La Llorona de Jayro Bustamante: la reinvención de un mito a través de la búsqueda de justicia

Escrito el 6 octubre, 2020 @eloisarm16

La Llorona (2019), la película más reciente del director guatemalteco Jayro Bustamante, es una reinvención del mito del folklore hispanoamericano extrapolado a la historia reciente de Guatemala. La cinta funciona como un thriller con implicaciones sociales que responde a la impunidad que rodearon los crímenes atroces a los que se hace referencia y da visibilidad a las víctimas. Escrita por el propio Bustamante y Lisandro Sánchez, recurren al realismo mágico y al terror como medio para relatar una historia de venganza y empoderamiento de las mujeres a través de la búsqueda de justicia.

Bustamante, que vive entre París y Guatemala, y que se define como mestizo (su abuela era maya kaqchikel), completa así lo que llama su “tríptico del insulto“, las películas que abordan las palabras que en Guatemala son consideradas como los peores insultos que pueden dirigirse a alguien: el de ser indio (en un país donde la población predominante es indígena) con Ixcanul (2015), el de homosexual que refleja en Temblores (2019) y el de ser comunista con La Llorona (2019). Al respecto, Bustamante aclara que en Guatemala el ser comunista no tiene un significado político, sino que se denomina así a cualquiera que se preocupe por los derechos humanos.

La Llorona en el folklore hispanoamericano

La Llorona es la historia de una mujer que asesina a sus hijos por venganza y/o despecho, y que luego, arrepentida y maldecida, su alma está condenada a vagar buscándolos por las noches asustando con su desgarrador llanto a quienes la escuchan o ven. La leyenda de origen prehispánico y difundida según la tradición oral, varía dependiendo de la región, estando presente también en otras regiones tan distantes como Europa, Asia y África, con lo que se pudiese afirmar que forma parte del inconsciente colectivo del ser humano.

En la película se despoja a la llorona del aspecto misógino de la leyenda. Ya no es el alma en pena de la mujer que asesina y llora por despecho. Aquí toma un nuevo sentido su dolor y pena al llorar por sus hijos y el pueblo masacrado, y tiene el propósito de venganza para lograr la justicia negada por el poder judicial.

Contexto histórico del conflicto interno guatemalteco

En la convulsionada historia reciente guatemalteca resalta el periodo entre el 23 de marzo de 1982 y el 8 de agosto de 1983, que corresponde a la dictadura militar de Efraín Ríos Montt y a quien se acusa del genocidio y crímenes atroces cometidos contra el pueblo ixil ―localizado en la región petrolera de Ixcán en la Franja Transversal del Norte― con la excusa de que colaboraba con las guerrillas comunistas. El 10 de mayo de 2013, Ríos Montt fue condenado a 80 años de prisión por genocidio y crímenes contra la humanidad.

En la sentencia se consideró probado que los militares a su mando asesinaron a 1771 ixiles, además de violar sistemáticamente a mujeres y niñas ixiles, y cometer más atrocidades. Pero, tan solo dos semanas después, la Corte Constitucional del país anuló la sentencia por un error procedimental, causando la ira e indignación del pueblo guatemalteco. Ríos Montt moriría en la ciudad de Guatemala en 2018 a los 91 años.

La Llorona: en búsqueda de la verdad y la justicia

Resulta obvio que el personaje del general retirado Enrique Monteverde (Julio Díaz) en La Llorona está inspirado en Ríos Montt. Monteverde es condenado por genocidio y es absuelto gracias a la anulación del juicio. Esta impunidad lleva al pueblo a protestar, por lo que su familia compuesta por su esposa Carmen (Margarita Kénefic) – quien se niega a aceptar las acusaciones–, su hija Natalia (Sabrina De La Hoz) –que apoya a su padre –, y su nieta Sara (Ayla-Elea Hurtado) –cuyo padre ha desaparecido en misteriosas circunstancias –se verán obligadas a refugiarse en la casa del patriarca.

Ellas representan tres generaciones de mujeres que asumen la situación desde diferentes puntos de vista: la complicidad silenciosa de la generación mayor, la aceptación sin cuestionar de los hijos de la guerra, y la sospecha y esperanza de las nuevas generaciones. La llegada de una nueva empleada a la casa, Alma (María Mercedes Coroy), después de la renuncia masiva de empleados, para ayudar a la fiel ama de llaves Valeriana (María Telón) ocasionará una serie de acontecimientos inesperados e inexplicables. En la película está presente la crítica a la separación de clases y el racismo, y esto se hace más evidente por la manera en que cada miembro de la familia interactúa con el personal que trabaja ahí.

La escena del juicio representa uno de los momentos más dramáticos de la película, con un sorprendente cameo de la receptora del Premio Nobel Rigoberta Menchu, que le da un aire de legitimidad y validez a la cinta. Asimismo, miembros de la familia de Menchu acompañan a más de 500 actores en esta escena, incluyendo la actriz maya ixil María Marcos, quien aparece cubierta en el tradicional tzute (transparente en la película) mientras da su testimonio, el cual es un doloroso relato sobre su propia experiencia.

La mayor parte de la película transcurre en la lujosa casa del general con los personajes principales atrapados en ella, pudiéndose notar influencias de películas como The Shining (1980) y The Others (2001). El ambiente sonoro es extraordinario y juega un papel primordial para crear grandes momentos de tensión y miedo, además de que juega un papel importante atormentando y alterando a los personajes.

La canción principal de la banda sonora es La llorona de los cafetales, interpretada por Gaby Moreno, quien adaptó la letra a la historia que se narra. Instrumentos mesoamericanos como la marimba, el tun y la chirimía, que son los utilizados por los pueblos para manifestarse, se escuchan tanto en la canción como a lo largo de la cinta, formando parte de la ambientación.

Los espacios cerrados, el sonido y los movimientos de cámara son empleados inteligentemente para lograr la tensión necesaria en una película con un presupuesto limitado. Poco a poco se va creando el clímax de la historia, la desesperación de los personajes principales aumenta a medida que se van develando los secretos y se manifiestan nuevas presencias.

La llorona es una poderosa película de denuncia, llena de simbolismo y con una reflexión final. A veces la crueldad real de los vivos es más aterradora que cualquier fenómeno paranormal.

*La Llorona está disponible en la plataforma Shudder y Amazon Prime.

One thought on “La Llorona de Jayro Bustamante: la reinvención de un mito a través de la búsqueda de justicia

  1. Excelente comentario… Además de agrerarle que el Alma de ese pueblo se refleja en la mirada de las nuevas generaciones, en este caso la nieta, quien logra una afinidad con la Llorona. Me encantó la adaptación musical y la simbología presente.

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