LFF 2020: The Salt in Our Waters – cuando la tradición y la modernidad se enfrentan

Escrito el 17 octubre, 2020 @alessandra_kr

Director: Rezwan Shahriar Sumit

Países: Bangladesh, Francia.

Elenco: Fazlur Rahman Babu, Titas Zia, Tasnova Tamanna.

Palomómetro:   

Más información de la película: https://www.bfi.org.uk/london-film-festival/screenings/salt-our-waters-nonajoler-kabbo

The Salt in Our Waters de Rezwan Shahriar Sumi es una de las dos películas surasiáticas que forman parte de la selección oficial del Festival de Cine de Londres. El filme bangladesí presenta una historia sobre el encuentro de perspectivas, la batalla entre la tradición y la modernidad, y las consecuencias intencionales e imprevistas que nacen de la intolerancia.

La película sigue a Rudro (Titas Zia), un joven artista que viaja a una comunidad remota del Delta de Bangladesh para trabajar en sus esculturas e inspirarse en el pueblo que fue afectado terriblemente por un ciclón años atrás. Mientras que los niños de la comunidad sienten interés por sus creaciones artísticas, los ancianos y el líder desarrollan desconfianza e intolerancia hacia la visión artística y progresista de Rudro, catalogando su arte como ideología pagana.

De esta forma, se presenta un encuentro hostil, pero pasivo entre aquellos que empiezan a ser cautivados por la mentalidad artística, científica y moderna de Rudro, y aquellos que se apoyan en las enseñanzas y moralejas del líder de la comunidad, quien se alimenta del miedo e inseguridad mental de la población para cimentar su posición tradicionalista recargada en la religión.

Precisamente este enfrentamiento de paradigmas es una de las características más resonantes de The Salt in Our Waters. Uno pensaría que habría poco auto-reconocimiento en una película situada en una comunidad recóndita del otro lado del mundo, No obstante, el escepticismo de figuras clave en temas urgentes como el cambio climático y el manejo de la pandemia hacen que la lucha en la cinta se sienta actual y, por consiguiente, vital. No es necesario alejarnos de nuestras vidas y sentir empatía para comprender lo que sucede en esta comunidad. Lo estamos viviendo nosotros también.

La película, además de explorar estos encuentros y desencuentros ideológicos, también contiene una agenda ambientalista, a favor de la ciencia y del conocimiento. Una vez que la comunidad comienza a lidiar con la falta de peces locales para comer, los hombres culpan a Rudro y sus “ídolos”, enfrentándose con los razonamientos racionales del artista proveniente de la ciudad de Dhaka.

Esta película es un reflejo reflexivo y realista de lo que sucede cuando comunidades que solo dependen de una figura para pensar, rezar y aprender se enfrentan a desafíos históricamente inexistentes. ¿Qué hacer cuando los paradigmas viejos no aplican a nuestros desafíos de supervivencia?

En este caso, los habitantes deben lidiar con la ausencia de peces. ¿Cómo explican este fenómeno si no saben sobre el calentamiento global, el aumento de los niveles del mar y los cambios forzados en los ciclos de pesca? Por esto, el líder de la aldea es nuestra versión de villano, aunque es lo suficientemente realista e identificable en la vida diaria que exige tomar en serio su presencia.

Este personaje juega un papel primordial en la comunidad. Es el maestro de los niños, el líder religioso que plasma sus creencias de manera sencilla entre los hombres de la comunidad, el inversor en las balsas que se ocupan para pescar y la figura de autoridad para la toma de decisiones en disputas. Precisamente por el poder inmenso del que goza resulta intrigante seguir sus decisiones y la agenda que plasma en los demás. Su discurso, basado en la religión, promueve intolerancia, ira y rencor, y una vez que los aldeanos actúan con base en esto, esta persona sencillamente se aleja y se lava las manos. Hombres como este existen en toda comunidad que necesita de liderazgo y que sufre de ignorancia y temor, por eso es valioso analizar su figura en esta película.

Asimismo, la película presenta de manera cautelosa, pero resonante, otros problemas sociales de Bangladesh en específico, y de los paradigmas sociales en general. Ya sean actitudes paternalistas y misóginas o instancias de presiones sociales y suicidios, The Salt in our Waters es densa y atrevida en sus reflexiones sociales.

Al respecto, el director y escritor de la cinta, Rezwan Shahriar Sumit, merece aplausos. No solo presenta un tema denso y polémico, sino que lo hace de forma que uno se involucra apasionadamente con los debates en la comunidad, así como las victorias y derrotas de Rudro. También vale la pena destacar la fotografía a cargo de la tailandesa Chananun Chotrungroj, la cual es vibrante y clara en todo momento, incluso en las escenas en el mar y en medio de las tormentas.

Además de la trama pesada, la película tiene la oportunidad de introducir un romance fundado en el desarrollo artístico y mental de Rudro. El lazo que se desarrolla entre él y Tuni (Tasnova Tamanna), una chica local, está fundado en la atracción mental y artística entre ambos, más allá de cualquier interés superficial. Desgraciadamente, la relación se lastima severamente por las tradiciones machistas de la aldea.

En este sentido, la película deja un buen sabor de boca al reforzar este lazo íntimo a través de la curiosidad y el respeto. Esta pareja también representa la esperanza de la evolución en los pensamientos que dejan atrás ideas caducas y fanáticas.

Con The Salt in Our Waters, Rezwan Shahriar Sumit irrumpe en el escenario cinematográfico de manera contundente y decidida. Su película presenta argumentos que son reconocibles y aplicables para prácticamente todo el mundo, haciendo que la cinta sea vista necesaria para aprender a enfrentar paradigmas contrastantes y figuras de autoridad agobiantes.

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