Las 10 películas imperdibles del FICM 2020

Escrito el 3 noviembre, 2020 @alessandra_kr

Así de rápido una edición más del Festival de Cine de Morelia (FICM) llegó a su fin. Estos cuatro días de Festival estuvieron llenos de muchas y buenas opciones. Para los que no pudimos estar físicamente en Morelia, la edición 18 del FICM ofreció un espacio de felicidad al tener disponible la mayoría de su selección en línea, tanto en Cinépolis Klic como en FilmInLatino.

A pesar de que algunas películas estuvieron exclusivamente en el formato presencial (Ammonite, El baile de los 41, Almas rotas, Te llevo conmigo), las opciones en línea estuvieron de lujo, enseñando lo mejor que el cine mexicano tiene para ofrecer este año, así como algunas cintas que formaron parte de la selección oficial del Festival de Cannes de este año.

Para dar el adiós a esta edición, aquí las 10 películas distinguidas del Festival. Estas películas cubren un gran rango de temas, desde los problemas que siguen ahogando a México, hasta historias de amor amenazadas por las enfermedades, la falta de comunicación y la edad. Sin duda, habrá algo para todos los gustos. ¡Hasta el próximo año!

¡Ánimo juventud!

Es de admirar la manera en que inicia esta película. Fluida, graciosa y aguda, ¡Ánimo juventud! tiene los mejores 30 minutos iniciales de todas las cintas presentes en el Festival. La historia sigue a cuatro jóvenes (sobre)viviendo sus rutinas diarias y haciendo frente a las constantes molestias presentadas por los adultos en sus vidas, así como a las presiones sociales. De manera inesperada e ingeniosa, estas vidas se entrelazan, recordando a las películas de Alejandro González Iñárritu, pero sin tanta tragedia.

A pesar de que todo el elenco es maravilloso, Mario Palmerin merece mención especial como el joven incomprendido que hace frente a los obstáculos de su vida con agilidad mental y honestidad valiente. Quizá la conclusión de la cinta no es tan disfrutable como su inicio, pero eso no quita que ¡Ánimo juventud! ofrezca un rato ameno y transparente sobre la manera en que la juventud vive en México.

Blanco de verano

Como hija cliché de padres divorciados, Blanco de verano me habló inevitablemente de manera íntima y nostálgica. La película, ópera prima de Rodrigo Ruíz Patterson, y escrita en colaboración con Raúl Sebastián Quintanilla, sigue la vida de Rodrigo (Adrián Rossi) y su mamá (Sophie Alexander-Katz), y la manera en que su realidad se tambalea con la llegada de Fernando (Fabián Corres) un nuevo hombre a sus vidas y su casa.

Un evidente lazo de codependencia y una necedad por la felicidad propia sobre la de su madre, hacen que Rodrigo vea con recelo a la nueva fuente de felicidad de su madre. Por su parte, Fernando es lo suficientemente gris y explosivo como para no merecer toda nuestra simpatía. En una casa con hijos, el reinicio de una vida siempre es cosa complicada.

La película comprueba que, en este mundo de egos y procesos de maduración, todos salen perdiendo. Y aunque mi solidaridad cimentada en la experiencia está con Rodrigo, hasta yo tengo que admitir que su oscuridad interna auxiliada por su amor al fuego llegó un poco lejos.

Aun así, un buen guion y una estupenda dirección hacen que la película quede lo suficientemente ambigua como para debatir sobre las intenciones, razones y temores de cada uno de los personajes. Inevitablemente, alguno de los tres inspirará empatía dependiendo de nuestras experiencias de vida.

Les choses qu’on dit, les choses qu’on fait

Son pocas las películas de la selección de este año que fueron fuente de alegría y emoción. Así, se agradece la presencia de Les choses qu’on dit, les choses qu’on fait como parte de la muestra internacional proveniente del mismísimo Festival de Cannes.

Escrita y dirigida por Emmanuelle Mouret, es un tributo a su buen guion el hecho de que es fácil que se creen sentimientos de empatía y comprensión por los protagonistas, pues se presenta tanta traición amorosa y desconsideración por los sentimientos de los demás que todos los personajes bien podrían ser vistos con desdén y antipatía.

En el centro de la historia están Daphné (Camélia Jordana) y François (Niels Schneider), quienes se conocen cuando éste va a visitar a su primo y esposo de ella. Dado que el esposo anda en un viaje de trabajo, Daphne y Francois desarrollarán un lazo íntimo al pasar los días juntos y platicar abiertamente sobre sus pasados amorosos – llenos de dolor y traición – así como las decisiones que los llevaron hasta su presente.

A pesar de que dura más de dos horas, la película atrapa con su narración perfecta que salta entre el pasado y el presente, y de personaje en personaje; en manos menos capaces, todo hubiera sido confuso y agobiante. Acompañada por bellas composiciones clásicas y una fotografía delicada, Les choses qu’on dit, les choses qu’on fait proveyó la dosis perfecta de drama romántico en el Festival.

Las flores de la noche

Las flores de la noche, ganadora del Premio del público a largometraje documental, es una mirada cálida y respetuosa al grupo de cuatro amigxs queer que viven a las orillas del lago de Chapala. El documental de Eduardo Esquivel y Omar Robles sigue a estas personas en sus vidas diarias, retratando las relaciones afectuosas de amistad que existen entre ellas y los retos con los que deben lidiar al ser parte de la comunidad LGTBQ+ en una sociedad tan cerrada y pequeña como lo es su pueblo.

De las historias presentadas, la más conmovedora es la de Uriel, un chico que tiene sus propias batallas internas y que, mientras mantiene una estrecha relación con el resto de sus amigxs queer, también intenta acoplarse a las expectativas sociales y renunciar temporalmente a su identidad real. Con un lente que nunca juzga, pero que se mantiene prendido en los momentos de confidencias, dudas y conflictos, Las flores de la noche ofrece una mirada auténtica y realista de un grupo de amigxs queer que comparte experiencias y sueños.

La mami

Laura Herrero Garvin presenta la historia de Doña Olga en este documental. Conocida como “La mami” por las mujeres que trabajan en el Cabaret Barba Azul, Doña Olga ha trabajado por 45 años ahí y ahora es la encargada de los baños. Ella es vista como una figura materna entre las trabajadoras del Cabaret, y los baños como ese espacio seguro al que pueden ir a prepararse para sus jornadas de trabajo, sacar penas y confesiones, o recibir un trato empático por parte de La mami.

El documental permite adentrarnos en los problemas y conflictos de las bailarinas y damas de compañía, a la vez que ilustra las razones que las llevaron hasta este lugar. De entre las trabajadoras destaca Priscila, una bailarina nueva que no quiere estar ahí, pero que la necesidad y la responsabilidad hacia su hijo dictan su trabajo. De igual forma, las reflexiones que La mami ofrece a las chicas son memorables, así como la defensa de su trabajo ante comentarios hirientes de clientes ignorantes.

Con La mami, podemos apreciar el trabajo anónimo, pero valioso de aquellas personas que ofrecen espacios seguros en lugares de riesgo. Puede que los baños de esta Cabaret sea en donde las mujeres se preparan para trabajar, pero, más bien es una plataforma de confianza y seguridad en donde las mujeres pueden ser ellas mismas, siempre protegidas por el ojo duro de La mami.

El gran Fellove

¿Quién se hubiera imaginado que Matt Dillon fuera fan de la música cubana? Definitivamente yo no, por lo que fue una grata sorpresa el documental El gran Fellove, dirigido por el famoso actor estadounidense y enfocado en celebrar la vida artística del músico cubano que conquistó México desde la década de los 50.

El documental presenta la historia de investigación de Dillon, auxiliado por su amigo y músico reconocido, Joey Altruda, para hallar a Francisco Fellove. Una vez hecha la conexión, los acompañamos en sus interacciones y en la grabación de un nuevo disco en 1999, años después de los tiempos de gloria de Fellove.

Dillon nos lleva por las calles de Cuba, la ciudad de México, y New York, y presenta testimonios de amigos y colegas del mundo de la música que nos dejan ver la marca que Fellove dejó en Cuba, México, y el mundo de la música. Para aquellos desconocedores de la música afrocubana, este documental es la herramienta perfecta de iniciación, mientras que, para los amantes de esta música, El gran Fellove funciona como una ventana al pasado llena de buena vibra y recuerdos gratos.

Kuxlejal

Kuxlejal ilustra magistralmente el cambio positivo que cualquiera puede crear en su comunidad con un poco de intención, mucho interés en ayudar al prójimo e iniciativa. El documental dirigido por Elke Franke sigue la vida de jóvenes habitantes del pueblo de San Andrés Ralainza. Julio, nuestro activista principal, establece un canal de comunicación y escape para que sus compañeros y amigos hablen y aprendan a lidiar con la ola de suicidios que ha azotado al pueblo.

A través del rap y la composición, Julio y sus amigos abogan por la eliminación del tabú de hablar sobre los sentimientos, la promoción de maneras sanas de liberar las penas y el uso de la música como forma de expresión.

A partir de conversaciones con los adolescentes que han atestiguado el suicidio de conocidos y familiares, aprendemos sobre sus preocupaciones, dolores y ambiciones. Además, Kuxlejal presenta a indígenas que sienten orgullo por el Tsostil, su lengua madre, mientras que se enfrentan a la barrera emocional y psicológica que representa el español.

Honestos, sensibles y reales, los muchachos y muchachas presentados en el documental representan el futuro de México. A través de sus composiciones y poemas musicales dejan saber lo mucho que quieren salir adelante y lo orgullosos que se sienten sobre su origen. Este documental es una celebración a la batalla en contra de la compartimentalización de sentimientos y la autocensura de inquietudes.

No son horas de olvidar

¿Listos para llorar a gusto y creer otra vez en el amor? No son horas de olvidar presenta la historia de Jorge y Juana, una pareja de octogenarios que intentan lidiar con el Alzheimer de ella. Chilenos que llegaron a México a partir de la dictadura establecida por Augusto Pinochet en los ’70, sus vidas están marcadas por el recuerdo de seres queridos dejados en el pasado, así como por el miedo inevitable de que Juana los olvidará pronto y para siempre.

Por esto, a la par de la exposición de los miedos y preocupaciones de Jorge, el documental a cargo de David Castañón Medina nos lleva por los intentos de la pareja por extender las memorias a través de diarios viejos, grabaciones caseras y exámenes de memoria que el esposo aplica a la esposa. Aun así, y a pesar de todo, parece que Jorge es la única constante en la vida de Juana, y el único personaje que no es olvidado.

No son horas de olvidar presenta una historia sentimental y adorable. Juana es juguetona y pícara en sus buenos momentos, mientras que Jorge es leal y persistente. Al considerar el tema es inevitable la garantía de lágrimas, tanto alimentadas por la nostalgia como por lo que el futuro depara a esta pareja devota.

Sin señas particulares

Sin duda alguna, Sin señas particulares conquistó esta edición del FICM. Ganadora del Premio del público y del jurado a Mejor largometraje mexicano, la película de Fernanda Valadez está destinada a ser uno de los proyectos más queridos del año y una de las cintas más distinguidas del cine mexicano.

La historia sigue a Magdalena (ganadora del Ojito a mejor actriz de largometraje, Mercedes Hernández), quien viaja a la frontera norte en busca de su hijo que partió de su pueblo en busca del sueño americano y que está desaparecido desde hace dos meses. Mientras que la película explora la terrible realidad del estado mexicano al centrarse en temas de desapariciones forzadas y narcotráfico, también expone aquellos lazos de solidaridad y amor que pueden surgir entre extraños al tener que compartir traumas y momentos difíciles.

El guion de la directora y Astrid Rondero, la fotografía de Claudia Becerril y las actuaciones de un muy comprometido elenco garantizan que la película se quede en nuestras mentes por mucho tiempo. Incluso con un sabor agridulce, Sin señas particulares es vital y esclarecedora.

Yermo

El documental Yermo viaja a los lugares más recónditos del mundo para demostrar las similitudes que unen a los humanos, sin importar lo lejos que vivamos o las culturas que nos moldean. El cineasta Everardo González presenta la historia de personas normales y corrientes que viven en desiertos alrededor del mundo.

La cámara de González nos lleva a escenarios en Mongolia, Chile, Perú, Marruecos, India, Estados Unidos, Namibia, México e Islandia para explorar un poquito, conocer a sus habitantes y aprender sobre sus vidas y ambiciones a través de conversaciones casuales y entrevistas improvisadas.

La autenticidad y sencillez se notan en pantalla, mientras que González explora la intimidad de la confianza en sus sujetos. En ocasiones no se dice mucho, pero lo que vemos en pantalla es más que suficiente para apreciar los estilos de vida tan diferentes, pero con preocupaciones y deseos compartidos y reconocibles.

 

Mencion especial: Fauna, película ya había sido cubierta en el Festival de Cine de Nueva York y por lo mismo, escogí otras películas para esta pieza.

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