Palomita de maíz

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Libros inadaptables llevados con éxito a la pantalla grande

Escrito el 28 febrero, 2022 @VVelSant

En la tradición cinematográfica es una práctica común tomar alguna obra literaria y adaptarla para la gran pantalla. De hecho, algunas películas clásicas son adaptaciones de historias que ya existían en formato bibliográfico. Dicho ejercicio de canalizar una expresión literaria al lenguaje del séptimo arte suele suscitar debates sobre cuál de los dos productos es mejor: si la obra original o la adaptación. Caer en dichas comparaciones puede tornarse un tanto injusto si tomamos en cuenta que cada una de estas artes tiene sus propias reglas, por lo que enfrentarlas dentro de los mismos parámetros, es en sí irracional y desproporcional. Sobre todo porque a estas alturas existe un consenso de que las mejores adaptaciones no son necesariamente aquellas que son del todo fieles a su materia prima, sino las que son capaces de trasladar su esencia a los códigos audiovisuales.

Ciertamente, hay novelas que son más accesibles para ser adaptadas y se prestan con éxito para ser llevadas a la gran pantalla, mientras que otras, quizá por el estilo narrativo que manejan (idóneo para el lenguaje escrito, pero no para el audiovisual) o por la historia que cuentan, son concebidas como una misión imposible cuando se piensa en una adaptación cinematográfica. No obstante, existen notables ejemplos de filmes que superaron dicha prueba, por lo que a continuación, hago una recopilación de aquellas películas basadas en libros que se percibían como imposibles de adaptar y que aun así le hicieron justicia a la obra original.

 

Adaptation. (Dir. Spike Jonze / guion: Charlie Kaufman)

Resulta idóneo empezar este top con Adaptation, ya que se trata de un ejercicio meta que aborda el complejo proceso de adaptar un texto para un guion cinematográfico. La película está ligeramente basada en el libro The Orchid Thief de Susan Orlean, el cual se trata de un trabajo de índole periodística que sigue al floricultor John Laroche en su búsqueda de la orquídea fantasma.  No es que su contenido sea realmente complejo, pero se prestaba más para un documental que para un largometraje, pues el material base era informativo y no tanto narrativo.

Para llevar a cabo la compleja tarea de adaptación, Spike Jonze acudió al talentoso Charlie Kaufman, quien tenía ya experiencia con guiones experimentales. Kauffman, consciente de lo complicado que resultaba adaptar a película un libro que no trataba de otra cosa más que de especies florales, resolvió su problema de manera verdaderamente ingeniosa: se metió él mismo a la película como un personaje más de la historia y se inventó a un hermano gemelo llamado Donald Kaufman (en una doble interpretación a cargo de Nicolas Cage) quien, en la película, lo ayuda a redactar el guion del filme. Además, incluyó a la autora Susan Orlean (interpretada por una hilarante Meryl Streep) como una protagonista más.

De esa manera, Kaufman construyó un perspicaz ejercicio de “cine dentro de cine”. La trama desarrolla el conflicto de Susan por escribir el libro que da pie al título y capturar la esencia de su sujeto de estudio, John Laroche (interpretado por Chris Cooper). Mientras, los Kauffman se desafían entre ellos sobre cuál es la mejor manera de adaptar el libro, ya que Charlie quiere rehuir de los clichés de Hollywood, pero su hermano Donald insiste en utilizarlos. A partir de ello, la película cuestiona a la propia industria del cine, poniendo sobre la mesa el debate sobre el afán de los grandes estudios por explotar un material literario a pesar de que su naturaleza no se preste para llevarlo al terreno cinematográfico. Vale la pena destacar que gran parte de lo que se ve en la película es ficción y no sucede en el texto base, pero resulta en un gran ejemplo de cómo extraer el espíritu de la materia prima para contar una nueva historia a partir de sus propias raíces.

 

Arrival (Dir. Denis Villeneuve / guion: Eric Heisserer)

Fue con Arrival que Denis Villeneuve demostró que tenía las credenciales para estar al frente de la superproducción Dune, otra novela cuyo universo se percibía difícil de trasladar a la gran pantalla. Sin embargo, dicha tarea se percibió como pan comido si tomamos en cuenta lo complejo de adaptar el argumento de Story of Your Life, novela corta de ficción escrita por Ted Chiang, y que funge como base de esta cinta.

La historia narra una invasión alienígena, pero no al estilo de la típica invasión de los clásicos blockbusters, ya que la trama se centra en los esfuerzos de la lingüista Louise Banks (una cautivadora Amy Adams) por descifrar el lenguaje de los visitantes y desarrollar una manera en que puedan comunicarse. La novela es sumamente compleja al abordar temas arduos incluso para el campo académico, como lo son el determinismo, el lenguaje en sí mismo y la hipótesis de Sapir-Whorf, la cual resulta fundamental en el relativismo lingüístico. Por si fuera poco, la historia tiene una carga semiótica al incluir conceptos como significado y significante a la hora de abordar el idioma extraterrestre. Sin embargo, Villeneuve se las ingenia para incorporar los dilemas lingüísticos en la trama y construir uno de los thrillers más sobrios y elegantes de todos los tiempos.

 

Barry Lyndon (Dirección y guion: Stanley Kubrick)

A Stanley Kubrick le gustaba meterse en camisas de fuerza cuando se trataba de adaptaciones literarias. El célebre director llevó al cine textos clásicos como The Shining (1975) y A Clockwork Orange (1971), tomándose licencias creativas que provocaron la desaprobación de Stephen King y Anthony Burgess, respectivos autores de las novelas. Kubrick decidió retarse una vez más al adaptar The Luck of Barry Lyndon de William Thackeray, una obra literaria que fue revolucionaria por su estilo inédito al momento de su publicación.

Además de que el libro abarca un periodo de casi 60 años con su respectivo trasfondo histórico y un amplio catálogo de personajes, lo que lo hace tan representativo es su estilo cínico al presentar la figura del antihéroe en la literatura. Mientras que Barry Lyndon no encajaba dentro del perfil de villano protagonista de los cánones de la época (como Macbeth de Shakespeare), tampoco era un personaje ejemplar, ya que en la misma novela es definido como un arribista social que se conduce con un código de veneración hacia el rango y que su existencia termina siendo una paradoja por tratarse de un sujeto sin moral, pero que está obsesionado con imponer su moral en los demás.

Más allá de eso, la fuerza de la novela radica en la agudeza con la que el autor retrata la ironía respecto los juicios y reflexiones internas del personaje en contraste a su desenvolvimiento en el contexto que lo rodea, de ahí que se percibía imposible capturar la esencia de una obra que solo tiene sentido si se conocen las reflexiones internas de su protagonista. Kubrick, sabiendo que estaba ante una labor titánica, cambió el tono de sátira de la obra original y orilló a la película hacia el terreno de la tragedia, pero dejando intacto el discurso anti-snob esgrimido por el autor.

 

Blade Runner (Dir. Ridley Scott / guion: Hampton Fancher & David Peoples)

Blade Runner es un título clásico y se considera una película de culto, pero en su estreno fue un estrepitoso fracaso de taquilla. Esto se debió quizás a que la historia resultaba un tanto inaccesible para los cánones cinematográficos de ciencia ficción de la época, más cerca del espectáculo audiovisual que el cine de autor. El filme se basa libremente en el relato Do Androids Dream of Electric Sheep?, de Phillip K. Dick, un texto exigente al abordar temas como los límites de la inteligencia artificial y las implicaciones éticas respecto a estas manifestaciones de vida, así como la decadencia de la sociedad en su sometimiento a la tecnología.

La manera en que esta película fue intervenida por su casa productora para llegar a salas ya es un mito dentro de Hollywood, pues el corte original era tan complejo de seguir para el espectador promedio, que incluso se le exigió a Ridley Scott que incorporara una narración en voz en off que guiara a la audiencia y que cambiara el final original por uno menos pesimista. Afortunadamente, hoy podemos disfrutar del director´s cut y apreciar esta obra como debió haber sido estrenando en salas.

Irónicamente, a pesar de su pobre desempeño en taquilla, Blade Runner marcó tendencia en la moda gótica de la época, además de que sentó las bases del cine ciber-punk, retratando a la perfección un mundo deshumanizado en el que la tecnología es omnipresente, abriéndole el camino a un sinfín de filmes de temática similar.

 

Fight Club (Dir. David Fincher / guion: Jim Uhls)

Era necesario un director tan visionario como David Fincher para llevar a buen puerto la adaptación de la novela Fight Club, de Chuck Palhniuk. Ambas obras fueron un suceso adelantado a su época, de manera que fue el tiempo el que se encargó de hacerles justicia, otorgándoles el fenómeno de culto que ahora ostentan. Aún hoy, Fight Club sigue siendo una obra sumamente perturbadora y precisa en la manera en que disecciona el carácter autodestructivo de la masculinidad a finales del siglo, pero su crítica hacia el consumismo exacerbado y la constante búsqueda de la perfección sigue teniendo eco.

En su momento, novela y película fueron acusadas por funcionar como una especie de “apología de la violencia”, de ahí que fueran motivo de polémica. No obstante, Fincher reflejó la tesis que defiende el autor en el libro, de manera que el impacto visual no fue un mero capricho, sino un canal a partir del cual se realizó un estudio cuasi-sociopatológico que desafió los prejuicios de la sociedad moderna y golpeó al espectador con su discurso nihilista.

 

I’m Thinking of Ending Things (Dirección y guion: Charlie Kaufman)

Charlie Kaufman se vuelve a hacer presente en un digno ejercicio del cine surrealista. I´m Thinking of Ending Things está basada en la novela homónima escrita por Iain Reid. Explicar de qué va la novela es ya de por sí complicado, pues básicamente es un viaje introspectivo a la caótica mente de su protagonista mientras divaga entre la ambigüedad de sus memorias. Trasladar al lenguaje cinematográfica una historia que transcurre, principalmente, en el plano mental del personaje principal no es algo que cualquier pueda lograr, pero Kaufman sale airoso al trasmitir al público esa sensación de extravío y confusión en un ejercicio que combina géneros como el terror y el drama existencial. Lo anterior manteniendo el eje temático y las reflexiones del material base, los cuales se hacen presentes incluso de manera textual.

La experiencia de ver la película resulta tan inmersiva que termina por invitar al espectador a abandonar la lógica y centrarse en las emociones, las cuales funcionan como hilo conductor en una trama que no tiene un desarrollo como tal (o al menos no en los términos convencionales). Aunque el filme no arroja respuestas contundentes respecto a lo que acontece, nadie se puede sentir decepcionado ante la propuesta visual de Kauffman, quien secuestra al público en un laberinto mental y de atmósferas opresivas.

 

Nocturnal Animals (Dirección y guion: Tom Ford)

En 2009, el diseñador de modas Tom Ford demostró su madera de cineasta con la cautivadora A Single Man, pero fue con Nocturnal Animals que su nombre empezó a asociarse con el cine de autor. No es para menos, pues la cinta toma como base al galardonado libro Tony & Susan de Austin Wright y la convierte en un tesoro de la cinematografía moderna. La obra original es compleja porque, en un ejercicio similar a The Hours de “literatura dentro de literatura”, Tony & Susan desarrolla una “historia de ficción” dentro de la realidad en que suceden los acontecimientos narrados en la novela.

Dicha premisa ya es de por sí complicada de aterrizar en el terreno literario, pero Ford fusiona dos líneas narrativas que, aunque pertenecen incluso a géneros distintos, se complementen marcando una delgada línea que separa la realidad de la ficción y que se irá difuminando con el avance de la trama. La película es visualmente impresionante y se refuerza por una actuación demoledora por parte de Jack Gyllenhaal en una de las mejores interpretaciones de su carrera. Nocturnal Animals es una experiencia irrepetible que arrastra al público en una brutal y dolorosa historia de venganza en que la despiadada ficción es tan solo una extensión de la naturaleza oscura de sus personajes.

 

The Big Short (Dir. Adam McKay / guion: Adam McKay y Charles Randolph)

Adam McKay es un cineasta divisivo ya que su estilo de comedia no es del gusto de todos los paladares. No obstante, ni siquiera sus detractores pueden negar el mérito de haber adaptado el libro de no ficción The Big Short, escrito por el periodista económico Michael Lewis. En la misma línea que Adaptation., el texto original es de índole informativo y, por si fuera poco, trata sobre un tema más complejo que la búsqueda de la orquídea fantasma: la crisis financiera de 2008.

Su premisa bien podría echar para atrás al espectador que no está inmerso en el mundo financiero; sin embargo, la película es sumamente lúdica al exponer, de manera didáctica y en tono de sátira, cómo es que el mercado hipotecario se fue desmoronando hasta hundir la economía de Estados Unidos, una de las más sólidas del mundo. Sin renunciar a lanzar una feroz crítica contra el sector bancario ni a la gravedad del tema tratado, el filme es una gozada por ser irreverente, cínico y subvertir las reglas cinematográficas con un sello que apela a la cultura pop y con momentos conscientemente fuera de tono, en los que incluso vemos a Margot Robbie y Selena Gomez romper la cuarta pared para explicar términos financieros.

 

The Hours (Dir. Stephen Daldry/ guion: David Hare)

La novela The Hours, de Michael Cunningham, es quizás una de las más celebradas obras de la literatura moderna, sumamente compleja por su carga filosófica que apela a la prosa de reconocidos existencialistas como Kundera y Sartre, y que armoniza con el estilo femenino-vanguardista de la legendaria Virginia Woolf, un personaje dentro del texto. El libro narra un día en la vida de tres mujeres en épocas diferentes: en 1923, Woolf lucha con su enfermedad mental mientras escribe Mrs. Dalloway, su obra cumbre. En 1951, Laura Brown se encuentra leyendo la novela de Woolf durante un periodo de depresión. Por último, en 2003, Clarissa Vaughan prepara una fiesta mientras reflexiona sobre la trivialidad de su vida, al igual que el personaje de la Sra. Dalloway en la novela.

Si ya de por sí los ejercicios de “cine dentro de cine” son complicados de desarrollar en un guion cinematográfico, en este caso, la labor se duplica porque la novela construye una narrativa estilo “literatura dentro de literatura”, la cual, aunque funciona en el texto, pudo haber perdido sus matices al momento de trasladarse al medio audiovisual. Afortunadamente, el guion a cargo de David Hare es exquisito, formando una mancuerna con el director Stephen Daldry para capturar en imágenes el espíritu de la obra, cuya mayor riqueza se encuentra de manera metatextual a partir de las reflexiones internas que van haciendo los personajes.

Sobre todo, la película triunfa al mantener el efecto de que las tres historias dialogan entre ellas. Hay momentos en que da la impresión de que la trama de Laura Brown (Julianne Moore) se define a partir de lo que va decidiendo Virginia Woolf (Nicole Kidman) mientras escribe su novela; en tanto que los sucesos en el día de Clarissa Vaughan (Meryl Streep) van en paralelo a lo que acontece en Mrs. Dalloway.

The Lost Daughter (Dirección y guion: Maggie Gyllenhaal)

En uno de los mejores debuts de los últimos años, Maggie Gyllenhaal impresionó por su habilidad como directora, pero, sobre todo, por su capacidad para sintetizar el argumento de la celebrada novela La figlia oscura, firmada bajo el seudónimo de Elena Ferrante. La obra poco se prestaba para una versión fílmica por su tono, ya que no posee una trama que impulse la narrativa de la historia, sino que construye un estudio de personaje antes que un drama.

El texto original de Ferrante no se enfoca en los sucesos, sino en ilustrar los procesos emocionales de la protagonista Leda (interpretada en el filme por Olivia Colman), una profesora que, mientras vacaciona en las playas de Grecia, se obsesiona con una madre joven mientras proyecta en ella sus frustraciones maternales, generando una sensación de incomodidad constante. La evolución psicológica de Leda en la novela es tan sutil que es impactante la precisión con la que se cuenta en la pantalla grande, y en lo que también tiene mucho que ver la titánica labor de Olivia Colman, quien transmite todo aquello que el personaje no verbaliza.

Abordando con mesura un tema al que Hollywood ha rehuido varios años como lo es la maternidad no deseada o la maternidad ambivalente, The Lost Daughter es equilibrada al no idealizar ni condenar al personaje principal, pero sin dejar de desarrollar un ensayo filosófico canalizado a partir de personajes complejos y tridimensionales.

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