vemos la historia de nuestras vidas. Cuando Manny Torres (Diego Calva), años después de haber vivido y abandonado la industria del cine durante el cambio revolucionario que presentó la invención del sonido, se encuentra en una sala viendo una película. De repente, recordando sus palabras sobre querer ser parte de algo importante y duradero, es bombardeado con clips de la historia del cine: la primera animación, la primera película a color, los primeros efectos especiales que dieron pie a los efectos por computadora.

Manny ve todo eso como espectador y resulta tan abrumador que no sabemos cómo sentirnos al respecto. ¿Todo lo que ocurrió en Babylon tuvo que pasar para que nosotros pudiésemos sentarnos tres horas en la sala oscura con nuestros lentes 3D, comiendo palomitas, para ver Avatar? Quizá. Nunca sabremos quiénes fueron olvidados en el proceso para llevarnos a eso. Al salir de la sala volveremos a nuestras vidas y la historia del cine estará marcada por nuestros momentos cinematográficos favoritos más que por los nombres de quienes los hicieron posibles. – Andrea Marín

 

“¿Para qué fui hecha?”: el primer latido de Barbie

Barbie (Dir. Greta Gerwig)

Barbie estereotípica es el personaje menos convencional en su propia película. Ken (Ryan Gosling) y sus demás colegas Ken transmiten la frustración que tienen con su existencia a través de un ballet. Las otras Barbies (Issa Rae, Kate McKinnon, etc.) restauran su autoridad sobre Barbieland luego del golpe de Estado patriarcal que desató Ken. La Barbie Estereotípica, la muñeca protagonista de esta cinta, es testigo de estas transformaciones, pero no está segura de su propio destino. Su viaje de autodescubrimiento empezó porque no quería que su depresión fuera evidente para las demás Barbies. No obstante, sigue inconforme.

Barbie es consciente del sufrimiento existencial que siente cada ser humano por la idea de su mortalidad y aún así decide convertirse en humana. Luego de que sentimos el primer latido de Barbie al son de Billie Eilish, Greta Gerwig termina su película antes de que podamos acompañar a su protagonista en sus aventuras en el mundo real. Tal vez lo único que necesitábamos era reconocer la valentía de Barbie, una nueva mujer que vive sabiendo que es mortal, pero que tiene la certeza de que generará significado mientras esté viva. – Carlos Yaya

 

Monólogo de Gloria

Barbie (Dir. Greta Gerwig)

Barbie fue una de las sorpresas de 2023, no solo por su nivel de recaudación en taquilla y la avalancha de gente vestida de rosa en las salas de cine, sino por el hecho de que una cinta creada a partir de una marca fuera construida no solo a un nivel autoconsciente sobre el producto y su historia, sino también sobre la contradicción que significa su existencia para su publico objetivo, las mujeres. Es en esta contradicción que se da el monólogo de Gloria (América Ferrara), y es que como la muñeca de Mattel que se tambalea en la eterna contradicción entre el empoderamiento femenino y los estereotipos dañinos, las mujeres viven entre contradicciones ideológicas en las que, en voces distintas, les dicen cómo ser mujeres. En un momento de hartazgo, el personaje explota y expone esta contradicción eterna, así como la imposibilidad de sortearla. – Brenda Garrido

 

La obra

Beau is Afraid (Dir. Ari Aster)

Hablar sobre Beau is Afraid es complicado porque uno puede caer en reduccionismos, hipérboles o falta de palabras para decir lo que quiere sobre una película que trabaja en tantos niveles, pero que, a su vez, es tan simple como una pesadilla. Si algo queda claro es que el personaje titular es una persona patética sin valor por sí misma y que, después de la odisea por la que traspasa, apenas y cambia o aprende algo.

En el momento en que Beau (Joaquin Phoenix) se sienta a ver una obra en el bosque, la película se toma un detour de la trama principal y el protagonista se pierde en sí mismo en la historia que está viendo. La audiencia y el personaje son transportados a una odisea de un hombre común que vive una vida normal, que tiene una familia normal que pierde en un desastre natural y que se embarca en un viaje para encontrarla.

En el momento más satírico y filoso de la película, Aster aprovecha la historia dentro de su historia para criticar la perspectiva de ver el arte como un escape. Así como esta película va sobre un hombre que tiene que enfrentar sus propios miedos, de los cuales, por cierto, siempre huye, la escena de la obra describe la cobardía que es encontrar “escapismo” en el arte, un acto tan pasivo como inútil, para resolver los problemas de la vida. – Carlos Ruiz

 

Las chicas vs Huntington

Bottoms (Dir. Emma Seligman)

La segunda cinta de Emma Seligman como directora, es una comedia que se siente fresca, al mezclar elementos satíricos y exagerados bajo una mirada femenina. La premisa de la cinta es tan simple como complicada: un par de amigas crea un club de la lucha de mujeres con la intención de tener sexo con alguna de sus compañeras.

En una culminación desenfrenada, luego de que las chicas se sientan utilizadas cuando se da a conocer la verdadera razón de la creación del club, estas se vuelven a unir con la intención de salvar a uno de los jugadores de futbol. La escena es caótica y llena de violencia, pero está marcada por la unión, pues aquella hermandad discordante que se había desvanecido vuelve a juntarse con un propósito en común. – Brenda Garrido

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